Déjate el “Barbijo Puesto”

La necesidad desnuda la quita del barbijo y ya se ve como al conocerse es sacado. Sacarse el barbijo es contagioso, ya nos olvidamos, lo tenemos que tener puesto todo el tiempo, pero está ahí, listo para estirarle los elastiquitos o las tiritas y que desaparezca de nuestro rostro.

Lic. Lorena Macia

De todas maneras aún, pese a campaña con musiquita de niño o indicaciones como si fuésemos bobos, nada resulta efectivo para que se acate la medida del cuidado. El alcohol merece un puesto más alto, donde uno vaya siempre está, o casi, se lleva en la cartera, en el auto, en la mochila, en el bolsillo, etc. Ahí se ve como es la influencia de la casa con la higiene desde pequeños que ha sido impuesta de antaño. Pero hoy no tenemos una abuela o una mamá o papá que nos indique que hacer con amor, salvo que hagamos una campaña que nos enseñe a ponernos y dejarnos el barbijo puesto.

Teniendo en cuenta que la circulación del virus es comunitaria y esperar la vacuna es una misión casi imposible, debemos organizarnos con disciplinas y hábitos nuevos. Mientras tanto el presidente, que sacó el decreto para todo el país, queriendo pretender evitar las reuniones familiares, es como tirarle una piedra al sol. No es fácil desestructurar lo estructurado para volverlo a estructurar y fluir.

Sin embargo, vemos que las personas en las calles están trasgrediendo las normas y los encuentros sociales son vividos como si fuera el último día; esto muestra un alma de niño, un poco de descuido y bastante de necedad, tal vez incluso, por qué no, un tinte de maldad. Hace varios fines de semana para atrás hasta el de hoy estaban todos en los parques y en las plazas, y buscar vitamina D parecía ser el objetivo más importante que cuidarse del virus.

Está ahí el virus ¿lo estamos yendo a buscar? Hay que cuidarse mucho porque los indicadores están subiendo. Hay que cuidarse mucho porque tenemos familiares adultos a nuestro alrededor, nuestro vecino, nuestro amigo, sus padres y amigos y aquellos otros de riesgo, hipertensos, diabéticos, con obesidad, autoinmunes etc. Estamos expuestos todo el tiempo y agota, pero hay que aceptar que aún no hay vacunas.

Cómo pretender aislarnos como si fuera una isla paradisíaca en la que nada ocurre, cómo imaginar que porque te conozco no me vas a contagiar, será que las ganas pueden más que el sentido común, o será que decidimos hoy quién nos puede contagiar o matar, será el hombre el que decide el punto final.

La pandemia ya se llevó cientos de miles de almas y aún está la tuya acá, sabes por qué o para qué, seguramente no, porque hoy son las preguntas más frecuentes, la existenciales, les decíamos en otra época. Las que negamos cuando somos adolescentes o preadultos, las que no se nos ocurren hasta que tenemos algún accidente o pasamos por alguna enfermedad grave. Para qué vivimos, ¿sirve tanto estrés cuando se van los años sin poder disfrutar de tus seres queridos…? Y en esta situación el barbijo ¿tendrá sentido tenerlo puesto?

Me pregunto qué es lo que piensan aquellos que no se cuidan, me inquieta saber qué es lo que sienten. Por qué será que no te respetan y se respetan, ¿les dará placer ver tu cara de asombro cuando saben que te intimidaron sin el barbijo? ¿Les aumentará la adrenalina o el ego el poder por el poder mismo? Tanto parece que necesitan transgredir las normas nuevas que son para el bien de todos. Pensarán tal vez que sos un tonto si las cumplís. Total no pasa nada se escucha al pasar, o son unos exagerados, o qué quieren de nosotros, es toda una mentira.

Sin embargo ahí estás vos, expectante al cuidado, cumpliendo los protocolos y las recomendaciones. Ahí estás esperando un milagro que resuelva las incertidumbres del cómo vivir. Y a pesar de eso salís a trabajar de lo que conseguiste o seguís buscando, o de lo que aún no fue afectado; con la ilusión de ser un recuperado más si te contagias, de que el suero equino llegue a vos si te internan o el plasma del cual hablan tanto y así pasar un día más.

Cómo vamos a seguir, cuánto tiempo más, no lo sabemos, pero si sabemos que el cubrebocas nos protege de este virus y de algunos más, como las bacterias que están en el aire cuando el humo de los pastizales de las islas de enfrente nos invade, tipo Londres aunque no lo seamos.

Entonces más allá de cualquier reflexión o análisis, de cantidad de infectados y muertos que ves por TV o escuchas por algún medio al pasar, o si sos de los que no querés saber nada, estaría buenísimo que te dejes el BARBIJO PUESTO.

4 thoughts on “Déjate el “Barbijo Puesto”

  • 10 agosto, 2020 at 8:33 pm
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    Cuanta verdad y cuanta tristeza me provoca ver con cuanta impunidad la gente se saca el barbijo sin pensar siquiera que tienen tu vida en sus manos.
    Pensaran q son inmortales? O que nunca les tocara a ellos? O q ninguno de ellos pasara a formar parte de la lista de fallecidos? Con que derecho deciden no cuidarse sabiendo q asi no cuidan al projimo??? Tan poco creen q vale su vida y la nuestra? Sera que no tienen nada xq pelear o nadie x quien vivir?? O nadie a quien disfrutar un tiempo mas??

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  • 10 agosto, 2020 at 8:45 pm
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    Excelente articulo! La pandemia nos obligo a comprometernos socialmente para no perjudicar a otros. La cuarentena nos hizo mas reflexivos…aprovechemos esto para tomar decisiones acertadas

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  • 11 agosto, 2020 at 11:46 am
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    Excelente descripción de la situación actual de esta pandemia que parece vino para quedarse. En ese sentido hay cómo una negación perversa de la gravedad que implica el contagio y también el desprecio por el otro….Ponete el barbijo….

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  • 26 agosto, 2020 at 7:32 pm
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    Fabulosa narrativa de los tiempos excepcionales que vivimos!
    Un año para no olvidar y que paradójica mente queremos olvidar..
    Cuidarme para cuidarte!
    Empatía y resiliencia!
    A dejarnos el barbijo puesto!!

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