El Debate se fue entre promesas de campaña y poco fuego cruzado.

El debate de los cuatro candidatos a intendente de Rosario se llevó adelante como se preveía,  con los participantes dando a conocer sus propuestas e intentando dejar al descubierto las falencias de sus adversarios. Hubo muchas promesas de campaña y poco fuego cruzado que pudiera provocar una reacción importante en el electorado.

El tema seguridad fue quizás el que concito la mayor atención d ela audiencia, Javkin trato de despegarse de la actual política de gobierno municipal, advirtiendo que se juntara con los actores de la seguridad en la ciudad una vez por semana para planificar acciones,  a lo cual Sukerman le respondió que estará todos los días abocados a solucionar el flagelo de la inseguridad.

López Molina por su parte apuntó que la ciudad gobernada por el “progresismo” “tiene 110 asentamientos irregulares y más de 300 mil personas que sienten que el Estado se olvidó de ellas” y prometió consolidar el sistema de salud pública y modernizarlo. Y jugó fuerte cuando señaló que el verdadero problema es que “la Municipalidad está quebrada, se la gastaron toda. Por eso no pueden hacer nada sin pedir plata a otras jurisdicciones”. En ese sentido, dijo que se ocupará de “cuidar el mango de los rosarinos” para “que no se transforme en sueldo de militantes políticos”.

Javkin, en tanto, opinó que “urgente es sostener la salud pública” y se apoyó en “hechos” como la reciente inauguración de dos policlínicos. También remarcó la necesidad de realizar una coordinación de las distintas agencias que trabajan el tema niñez, porque “urgente es cuidar los pibes”, y trabajar en el tema adicciones con mucha profundidad. También apeló a un eslogan de campaña: “Urgente es unir” y resaltó que lo suyo no es relato ni corrupción en alusión a las políticas de los partidos de sus adversarios en las generales. .

Sukerman facturó que el gobierno nacional “incumple 8 de las 20 vacunas” del cronograma obligatorio y que por eso fue a la Justicia. Además, ubicó como urgente el trabajo y señaló que Rosario es “la capital del desempleo” y criticó que la provincia y la Municipalidad no tienen agenda de generación de empleo. Cuestionó que no hay proyectos de capacitación en los barrios.

Monteverde se dedicó a interpelar a los otros candidatos al señalar que “con estas instituciones, esta clase política difícilmente podamos abordar los problemas. Si no cambiamos la política no cambiamos nada”. En ese marco, prometió “bajar sueldos del intendente y su gabinete a la mitad” y desafió a sus competidores a apoyar un proyecto de referéndum revocatorio para que en caso de que la ciudadanía se considere defraudada por sus gobernantes pueda votar para interrumpir el mandato y llamar otra vez a elecciones.

Para el final queda recordar el ataque de Roy Lopez Molina a Javkin al señalar que es “un gran caballo de Troya para que siga el socialismo”, lo que implica “más bunkers y balaceras” y el intento de Sukerman de pescar votos en el socialismo y Ciudad Futura al invitar a Capiello y al propio Monteverde a formar parte de su gobierno.

Javkin se fue repartiendo grullas en señal de paz tratando de dejar una imagen de fuerte postura conciliadora ante los problemas y Juan Monteverde transmitió emoción al evocar “cómo llegamos hasta acá” y pidió dar “el poder a la gente común” para que los malos se vayan de la política.

El debate pasó, los días siguientes permitirán saber si alguno de los candidatos pudo captar la atención de los rosarinos, no solo por lo interesante de sus propuestas, sino por las emociones que hayan generado en el electorado de la ciudad, que puedan permitir llevar nuevas intenciones de votos a sus causas.

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