Central ante Aldosivi perdió algo más que un partido

Al canalla lo rodeaba un aura de necesidad y urgencia, porque imperiosamente debía consumar una victoria este lunes frente a un rival “supuestamente” accesible como Aldosivi, para predisponer a sus hinchas de la mejor manera para el desafío a venir: La Copa Sudamericana y Bragantino, que aparecen amenazantes, en su horizonte inmediato.

Central cayó derrotado con Aldosivi por 2 a 1 y encendió todas las alarmas. Existen algunos justificativos para el traspié y que pueden poner en el ojo de la tormenta la actuación del arbitro Echenique, quien no convalidó un penal para el local, pero “nobleza” obliga, el canalla dejó en el campo de juego una imagen desteñida y poco convincente que impidió que el auriazul pudiera quedarse con una victoria en su estadio frente al conjunto que dirige Gago.

Al Kily González todo le cuesta demasiado, el pedido de refuerzos a la dirigencia del club, encontrar un rendimiento convincente y continuo en el juego de su equipo. Central depende demasiado de la creatividad de Emiliano Vecchio y cuando el diez no está en una buena noche todo se diluye demasiado y el canalla pasa a ser un conjunto previsible, timorato y limitado.

Y viendo que el canalla no predominaba y no lo exigía demasiado, Aldosivi se animó y con Gastón Lodico como figura se llevó de Arroyito un premio enorme. Meritó del ex jugador de Lanús que fue determinante para señalar los dos goles, el segundo de gran factura.

El partido fue ejecutado en el plano de la intensidad. La velocidad era el recurso para formular transiciones que pudieran despejar los espacios necesarios para desequilibrar. Central desplegaba su idea de erigirse en protagonista sustentado en la determinación colectiva, tratando de partir de asociaciones que ensayaban Vecchio, Ojeda y Lo Celso, pero el juego no fue continúo y sólo dispusieron dos situaciones en la etapa inicial, y el arquero visitante tapó ambas.

Aldosivi se aferraba al orden y a las excursiones rápidas mediante pelotazos largos y abiertos, con Cerro haciendo de equilibrista en el medio, con Braida y Andrada partiendo como rayos por los costados, y así preocupar a Blanco y Martínez, quienes debían medir muy bien los tiempos de proyección.

Central acusó el impacto de las dos conquistas de Lodico y no pudo recuperarse nunca. Fue adelante buscando torcer la historia, pero lo hizo con más corazón que fútbol y pago cara su incapacidad ofensiva. Ávila sobre el final logró el descuento de cabeza, pero a esa altura la historia ya estaba escrita. Y la derrota quedó consumada.

Central perdió con Aldosivi en el momento menos oportuno, porque volvieron a asolar en el escenario canalla las sombras de los cuestionamientos hacia el funcionamiento del equipo y a la tarea del entrenador. Queda aun “una bala de plata” en el destino del Kily para superar a Bragantino, que se ha convertido en una obligación impostergable, deberá triunfar o su historia no tendrá ya retorno. El fútbol es resultadista e impiadoso, y nunca da muchas oportunidades a los que fracasan.

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