Central sintió el desgaste hecho frente a River y cayó sin atenuantes con Tigre.

Central tenía frente a Tigre la enorme posibilidad de recuperar la senda de la victoria, enfrente estaba un equipo que se debatía por permanecer en la máxima categoría, con técnico nuevo en el banco ya que Néstor Gorosito reemplazo en el cargo a Echeverría.

Pero todos los análisis previos se hicieron añicos por el pobre rendimiento del equipo de Bauza, daba la sensación que a Central le empezaba a pesar desde lo físico el enorme desgaste del partido del jueves pasado frente a River.

Tigre hizo un planteo inteligente, achico los espacios hacia atrás para salir de contragolpe cuando el partido lo ameritaba y en ese trámite se hizo presente Walter Montillo, el estratega de la visita que se hizo cargo inteligentemente de cada ofensiva.

En una de esas contras, Tigre llego a la apertura cuando Federico González definió contra un palo desde la puerta del área venciendo totalmente a Ledesma. Central sintió el impacto, se desordeno, perdió el eje del partido y el matador creció en la cancha. No resulto extraño que la visita llegara a la segunda conquista por intermedio de Janson luego de errores defensivos y una mala salida de Ledesma.

El resto de este primer tiempo solo sirvió para que Central sumara imprecisiones y bajos rendimientos. Ausentes Ortigoza y Rinaudo en la contención y flojísima etapa de Riaño y Zampedri que amenazaron mucho y concretaron casi nada.

El segundo tiempo permitió generar en los hinchas canallas algunas ilusiones de cambio,  la primera combinación ordenada del conjunto de Bauza por la derecha, incluyo a Bettini, Riaño y Zampedri, para que este último no pudiera definir al gol, por la gran intervención del arquero Marinelli a los pies del centrodelantero evitando la conquista.

Un rato después en una arremetida del canalla por la derecha terminó con un centro rasante que  Zampedri otra vez,  no pudo conectar en una clara jugada de gol debajo del arco de Tigre.

El clima pesado y el desgaste de los protagonistas hizo mella en el encuentro, Bauza intento cambiar la fisonomía del equipo metiendo en el campo al colombiano Duvan Vergara, a Lovera y al chaqueño Herrera en lugar de Camacho, Allione y Riaño que poco habían aportado a la causa del juego del equipo.

La impotencia de Central para generar futbol se mezclaba con la conformidad de Tigre.  El partido se transformó en un espectáculo chato de poco vuelo futbolístico. En ese panorama la visita se dedicó a dejar pasar el tiempo. El 2 a 0 seducía a Gorosito y compañía lo que llevó a la visita a replegarse y cuidar la ventaja.

Central iba hacia adelante con pocas ideas, con el estado físico de muchos jugadores sintiendo el esfuerzo, así y todo Herrera se las ingenio para reventar el travesaño en lo que fue la jugada más clara de gol del canalla en la etapa.

Sobre los 40 minutos, Montillo reapareció en el partido y en una esporádico contragolpe sacó un remate desde lejos por encima de  Jeremías Ledesma y casi marca el tercero. En tiempo de descuento otra vez Montillo exigió nuevamente a Ledesma. El arquero en la jugada siguiente le sacó el gol a Cavallaro quien entrando por el medio se encontró con la buena respuesta del uno.

No hubo tiempo para nada más, solo para el lamento de los hinchas canallas que soportaron no solo la tórrida jornada de domingo a la tarde sino una decepcionante actuación del equipo de Bauza. Mucho trabajo para el entrenador ya que Central no pudo repetir el buen partido hecho ante River dejando sobre el césped sin dudas, la peor demostración de juego del año…

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