“Cosa de halcones y palomas”

Se dice que los “halcones” de la política son aquellos que impulsan un trato duro con los adversarios, trasluciendo “inflexibilidad” ante posturas antagónicas y son quienes propician casi siempre la nula colaboración con los rivales políticos. “Palomas” son en cambio, los que privilegian el diálogo y los métodos pacíficos para ajustar las discrepancias que aparecen en el desarrollo de una gestión de un gobierno. En la dinámica de las acciones gubernativas con frecuencia se suscita la controversia entre los halcones, que son propulsores de la línea dura, y las palomas, que abogan por la línea blanda.

Sergio Alcázar

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, el momento político de Santa Fe tiene mucho de ello, posiciones enfrentadas,  radicales,  que lejos de lograr un punto de acuerdo en beneficio de la sociedad santafesina, toman distancia,  porque se antepone a todo sentido social, el interés político y la necesidad de conservar o ampliar sus estadios de poder. 

En esa búsqueda de generar mayor autoridad, el ex gobernador Miguel Lifschitz estuvo entre semana en Buenos Aires para reunirse con interlocutores del poder nacional, ese  encuentro quedó guardado “bajo siete llaves”, nada se ha dicho y nada se ha filtrado al respecto, lo que si se puede confirmar que dicho viaje provocó reacciones dentro del propio espacio: “Se juntan en Baires para hablar del futuro del partido, los nuevos liderazgos y sarasa y se “olvidan” de avisarle al presidente” escribió en su twitter un importante referente del Socialismo perteneciente al riñón de Antonio Bonfatti, quien expresó su enojo porque para ese encuentro no habían invitado al presidente del partido.

Lifschitz esta dedicando tiempo y esfuerzo en darle forma a  una estrategia política que abarque a todos los frentes, y esta reunión con destacados dirigentes del reciente “ismo” que ha generado el poder en la Argentina, apunta a vehiculizar acciones para incorporar a su frente a un espacio que hasta ahora le resultó esquivo y para establecer – de paso -una relación amigable con el gobierno nacional, aunque no se descarta que estas tratativas persigan el objetivo de intentar “peronizar” la figura de Lifschitz de cara a las nuevas contiendas electorales con el fin de  “esmerilar” de esa manera las posibilidades de PJ.

Omar Perotti por su parte, pasa las horas atendiendo frentes de conflictos  que se le presentan por todos lados, la violencia sin control en Rosario y Santa Fe generó una sensación de preocupación en la gente y un enojo por la falta de respuesta ante el flagelo, el estado no ha podido atinarle al diagnostico para poder empezar a generar acciones que permitan darle visos favorables a la solución del problema que mas urgente respuesta le exige la sociedad santafesina.

Tampoco fue de mucha ayuda a la causa del actual gobernador la opinión que ha hecho pública Leandro Busatto, legislador oficialista demandándole a Perotti que “hay que salir de la política de palacio y prestarle más atención a lo que está ocurriendo afuera”, una critica inconducente en una instancia donde el gobierno debería mostrarse mancomunadamente unido ante las dificultades, este tipo de expresiones dejan al descubierto la existencia de cierto malestar en parte de la dirigencia del PJ, algo que por  las formas en las que se reclama, resulta totalmente inoportuno por el difícil momento que atraviesa la gestión .

Próximamente el Ejecutivo elevará al Senado la Ley de Necesidad Pública, esa será la primera estación del proyecto, a pesar de ser un escenario más amigable donde el Peronismo tiene por si solo mayoría, en estos últimos días se pudo ver al Frente Progresista operando con sus senadores afines para fijar condiciones en referencia a la norma, es inevitable que el proyecto tendrá modificaciones en la Cámara Alta aunque en definitiva especulan recibirá el visto bueno.

La historia será muy diferente cuando la Ley ingrese a la Cámara de Diputados, los legisladores del Frente Progresista se han encargado de dar señales para aventurar que el proyecto será una crónica anunciada de una nueva negativa de la oposición y sus aliados a la normativa, “las supuestas muestras” de flexibilidad de algunos diputados han sido fachadas que escondían las verdaderas intenciones para una decisión ya tomada, la de no ceder bajo ningún punto de vista al pedido de parte del gobierno de las herramientas que le autoricen el uso discrecional de los recursos.

La Ley de Necesidad Pública es una urgente herramienta que necesita tener el ejecutivo provincial para hacer frente a los múltiples reclamos que recibe a diario el gobierno. La conocida falta de acompañamiento de la oposición en Diputados debería motorizar a Omar Perotti en buscar alternativas que ayuden a lograr la aprobación de dicha Ley. Estrechar vínculos con distintos sectores de la sociedad sería un camino viable, la iglesia y distintas organizaciones sociales han dado señales de estar dispuestas a acompañar el reclamo social para que la referida ley salga, atendiendo el beneficio que eso conllevaría a los santafesinos para paliar las dificultades que padecen, solo falta la decisión política para encauzar convenientemente ese “apoyo”.

Venía todo muy convulsionado en Santa Fe como para agregarle la renuncia del secretario de Hacienda, José Luís Milessi, que sorprendió a todos por el momento en que se produce la misma, en medio de una compleja coyuntura, y eso precisamente fue lo que agitó algunos fantasmas en torno al verdadero momento que atraviesa el gobierno. Los motivos de la dimisión fueron expuestos convenientemente por el funcionario y tienen que ver con cuestiones personales, lo que no puede evitarse es la preocupación que esta “baja” genera en la opinión pública y que atenta, directa o indirectamente,  contra la “fortaleza” que necesita trasmitir el oficialismo, más que nunca en este momento.

El gobierno y la oposición están empantanados en una situación sin salida aparente, a días de una nueva presentación del proyecto de ley de emergencia, se pone en evidencia que los bandos no quieren ceder ni un ápice, principalmente la oposición,  que no está interesada en otorgarle al gobierno los “superpoderes” que consideran llevan implícitos la normativa. Los santafesinos que exigen a la clase política “vivir mejor” quedaron “rehenes” de la feroz disputa entre socialistas y peronistas porque la política en Santa Fe pasó a ser “cosa de halcones y palomas”. 

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