Crónicas de ArgentiNarnia: El acuerdo, el libro y el Titanic “al que nadie quiere subirse”.

Muchas veces la ficción y la realidad caprichosamente coinciden en el mismo escenario, la actualidad política argentina permite trascender en ocasiones a las lógicas del sentido común. En los últimos días hubo temas que ocuparon la atención de la gente por la masiva difusión que tuvieron.

Sergio Alcázar

Uno de esos temas fue el llamado del presidente Mauricio Macri a un acuerdo político, que generó,  primero sorpresa, luego los diez puntos del pretendido pacto nacional provocaron las más disímiles reacciones del arco político opositor.

La principal crítica a la convocatoria del gobierno estuvo relacionada a lo temporal, una cosa es un pedido a cinco meses de iniciar la gestión y otra muy distinta realizarlo a solo cinco meses de terminar un mandato, expresó en tono de reclamo uno de los invitados.

Muchos consideraron el documento del acuerdo del gobierno como una moneda lanzada por Macri “a la fuente de los deseos” pidiendo a la divina providencia que lo ayude a cambiar la esquiva predisposición del votante hacia su persona, rumbo a las elecciones de agosto y octubre próximos.

Las primeras respuestas de los candidatos de la oposición fueron a favor del conclave y hasta algunos destacaron “la importancia del dialogo”. La convocatoria estuvo a cargo de Rogelio Frigerio, portavoz de Macri para esta ocasión, su perfil tranquilo y la buena imagen que ostenta, fueron razones poderosas para elegirlo como interlocutor valido para llevar adelante la responsabilidad de semejante compromiso.

La cosa venia bastante tranquila para los “creadores” de la iniciativa, pero Sergio Massa tuvo la brillante idea de meter a Cristina en la cancha de la convocatoria, “es con toda la oposición sin excepción, incluyendo a la ex presidenta” se lo escucho decir, al oriundo de Tigre.

El castillo de naipes prolijamente edificado por Cambiemos se deshizo en un instante y empezó otra historia, la de encontrarle todos los defectos al documento. “Me sentaría a dialogar, pero juzgo que la propuesta ignora la realidad del país” replicó Margarita Stolbizer, perdiendo un poco de su habitual buena compostura.

Frigerio viendo que la estrategia empezaba a naufragar, trato de apaciguar los ánimos aclarando que en la mesa del acuerdo también tenia que estar Cristina, ese anuncio lejos de satisfacer los deseos de los convocados, provoco respuestas en su contra.

Duhalde exigió que la convocatoria al acuerdo la tuviera que hacer la iglesia, el gobierno para darle el gusto amplio la invitación no solo a la iglesia sino también a la CGT para dejarle en claro, “quien es el que manda”, a esa altura todo era un gran embrollo con un destino incierto.

Alberto Fernández, portavoz de Cristina, consideraba imposible que ella firmara el acuerdo de los 10 puntos. Filmus por su parte aclaraba que “Cristina va a contestar punto por punto las propuestas de Macri”, mientras tanto, la líder de Unidad Ciudadana no había dado su opinión,  todos hablaban como portadores de una “estampita”, que daba la sensación, nunca estuvo bendecida.

Llegó un momento donde cualquiera se le animaba a Cambiemos, no por perdida de autoridad del gobierno sino porque había que seguir la “corriente”. Agustín Rossi  aporto mas confusión diciendo que la convocatoria del acuerdo invita a que vayamos a ninguna parte, sin aclarar ¿donde quedaría eso?

Macri escribió la carta invitando a la convocatoria al dialogo, “ni los reyes magos le dieron tanto trabajo”, Lavagna le respondió de la misma manera  y le exigió “discutir acuerdos despojados de la cuestión electoral”. Massa para no ser menos que el ex ministro de economía,  pidió al gobierno “una agenda de reuniones clara” y “un programa de transición” para los próximos meses.

El líder del frente Renovador no conforme con lo anterior compartió con los gobernadores peronistas su prolijo  decálogo de compromisos por la argentina mientras Lifschitz ponía su granito de arena advirtiendo que la convocatoria al dialogo es valiosa si hay predisposición de rectificar políticas.

Lousteau pasaba las horas pidiendo sumar peronistas y socialistas al espacio gobernante, Carrió enterada de esto desafió a Macri con romper Cambiemos si sumaba al peronismo y al líder de “Evolución”, mientras fabulaba una conspiración del establisment y de gente del partido gobernante para desestabilizar a Macri, ni en Narina tenían semejante inventiva.

Y faltaba aun la aparición estelar de Máximo Kirchner invitando al gobierno a firmar sus cuatro puntos: desayuno, almuerzo, merienda y cena, una ironía que ponía en evidencia el grado de pérdida de seriedad de la propuesta. Aníbal Fernández aprovechó la ocasión y fiel a su particular estilo avisó que “la yegua va a volver, ya está trotando”, amenazando con el regreso de Cristina a la arena política.

El libro “Sinceramente” se convirtió en un repentino éxito, las ediciones se agotaban apenas salían al mercado, 200mil ejemplares desaparecieron rápido de las librerías, en ese contexto de efervescencia cultural, Cristina lo presentó en la Feria del libro.

Ante un repleto auditorio en el salón Jorge Luís Borges, la ex presidenta demostró que sigue intacta, su agudeza y picardía fueron puesta a disposición de una sutil critica a Macri. Este gobierno tiene mucho más planes que los que tenía el nuestro, se animo a recordar y eso que éramos los choriplaneros, evocó risueñamente.

Cristina dedicó unas palabras al presidente en relación a su pedido de un acuerdo: “En épocas de discursos de unidad, de grandes acuerdos entre sectores políticos, dirigentes sindicales, va a ser necesario algo más, un contrato social de todos los argentinos y las argentinas, con metas verificables, cuantificables, exigibles”, lo desafió con su picante verborragia.

Fue presidenta, tuvo hijos, seguramente alguna vez plantó un árbol, ya puede decir que escribió un libro, mucho mas no le queda por hacer a Cristina, en ningún momento confirmó si va ser o no, ¡!candidata!!, pero dejo algunas pistas sobre el futuro, ungió a Alberto Fernández como su hombre de confianza y nombró a Roberto Lavagna con un dejo de simpatía hacia su persona, ¿casualidad o causalidad?, solo en ella descansa la respuesta.

La situación económica, la inseguridad y la falta de respuestas del gobierno al insistente reclamo social por mejores condiciones de vida convirtieron a Cambiemos en un gran Titanic que va rumbo a una colisión, Macri espera que lo que se hunda sea el iceberg porque nada parece hacerle cambiar la idea de que este es el camino correcto.

Mientras Cambiemos pierde día tras día peso electoral, las encuestas lo muestran perdidoso en todos los escenarios posibles,  mañana domingo en Córdoba todo indica que sufrirá una nueva dura derrota, la cual puede sentenciar su futuro.

Es lógico entonces tantas vueltas de la oposición a firmar el acuerdo, reza el adagio de la militancia peronista, que “si huelen cala, te acompañaran solo hasta la puerta del cementerio” y eso es lo que están haciendo con tantas evasivas.

Si no hay un cambio urgente en la economía, cosa que parece por estos tiempos imposible, y que traiga un verdadero alivio a la gente, el Titanic seguirá su marcha, sabiendo que su final será inevitable, y se le hará cada vez mas difícil al gobierno de Macri encontrar solidaridad en la desgracia, porque lamentablemente para ellos, se convirtieron por propia decisión en ese barco , al que hoy,  ya nadie quiere subirse…..

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