“El quirófano santafesino”

El concepto opereta deriva de operetta, un vocablo italiano que es el diminutivo de opera. El término refiere a una ópera cómica que trata temas frívolos. En Argentina opereta es un término que se emplea de manera despectiva para aludir a una operación política (una maniobra que se lleva a cabo con la intención de concretar algo) que apunta a provocar un daño, generalmente para desprestigiar a una persona.

Sergio Alcázar

El escepticismo macerado por años de desconfianza en nuestra dirigencia, te lleva a pensar que detrás de cada hecho que involucra a política “hay gato encerrado”. Los dimes y diretes del caso coimas y las derivaciones políticas que ocasionó, provocaron un cimbronazo en el escenario provincial con epicentro en la esfera del ministerio de Seguridad y más puntualmente,  en la jefatura de Policía.

La política santafesina siempre fue tierra fértil para las operaciones políticas y mediáticas, la grieta instalada hace un tiempo de manera muy venal hizo mucho más factible que así ocurra, la necesidad de sacar ventajas a cualquier costo ha corrido los frágiles límites del respeto, cayéndose muchas veces en situaciones desagradables, donde se pone en tela de juicio la honorabilidad de las personas, algo inadmisible, que algunos,  se han permitido.

Las conocidas y continuas diferencias que exponen a diario los dos espacios mayoritarios de la provincia han llevado a la naturalización de las chicanas, las disputas estériles, las operaciones de todo tipo, que se han visto profundizadas por una falta total de dialogo existente desde el comienzo de la gestión del oficialismo con gran parte de la oposición.

Si nos remontamos a temas como el  presupuesto del 2020, la herencia financiera, la ley de Necesidad Pública descubrimos que son algunos de los puntos que provocaron que los vínculos se tensaran fuertemente. La detención de los fiscales Asahad y Serjal reavivó los enojos y las acusaciones cruzadas volvieron a escena impiadosamente. De un lado y del otro del mostrador del poder político, siempre se atacó con munición gruesa.

La situación generada con el actual Jefe de Policía de Santa Fe no nos tendría que sorprender, si tenemos en cuenta que se produce dentro de un permanente clima beligerante debido a la confrontación política lo que nos lleva a preguntarnos si ¿el “documento acusatorio” expuesto en la nota periodística será una operación política o mediática?  Por ahora, lo único seguro, son las dudas que acechan este caso como un depredador a su presa,  sin permitirse descanso alguno.

Muchos interrogantes dan vueltas por estas horas y son pocas las respuestas. Solo se pueden llegar a realizar aproximadas conjeturas con las informaciones que se posee, desconfiando hasta de lo obvio para intentar ir mas allá, donde quizás se guarecen agazapadas las verdaderas razones que dieron origen a este hecho, que generó profunda preocupación en el oficialismo y en toda la sociedad santafesina.

Como si se tratara de una serie clase C de Netflix o de un capitulo domestico de la saga House of the Cards, las intrigas se ubican en primera fila, las sospechas conviven en las sombras y la sorpresiva aparición de esa prueba – convengamos que no debería haberse hecho publica –  solo aporta incertidumbre sobre los reales objetivos que este asunto persigue.

Habría que seguir el recorrido de los hechos para intentar descubrir sus motivos, saber quien filtro desde los ámbitos de la justicia el documento sería un buen comienzo para encontrarle sentido a todo esto. También resultaría muy conveniente comprobar la veracidad de los datos que se detallan en el mismo o quien se lo acercó al periodista que elaboró el articulo, con que intenciones y porqué se hizo publico.

El mote “sarna” en el papel que disparó toda la secuencia de hechos puede llegar a suponer que esta relacionado con la supuesta “interna” entre el mandamás de la policía santafesina y el ministro del área seguridad, teniendo en cuenta que con ese apodo lo llama permanentemente y lo identifica. Resulta poco lógico que si el ministro en cuestión quiere llevar adelante una “operación” política contra el funcionario policial ¿dejaría una prueba que lo incrimine directamente? seguramente que no, seria una irresponsabilidad subestimar la inteligencia del encargado de conducir los destinos de la seguridad en Santa Fe, con lo cual volvemos a foja cero.

Habría que plantearse entonces quienes se beneficiarían con la repercusión en la opinión pública de este suceso. Divaguemos un poco; sectores de la justicia enojada por la detención de los fiscales,  tal vez,  dirigentes políticos que no comulgan con el oficialismo, quizás. Lo que sí es una certeza es que se busca lograr un beneficio con esta situación apostando a generar descreimiento en los santafesinos con sus instituciones y de paso, intentando desestabilizar a la actual gestión de gobierno.

El Jefe de Policía se puso a disposición de la justicia para que se investigue este acontecimiento, confiado en que la verdad saldrá a luz. Seria bueno que se indague como corresponde, hasta las últimas consecuencias, para que los actores que participaron en la construcción de esta trama, tanto en la logística como en la difusión, sean descubiertos. ¿Esperanza ilusoria? Puede ser, la gente sigue esperando un gesto y esta es una nueva oportunidad para hacerlo efectivo.

En una Santa Fe sumergida en una brutal grieta política,  las operetas – aunque se nieguen – están a la orden del día, sean para favorecer o para desprestigiar – se llevan adelante con total impunidad y hasta hay medios de comunicación que se prestan para ser funcionales a tales estrategias. Mario Vargas Llosa suele expresar que “la política saca a flote lo peor del ser humano”, viendo como algunos personajes “operan” en el “quirófano santafesino” debemos darle la razón y porque por lo visto termina siendo, lamentablemente, como él dice.

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