“El riesgo es mínimo”: dos especialistas llevan tranquilidad sobre las vacunas de Johnson & Johnson y AstraZeneca y el síndrome de Guillain-Barré

Luego de que la FDA sumó una advertencia en la vacuna norteamericana y de que la EMA exigió la notificación de síntomas ante la inoculación británica, expertos argentinos aclararon la situación.

Tras la advertencia de la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) por Johnson & Johnson y el alerta que emitió la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) sobre AstraZeneca por la aparición de algunos casos del síndrome de Guillain-Barré, estas vacunas nuevamente quedaron en el centro de la polémica. Sin embargo, los especialistas aseguran que “el riesgo es mínimo” y que en la “inmensa mayoría se revierte, es transitorio y no termina siendo una enfermedad grave o crónica”.

Esta semana se conoció que tanto Johnson & Johnson como AstraZeneca se encuentran analizando una posible reformulación de sus vacunas luego de que la FDA y la EMA advirtieran una posible vinculación entre sus formulaciones y la aparición de algunos casos del síndrome de Guillain-Barré, a la cual se suma el alerta por la posibilidad de generar trombos. Sin embargo, los especialistas advierten que los beneficios superan ampliamente los riesgos, tanto por la cantidad de personas que puede verse afectadas por estos eventos adversos, como por la evolución de los cuadros.

Qué es el síndrome de Guillain-Barré

Más allá de que en los últimos días se habló mucho sobre esta enfermedad y que se la asoció directamente con las vacunas contra el Covid-19 de Johnson & Johnson y AstraZeneca, el síndrome de Guillain-Barré es una patología autoinmune (donde el cuerpo batalla contra él mismo) es considerada “rara” o poco frecuente, y ataca, principalmente, al sistema nervioso periférico.

“El síndrome de Guillain-Barré es una afectación neurológica autoinmune, donde la propia respuesta inmune que generamos contra algo y busca protegernos contra algo ataca al sistema nervioso”, afirmó el virólogo e investigador del Conicet Mario Lozano. Según explicó, esta patología provoca, entre otros síntomas, “desequilibrios, náuseas y problemas de conciencia”.

La razón por la cual se desencadena la enfermedad aún no fue detectada completamente, aunque el además exrector de la Universidad Nacional de Quilmes señaló que está “relacionado con algún evento que induzca la respuesta inmune. De hecho, en el 65% de los casos son personas que, unas semanas antes, tuvieron una enfermedad respiratoria o una afección en el sistema digestivo. Se supone que son enfermedades virales, pero también hay una bacteria (Campylobacter jejun) muy asociada con el desarrollo de estos síntomas y la posterior aparición de la después con la aparición del síndrome de Guillain-Barré”.

“Esta enfermedad es común en los adolescentes y los jóvenes, aunque también se puede producir como un evento adverso por alguna vacuna, no solo las que son contra el Covid-19″, afirmó el infectólogo del Hospital Pirovano, Ricardo Teijeiro (MN 58065), y recalcó: “Esta demostrado queotras vacunas también lo puede producir, pero en un porcentaje muy bajo, por lo cual tiene muchos más beneficios ante estos pequeños riesgos”.

De todas maneras, el virólogo señaló que “en la inmensa mayoría de los casos se revierte y es transitorio”, aunque advirtió que “hay algunos en los que se puede pasar a una enfermedad grave, que requiere hospitalización, y hay muy pocas personas que fallecen. Esta incidencia está al rededor de uno cada 10 millones personas con el síndrome”, al tiempo que el además miembro de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) añadió: “En general los pacientes evolucionan bien, pero requieren un tiempo de recuperación y rehabilitación porque afecta a las terminaciones nerviosas”.

Vacunas Covid-19 y síndrome de Guillain-Barré

Tras la advertencia que le exigió la FDA sumar a Johnson & Johnson y el alerta a los equipos de salud que emitió la EMA sobre AstraZeneca, la desconfianza sobre estas vacunas se profundizó. Sin embargo, los especialistas advirtieron que “el riesgo es mínimo” y que la ”incidencia de aparición de esta enfermedad es de entre 1 y 8 casos por millón de personas vacunadas”

“La asociaciones hay que hablarlas como posibles, con algún grado de sospecha pero no con seguridad. Ocurrió con algunas de las vacunas contra la gripe, que se producen con una tecnología de virus inactivados (como Sinopharm), pero ninguna de estas vacunas ha mostrado, hasta el momento, asociación con este síndrome. En cambio, en Estados Unidos apareció una proporción sospechosa de casos de este síndrome asociado con la vacuna de Johnson & Johnson, por eso la FDA lo marcó como un posible efecto adverso”, explicó Lozano.

En ese sentido, la pregunta sobre si el problema radica en la plataforma de la vacuna (vector viral) es casi impostergable. Sin embargo, el virólogo descartó esta vinculación: “La vacuna de Johnson & Johnson usa un adenovirus como vector y es comparable con la de Cansino y Sputnik V; y en ninguno de estos casos se detectó. A AstraZeneca se la ha empezado a vincular con la enfermedad, aunque en menor proporción. Pero e”.

Incluso, resaltó que tampoco se podría vincular al tipo de respuesta inmune que despiertan estas vacunas con el desarrollo de la enfermedad, ya que las vacunas de ARN mensajero (Pfizer y Moderna) “utilizan mecanismos muy similares para la implementación de la respuesta inmune y en esas, todavía, tampoco ha aparecido ninguna asociación”.

¿Habrá que reformular las vacunas?

Tras las disposición de los entes regulatorios, la FDA y la EMA, las vacunas de AstraZeneca y Johnson & Johnson quedaron en el centro de la escena. Sin embargo, el proceso de reformulación no está en previsto en el corto plazo y requiere un trámite exhaustivo.

Los números de casos son muy bajos, con una incidencia de entre uno y ocho casos por millón de personas vacunas, es por eso que la FDA no sugirió la reformulación de la vacuna de Johnson & Johnson, ni siquiera su salida de la comercialización. Incluso, insiste en que los beneficios que ofrece la vacuna siguen siendo inmensamente mayores que el riesgo”, analizó Lozano y destacó que no solo en la mayoría de los casos se revierten, sino que los casos mortales son de “menos de uno cada millón de personas con la enfermedad”, es por eso que resaltó que los entes regulatorios no lo cuentan “como gravedad”.

En cambio, si los números de afectados y los porcentajes de incidencia (cuadros graves y muerte) se incrementaran, el virólogo aseveró que la FDA hubiera “sacado del mercado a la vacuna y, más que reformularla, la habría descartado en pos de utilizar otras vacunas”. Mientras que Teijeiro destacó que “el porcentaje y la cantidad de casos del síndrome de Guillain-Barré que aparecieron con esta vacuna son bastante inferiores a los porcentajes que aparece en la población en general, por lo cual el riesgo es mínimo”.

De todos modos, si fuera necesario realizar una modificación en los componentes, ambos especialistas advirtieron que la nueva inmunización deberá recorrer todas las fases clínicas. “Si una vacuna va cambiar su estructura y se va a modificar, se tienen que hacer nuevamente todos los estudios de seguridad, además de nuevos protocolos”, afirmó el infectólogo y el virólogo completo: “Este no parece ser este el caso, ningún organismo internacional esta analizando quitar estas vacunas del mercado, ni siquiera modificarlas”.

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