Agustín Amelong y el rugby social: “La buena gestión de las fuerzas de seguridad de la provincia evitó que usurparan el predio en barrio Gráfico”

Así lo manifestó Agustín Amelong, ex jugador de Jockey Club de Rosario quien forma parte del proyecto de rugby social “Los Tigres”  con presencia en cuatro barrios de la ciudad. En una entrevista concedida a la Voz de Rosario, Amelong nos habló de la preocupación que generó en el grupo que integra  la posibilidad de perder el predio que disponen en barrio “Gráfico” para las actividades que realizan con los chicos de la zona.

¿Agustín, es verdad que hubo un intento de usurpación del terreno donde realizan sus actividades en barrio Gráfico?

La semana pasada tomamos conocimiento que habían empezado a ocupar el predio que nosotros utilizamos para entrenar en ese barrio, nos llamaron una noche informando que había empezado a llegar gente con chapas y que estaban armando un asentamiento. La verdad que nos preocupamos mucho porque pensamos que  iban a ocupar  el espacio donde jugamos al rugby y al hockey con los chicos. Pensamos que si tomaban el terreno iba a ser muy difícil recuperarlo para el futuro

¿Contanos cómo fue la respuesta de las autoridades ante esa situación conflictiva?

La verdad, la respuesta de las autoridades fue muy buena porque rápidamente tomaron intervención no solo a través de la fiscalía sino de la comisaría 17 que tiene jurisdicción en el barrio. También las fuerzas de seguridad de la provincia respondieron muy bien pues pudieron convencer a la gente que estaba ocupando el espacio sobre la importancia de preservar ese terreno para la comunidad y para nuestra asociación. Por suerte pudieron disuadirlos para que no se instalarán, la celeridad con la que trabajaron permitió encontrar una solución, gracias a ese accionar el espacio  permanece libre para que volvamos a utilizarlo cuando el levantamiento de la cuarentena lo permita.

Volviendo a la importancia de la iniciativa que estas llevando adelante desde el rugby, podes compartirnos ¿cuando se despertó en vos esta vocación de ayudar a los chicos de los barrios humildes a través del deporte?

Siempre fui entrenador de Rugby Juvenil en el Jockey Club de Rosario, en el año 2012 partícipe de un retiro espiritual donde tuve la posibilidad de conocer al cura Lucas Policardo, quien en ese momento era párroco de la iglesia de la Santísima Trinidad. A partir de esa experiencia empecé a valorar un montón de cosas que hasta ese momento no le había dado la real dimensión que tienen, entre ellas, saber que podía ser útil para los demás transmitiendo cosas que sabía, en este caso el conocimiento que tengo de rugby.

¿Como surgió la propuesta de crear “Los Tigres”?

Para ser honesto nunca pensé que Los Tigres podían crecer como lo han hecho hasta la fecha y tampoco que tanta gente se haya sumado a colaborar. Los Tigres surgió a partir de la amistad con el Padre Policardo y para cumplir con el favor que me había pedido de buscar la forma para que los chicos del barrio que estaban todo el día en la calle empezaran hacer algo útil y productivo, básicamente que tuvieran una oportunidad a través del deporte de vincularse y de ocupar su tiempo, de crecer y de educarse y que la práctica del rugby sea un canal ideal para el desarrollo de la persona.

¿Los valores del rugby como la solidaridad, el compañerismo, la amistad y el sacrificio, son los que se tratan de inculcar a los niños para que les sirvan en la formación de sus personalidades?

Yo considero que el deporte es un espacio ideal para transmitir valores y el rugby, en particular, se nutre de muchos de esos valores y los potencia en cada individuo. En el rugby la individualidad hay que dejarla de lado en pos del beneficio colectivo o del equipo. Se habla mucho de estar en apoyo en el rugby, es decir estar cerca del que tiene la pelota, estar cerca del compañero que necesita ir para adelante, pero que solo no puede hacerlo,  por eso trabajamos mucho sobre ello, el compañerismo, la amistad, la solidaridad son méritos que tratamos de comunicar. Los chicos son muy receptivos, muy dispuestos a aprender y a mejorar,  esa es una de las grandes fortalezas que tiene nuestro espacio, acercar a los barrios la oportunidad de aprender un deporte y crecer practicándolo.

Otro valor que hacemos mucho hincapié es el respeto, muchas veces tratamos con chicos que no están acostumbrados a respetar una autoridad o a respetarse a ellos mismos y que lo hagan diciendo “gracias”,  “por favor” o simplemente guardando silencio cuando habla un profe o un compañero. Somos muy exigentes al respecto porque en nuestro deporte no está permitida la falta de respeto, entendemos que es una buena manera de enseñar a partir de ello.

¿Cómo están organizados Los Tigres en Rosario y cuales son las expectativas del espacio?

En esta modalidad de rugby colaboran más de sesenta voluntarios entre profes, acompañantes y ayudantes. Más de 300 chicos y chicas de entre 7  y 14 años, nos enfocamos principalmente en lo que se llama actividades del rugby infantil. Estamos afiliados a la Unión de Rugby de Rosario pudiendo de esa manera participar de los eventos que la misma organiza. Hay otro segmento de jugadores que han superado los 14 años y que han pasado a integrar los equipos de rugby juvenil. Lo que hacemos nosotros es becar a los chicos que tienen deseos de continuar con la práctica del deporte. Los hacemos socios de un club, cubrimos la cuota mensual y la cuota de ingreso, le brindamos la indumentaria necesaria para que puedan seguir practicando en el club que le quede mas cerca de su casa. En este momento son 30 chicos y 8 chicas a los que les exigimos que estén escolarizados para conservar la beca que afronta nuestra asociación  en los clubes Caranchos, Universitario de Rosario y Plaza Jewell.

¿Se necesitan muchas ganas para llevar adelante estos emprendimientos sociales?. ¿Las gratificaciones que genera justifican todo el esfuerzo?

Indudablemente hay que tener ganas para encarar cualquier proyecto en la vida, siempre que invoco a cualquier amigo que se sume al espacio nuestro para dar una mano, cuando se van, lo hacen felices porque manifiestan que han recibido mucho más de lo que dieron. Esa es la verdadera alegría que te trasmiten Los Tigres, es muy gratificante sentirse útil, sentir que el tiempo y la dedicación que uno le pone tiene sus frutos en la sonrisa de un chico que a lo mejor está pasando un mal momento en la casa pero que sabe que el sábado a la mañana los profes van a estar y lo van hacer divertir, que va a jugar, que va a transpirar y volver a su casa cansado de haberse divertido

¿Consideras que el estado debería acompañar más a este tipo de iniciativas?

Nuestra iniciativa es privada y particular ya que nació a partir de un grupo de amigos que nos movilizamos pensando que algo teníamos que hacer para tratar de cambiar la realidad o brindarle una oportunidad a chicos que de otro modo no la hubieran tenido. Pero siempre la presencia del estado apuntala  y te permite sostener el trabajo en el tiempo, creo el estado tendría que apoyar más estas iniciativas como poner sus recursos y su personal al servicio de esta causa.

¿El tercer tiempo sigue siendo importante para generar mayor interacción entre los chicos?

El tercer tiempo es algo fundamental para nosotros, cada sábado los entrenamientos comienzan a la mañana, terminan al mediodía y siempre culminan con un tercer tiempo, donde profes y jugadores (chicos y chicas) comparten una gaseosa, un pancho o un alfajor pero sobretodo comparten un tiempo donde se generan vínculos y relaciones de amistad  que perduran en el tiempo. En ese tercer tiempo podemos apreciar los frutos de nuestro trabajo por la evolución de los chicos, por la educación, por las normas de respeto y convivencia. No se concibe un entrenamiento de rugby en los Tigres que no termine siempre de esa manera.

¿Este proyecto puede ser replicable en otros barrios?

Nuestro proyecto puede y debe ser replicado en todos los barrios de Rosario solo hay que tener ganas de ponerse al servicio de los demás y de armar equipos de trabajo. Es un modelo fácilmente replicable, en 5 años de trabajo tenemos presencia en 4 barrios también en Venado Tuerto. Viendo como los chicos se enganchan y se divierten debería haber en cada barrio un espacio dedicado los ellos, que los aleje de las tentaciones y de los peligros de la calle. Cuando pase la pandemia será muy necesario trabajar mucho sobre esto y dejarse de mirar a uno mismo para mirar en el otro y  para cambiar la realidad de muchos chicos por algo mucho mejor, que sin dudas se merecen

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