!En pie de guerra!: La “cruzada” de Perotti contra las mafias, el narcotráfico y la policía corrupta.

El gobernador Omar Perotti aceptó el desafío de enfrentar el difícil contexto de inseguridad en la provincia sin vacilaciones, la violencia enquistada en la sociedad santafesina por el narcotráfico y el delito le presentaba un panorama – al menos de entrada – bastante desalentador, lejos de amedrentarse el mandatario decidió, desde el mismísimo comienzo de su gestión, combatir la inseguridad reinante con hechos concretos y con medidas que generaron disímiles reacciones, sobretodo, dentro de la fuerza policial de la provincia.

Sergio Alcázar

Las designaciones de Marcelo Saín como ministro de Seguridad y de Víctor Sarnaglia como Jefe de Policía de la provincia establecían un nuevo ordenamiento de conductas dentro de la policía, y un “punto final” para aquellas situaciones “irregulares” existentes dentro de la fuerza. Y como era de esperar cuando se “patea un avispero” se generó un gran revuelo en el “cuerpo policial” mismo y las “sospechas” de connivencia entre algunos importantes miembros de las fuerzas con el narcotráfico, salieron a luz, quizás en ese puntual momento, empezó a desencadenarse los hechos de violencia que enlutaron a los rosarinos en los albores de este año 2020.

Las suposiciones o presunciones sobre las muertes que se dieron a montones en la ciudad de Rosario, estaban vinculados en principio, con la lucha por el territorio que mantenían “las bandas”  que se disputaban el negocio de la venta de droga. En realidad, como anticipó este medio en el editorial del sábado pasado, la cuestión era mucho más grande, el trofeo que se defendía con denuedo era  la “caja” o el “botín”, como suele decirse en el mundo la mafia.

Los asesinatos tenían como principal objetivo, “no quitar la competencia del medio”, sino dejar un mensaje a las nuevas autoridades del gobierno, como se resumió en el contenido de las escuchas del dialogo que mantuvo el líder preso de la banda “Los monos” con “Cachete” Díaz: “Sí, sí, fíjate bien. Lo hacemos bien a ver si nos dan algo bien piola”, una inconfundible alusión de que las muertes tienen como correlato generar terror e instalar nuevamente con más fuerza el miedo en la castigada sociedad rosarina para después poder “negociar” condiciones ventajosas para “el negocio”.

Estas formas de actuar dejan en evidencia que “existen precedentes” en la relación Poder Político-Policía-Narcotráfico. La “crueldad” evidenciada en  el tenor de cada homicidio ocurrido en los primeros días del mes de enero, pone en manifiesto la “necesidad” de dejar una fuerte “misiva” al “estado” en pos a mantener “la impunidad” con la cual se han visto beneficiados hasta hace muy poco tiempo.

La cadena de corrupción existente hoy en la fuerza policial viene de largo tiempo y contó con la complacencia de los últimos gobiernos de turno, que por omisión o connivencia, permitieron la proliferación de las actividades ilegales en Santa Fe, tal vez, porque muchas veces fueron parte del negocio que las mismas generaban.

Desbaratar esa estructura montada y aceitada no resultará algo de fácil o inmediata solución, las consecuencias por este cambio en el “status quo” reinante se están viendo a diario por los hechos de violencia que han aparecido, la gran cantidad de jefes policiales pasados a disponibilidad son consecuencia del claro mensaje que baja desde el Estado para ponerle un límite a tanto relacionismo existente y naturalizado entre las bandas criminales y algunos integrantes de la policía santafesina.

Perotti entre semana se reunió con Sabina Frederic, ministra de Seguridad de la Nación  y con el presidente Alberto Fernández para coordinar acciones en la lucha contra el delito en Santa Fe, para establecer las condiciones del envío de fuerzas federales a la provincia y principalmente a la ciudad de Rosario, que permitirán profundizar las acciones que se llevan adelante en el intento de devolverle la tranquilidad a los rosarinos.

El problema que presenta esta iniciativa de “saturación” de personal de gendarmería en los barrios más conflictivos de Rosario, es que dicha presencia se da a destiempo con las necesidades de seguridad del lugar, realizandose el patrullaje durante horarios en donde la vida en el barrio “no transcurre”, como bien expresan los vecinos y referentes de la pastoral villera de barrios “picantes” como Tablada y Las Flores.

En estas zonas de extrema inseguridad, la vida comienza a partir de la tardecita hasta altas horas de la madrugada, allí debería centrarse la actividad de las fuerzas federales para causar un “verdadero efecto”, no solo para llevarle “calma” a los vecinos que transitan por sus calles, sino para entorpecer las actividades del negocio de la droga, que se dan casi siempre, al amparo de la noche y en la complicidad de las sombras.

Existe un rumor dando vueltas, confirmado en un audio al cual pudo acceder este medio, sobre la posibilidad de un nuevo atentado como el ocurrido en el Casino, pero esta vez, en un “emblemático” y concurrido barrio céntrico, como si se tratara de un capítulo más en la estrategia del narcotráfico de insistir con la escalada de violencia en la pertinaz búsqueda de obtener “algún arreglo” que les permita seguir manteniendo activo su “lucrativo” negocio.

El vínculo de policías con el narcotráfico, estuvo siempre signado por un entramado de “sobres” debajo de la mesa que permitían comprar “voluntades” para hacer la “vista” gorda o para prestar apoyatura y logística  a las bandas, como también para obtener del Servicio Penitenciario “los favores” para el ingreso de celulares y demás privilegios para los detenidos en cárceles de “máxima seguridad” o para permitir, llegado el caso, alguna “fuga” digitada.

El estado, el narcotráfico y la policía corrupta están en un terreno sin retorno, los responsables de la seguridad en Santa Fe están decididos en llevar adelante la “limpieza” de la fuerza policial en la provincia ha cualquier costo, aunque es muy posible que la situación “empeore” antes de mejorar, los mueve el “convencimiento” de saber que es el único camino posible para promover un verdadero cambio y para hacer realidad la “promesa” que el gobernador Perotti asumió con los santafesinos, “devolverle la paz  y la seguridad que tanto reclaman y necesitan”.

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