Comerciantes rosarinos contra las pintadas y afiches en campaña electoral.

Cada dos años Rosario padece el cambio de la escenografía de sus calles producto a la excesiva proliferación de afiches séxtuples, pintadas en paredes, columneros, pasacalles y todo el arsenal por el cual los candidatos tratan de sacar ventajas sobre sus oponentes.

Una iniciativa presentada por la Asociación Empresaria de Rosario y fue diseñada por los encargados del Paseo del Siglo a la cual adhieren los principales centros comerciales de la ciudad,

El lema de esta campaña es; “Si ensucias, no te voto”, y trata de generar conciencia en los partidos políticos para que limiten su exposición en los lugares públicos y para que no modifiquen de manera muy evidente, la fisonomía de Rosario en la previa de un acto eleccionario.

El objetivo que plantean los comerciantes es mantener la ciudad lo mas limpia posible, que los volantes, panfletos y carteles no sean la única vía para hacer conocer sus iniciativas sino que se arbitren otras formas para que hagan llegar sus ideas al ciudadano.

El lema es claro, la consigna también, aquellos políticos que con sus imágenes ensucien la vía pública tendrán como castigo, no ser votados, los comerciantes intentan generar un cambio de dirección en el diseño de las estrategias de los espacios políticos para darse a conocer, Será tarea para los consultores y jefes de campaña encontrar los medios para difundir sus ideas que sean diferentes a los tradicionales,  utilizados hasta el momento.

La idea mancomunada de los comerciantes nucleados detrás de esta iniciativa es que los partidos políticos establezcan normas de respeto hacia la vía pública, y que los rosarinos no se vean desconcertados y malhumorados por el abrupto cambio de paisaje de su ciudad durante los tiempos electorales.

Los santafesinos tendrán sus contiendas en las urnas el 28 de abril y el 16 de junio, estos meses previos serán el termómetro para dilucidar si esta iniciativa tuvo o no asidero dentro de los estrategas de los espacios políticos. La única batalla que se pierde es la que no se libra, y con esa premisa los comerciantes rosarinos asumieron el compromiso por una ciudad limpia con la firme esperanza de poder empezar, a cambiar algo..

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