Central y River, cuando el fútbol nos devuelve la sonrisa.

Rosario Central y River jugaron un partido vibrante, emotivo, lleno de matices y jugadas de gol.

En la previa viendo las formaciones, el canalla con 5 volantes y el millonario con 5 defensores, se presumía un partido peleado, trabado donde la lucha le iba a ganar la pulseada al fútbol.

Nada de eso ocurrió, el equipo de Gallardo dispuso solo tres en el fondo, con el paraguayo Robert Rojas como libero, ya que Montiel y Casco eran desde el arranque , dos volantes más.

Central pobló la mitad de la cancha con 5 volantes pero nunca pudo cortar el circuito de generación de fútbol de River, a veces la cantidad de jugadores en la zona no implica garantía de buenos resultados.

Ignacio Fernández, Ponzio y principalmente Juan Fernando Quintero hicieron la diferencia, sobretodo el colombiano número diez tuvo una noche inspirada y fue un problema sin solución durante toda la noche para el triángulo  formado por Rinaudo, Gil y Ortigoza.

En esa generación de buen juego, River impuso condiciones, hubo pasajes donde la diferencia entre los equipos fue muy grande, el millonario

Lo tuvo Borre, Pratto y el propio Quintero en acercamientos serios hacia el arco de Ledesma

En un córner después de un rechazo de un jugador canalla, Quintero de zurda la clavó en el primero palo del arquero de Central para abrir el marcador, un golazo copyright del que le convirtió a Racing Club la semana pasada.

Central solo fue arrebatos ofensivos, mucha lucha, buenas intenciones pero escaso juego en esa etapa, nunca pudo el equipo de Bauza tener alguna supremacía sobre el rival ni mucho menos generar peligro en la valla de Armani.

El complemento siguió teniendo las mismas señales de la etapa inicial, River controlando el partido y el canalla tratando de encontrar los caminos para hacerle daño al contrario.

Fue en una jugada aislada que Central llegó al empate, Allione  recibe la pelota por la banda izquierda en las cercanías del área de River, se acomoda para su pierna derecha, y su remate que parecía iba tranquilo derecho hacia las manos del arquero millonario,  pero a Armani se le escurre la pelota entre sus manos para acabar dentro de su arco, entre el error del portero y fortuna del volante de Central,  terminan dándole el empate al equipo local.

De ahí en más, nace otra historia, se rompió el partido, River saco a Montiel y Borre para poner a De la Cruz y Matías Suárez, con lo cual le otorgo mayor peso ofensivo a River. Central hizo ingresar a Lovera en busca de un acompañante para Zampedri, que poco había aportado a la causa canalla.

El ingreso de Riaño por el oriundo de Chajari, Entre Ríos,  le brindo más peso en ataque, en un momento donde Central había emparejado las acciones, con actitud y juego.

Las jugadas de gol se fueron sucediendo en un arco y en el otro, Matías Suarez lo tuvo pero se encontró con el escollo insuperable de Ledesma, respondió Riaño un par de veces obligando a Armani a lucirse.

Hasta Javier Pinola, abucheado durante toda la noche por los hinchas canallas, exigió al arquero de Central desde media distancia con un remate que tenía destino de gol.

Los últimos minutos fueron vibrantes, se jugaba más con el corazón que con la cabeza, el partido se rompió para disfrute de los hinchas, tuvo pasajes de partido de potrero, la ida y vuelta fue constante.

Termino uno a uno pero fácilmente el partido pudo haber concluido en un cuatro a cuatro, ambos entrenadores se retiraron conforme por lo hecho por sus dirigidos, los hinchas canallas despidieron con merecidos aplauso a sus jugadores.

Pero lo más importante, a todos los que nos gusta este deporte, este partido nos reivindica con el juego, justo el destino quiso que  se jugara el día de San Valentín, para que Rosario Central y River justamente nos regalaran una noche para volver a enamorarse del futbol…

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