El Padre “Pepe” en Rosario: “Cualquier persona que quiera dar una mano es útil, siempre que tenga voluntad de ayudar”.

El Padre Pepe es un símbolo de trabajo pastoral en las villas de emergencia, principalmente en el difícil territorio del conurbano bonaerense,  es una persona por demás querible, es una mano extendida siempre para ayudar a los que mas necesitan, es una marca registrada en la comunidad de los “curas villeros” y compartió sus experiencias con un concurrido auditorio en el salón de actos de la Universidad Católica de Rosario.

En el comienzo de la charla, “Pepe” Di Paola hizo hincapié en la necesidad de recuperar el sentido de “comunidad”, consideró el párroco que el individualismo se fue metiendo en la vida del argentino convirtiéndola en una sociedad de consumo, que al exacerbarse generó un paradigma donde la felicidad depende solamente de la posibilidad de “tener mas o consumir mas”.

Según el cura este modo que se presenta la sociedad hace mucho más difícil que la vida sea mejor para una comunidad y más difícil aun, para un pibe que esta con un problema de adicciones, es necesario buscar en los distintos ámbitos las formas en las cuales podemos ayudar mejor a los adictos en su problema”, resaltó.

Luego reiteró la sentencia, “en una sociedad impregnada de individualismo el joven no tiene una respuesta a sus problemas, es mas los problemas que padece son el resultado de ese individualismo. Por esa razón en los barrios hace mucha falta las organizaciones, las instituciones son importantísimas para fortalecer el sentido de pertenencia, para tener un “anclaje en la vida de los jóvenes”, señaló.

El Padre “Pepe” puntualizó al hablar de las instituciones, que hay que fortalecerlas y agregó que la ecuación que se necesita en los barrios es la que forman las tres “C”: Capilla, Colegio y Club y expresó que algunos le agregarían otra “C” por las  cooperativas. Con dichas organizaciones un chico puede proyectarse en el futuro, sobretodo si tiene los valores y el acompañamiento que las mismas le inculcan y que hacen que su vida encuentre un sentido.

Sobre la incidencia de la iglesia en la villa, el padre Di Paola apuntó: “La capilla en una villa te hace preguntarte un montón de cosas para acomodar las respuestas a las necesidades de los barrios marginales, llevamos 50 años como curas en las villas, no son los mismos los desafíos que tenia por delante el Padre Mújica y los que tenemos nosotros hoy, una capilla plantada en el barrio como decía el Monseñor Angelelli, es tener un oído en el evangelio y otro en el pueblo”, reconoció.

El cura recordó el mensaje que les dejó el Papa Bergoglio: “El siempre nos decía que las parroquias en las villas son mas importantes que las iglesias en los barrios de clase media, porque son muchísimo mas transformadoras. Y reitero sobre el sentido de la comunidad, “que cuando se organiza, trabajando todos para el mismo objetivo, y se deja de lado un montón de prejuicios, la felicidad se logra, sobretodo cuando podemos lograr que el otro sea feliz, todo es el resultado del amor y no pasa por el consumo, reseñó el Padre.

“Era impensado tiempo atrás que se podría tener una escuela en una villa, y para la recuperación de los adictos es vital, es un camino en el desarrollo de sus capacidades, chicos que están estudiando distintos oficios o terminando la secundaria son la prueba, cuando vos plantas una institución como la escuela y le das un sentido mas amplio, va a beneficiar no solamente a quien estas formando sino también a su entorno; optimizar estos recursos educativos es fundamental para darle la calidad de vida que el barrio necesita y que se merece”, apuntó el cura.

En otro tramo de la charla, el padre “Pepe” compartió una experiencia que marca cabalmente el sentido de su trabajo y predica: “En La primera granja que tuvimos hicimos una especie de encuesta al finalizar el trabajo, y la misma trataba sobre ¿a quien le debías la recuperación?. Lo sorprendente fue que no pusieron ni al cura, ni al psicólogo ni al psiquiatra ni al operador terapéutico, sino coincidieron todos que la recuperación se la debían a “Valerio y a Rufila”, ¿quienes eran ellos?, los caseros, la razón de esa elección radicaba en que eran los que le cocinaban, los llevaban a trabajar, eran los que mas tiempo le dedicaban y mas hablaban con ellos, eso fue un cambio total en la manera de entender las cosas, enfatizó.

Para terminar el cura alentó a la concurrencia a colaborar y al respecto manifestó: “Cualquier persona de la comunidad que quiera dar una mano es útil,  siempre que tenga voluntad de ayudar, al tiempo que recordó una señora del barrio de villa 21 que daba un taller de yoga, fue increíble ver al mas guapo del barrio, que andaba armado y se hacia el malevo todo el tiempo, ¡haciendo yoga!, esta mujer es mágica pensé entonces”, concluyó el Padre Pepe en medio de aplausos.

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