100 días de Gobierno: La gestión “atada a una Ley”.

El gobierno de Omar Perotti en breve cumplirá 100 días de gestión, mientras los santafesinos esperan que la administración actual encuentre el camino para empezar a resolver los problemas que se amontonan por estos tiempos, la Ley de Necesidad Publica se ha convertido en la llave que le otorgaría las herramientas para dotar de debida gobernabilidad al Ejecutivo.

Sergio Alcázar

La Ley de Emergencia obtuvo media sanción en el Senado con el voto -esta vez alineado- de la mayoría peronista, la aprobación se realizó en los términos que propuso el gobierno, sin grandes modificaciones, respetando el pedido del gobernador.

El proyecto ingreso formalmente en la Cámara de Diputados el día siguiente de ser tratado en el Senado, y ya se espera una dura oposición de los legisladores del Frente Progresista que son mayoría absoluta en dicho recinto, junto a sus aliados circunstanciales- Espacio Somos Vida y Juntos por el Cambio-, por distintos medios, los diputados opositores hicieron saber su contundente rechazo a la norma tal cual fue presentada, por lo que el destino de la misma, es por ahora, demasiado incierto.

Tanto Pullaro como Farias dieron sus puntos de vista sobre la medida. “No se entiende lo que están haciendo, creo que Perotti no le interesa que salga la Ley” se aventuró a afirmar el ex ministro de seguridad de Lifschitz, y en sintonía con ese reclamo, Farias tildó la persistencia del gobernador por querer contar con la ley, como un “capricho”.

En la disputa verbal y mediática que se ha librado entre el oficialismo y la oposición, no se ve demasiado horizonte al futuro de la normativa, lo tácito y sustancial de este férreo disenso no pasa por una cuestión de números mas o menos de endeudamiento provincial sino lo que esta en juego es algo mucho mas significativo; la credibilidad de la gestión anterior, en el socialismo están decididos a resguardar como de lugar la “imagen inmaculada” – según su perspectiva-  que les cupo a cada uno de los gobiernos del Frente Progresista.

Lo complicado de poder lograr un acercamiento entre partes es que el campo de batalla donde se sitúa el conflicto, es un escenario “intangible” donde conviven “el buen concepto y honorabilidad de los funcionarios” y no importaría tanto los fríos dígitos de una cifra, que pueden variar, pero que en definitiva no serían una cuestión insalvable en el camino de los acuerdos, el socialismo ha hecho un culto de “honor” de la gestión y allí radica la principal traba, porque de aceptar esta ley de emergencia estaría invalidando todo lo anteriormente hecho y reconociendo implícitamente como un fracaso la administración que lo tuvo como protagonista.

“Varados” y “empantanados” en posturas totalmente antagónicas, los márgenes de dialogo se achican considerablemente, el estado sigue insistiendo en la gravedad de la situación “heredada” con números en rojo y una ausente disponibilidad de recursos para hacer frente a los compromisos traducidos en hechos en el paro docente y en las amenazas por despidos en el gremio de la construcción debido a la parálisis de la obra publica.

Sin dinero, a Perotti, se le hace invialible prometer mejoras salariales en la educación, ni reactivar la dinámica de obras impulsadas por el estado como tampoco- sustancial la importancia- atender la problemática de la inseguridad con mayor presencia policial y con móviles recorriendo permanentemente las calles, para cada una de estas metas se requieren recursos, algo que evidentemente en las arcas del gobierno, faltan. 

A que juega el socialismo; por lo visto a estirar la situación renunciando a la posibilidad de un amague de colaboración, para Lifschitz y su gente, mantener el “status” de poder esta por encima de cualquier sentido social que se persiga, en su maquinaria política, aceitada y trabajada, no hay espacio para debilidades ni gestos de tibieza, puertas adentro del espacio, el principal objetivo pretendido es mantenerse en el centro de la escena política por lo cual cualquier otra posición en contrario, es considerada,  totalmente invalida.

Superpoderes si o superpoderes no,  es la disyuntiva que atraviesa a la ley a horas de su presentación en sociedad en la cámara baja del Congreso, y convertida en la razón innegociable que esgrime la oposición para justificar su negativa al proyecto, mientras el paso del tiempo y la falta de soluciones de parte del gobierno a los reclamos sociales, hace el resto, para jugar a favor de sus intereses.

La Ley de Necesidad Pública entro en zona de “cuenta regresiva”, rotas las vías de comunicación, se deberá extremar las estrategias para propiciar algún tipo de acercamiento,  sino aparecen puntos de coincidencias entre el PJ y el Socialismo, la ley que espera el gobierno para llevarle respuestas a los santafesinos y algo de alivio a sus vidas, transitará nuevamente el camino “de no ser, lo que pudo haber sido”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *