Esta semana el “Todos somos Bolivia” agitó nuevamente la grieta.

“Un golpe de Estado es la toma del poder político de un modo repentino por parte de un grupo de poder, vulnerando las normas legales de sucesión en el poder vigente con anterioridad”.

Sergio Alcázar

La renuncia de Evo Morales en Bolivia encendió las opiniones de todo el espectro político de la Argentina, en un escenario de casi unanimidad de pensamiento, todos repudiaron abiertamente la interrupción del proceso democrático y el difícil contexto social que generó este hecho en el vecino país.

Pero siempre “hay excepciones a la regla”, el presidente Mauricio Macri y su canciller Jorge Faurie prefirieron no encasillar la situación como un golpe de estado, tomando atajos dialécticos ubicaron el suceso en otro contexto y esta particular visión de los hechos no hizo más que avivar nuevamente la grieta, aunque la ex funcionaria de dicha cartera,  Susana Malcorra aclaró que el tema “no es debatible”  porque en Bolivia se produjo un golpe de Estado y consideró “peligrosa” la lectura ideológica del gobierno argentino” sobre la situación en ese país.

Alberto Fernández, presidente electo, consideró a Faurie debido a su liviana postura sobre Bolivia, como  “un hecho desgraciado en la historia de la diplomacia argentina”. En concordancia a lo dicho por el futuro mandatario, Juan Scharetti, Agustín Rossi, Graciela Camaño y cada uno de los integrantes del Frente de Todos salio a avalar el respaldo a Evo Morales y a fustigar la forma que se interrumpió la democracia en Bolivia.

La división de criterios sobre la consideración de lo sucedido en Bolivia estableció diferencias sustanciales dentro del propio oficialismo, muchos dirigentes de peso en Juntos por el Cambio como Martín Lousteau, Gerardo Morales, Mario Negri, Daniel Lipovetzky  se solidarizaron con Bolivia y catalogaron “sin dobleces” la situación  de ese país como “un golpe de estado”.

Aunque “Macri quiere irse siendo Macri” no traicionando su esencia, hasta las ultimas consecuencias adhiere a la causa instalada desde siempre en su propio espacio de considerar a Evo Morales como un dictador y de paso, para estar en consonancia con su par de Brasil, Jair Bolsonaro y con el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump quienes manifestaron públicamente, su beneplácito por lo acontecido en Bolivia, para ellos siempre “el fin justifica los medios”.

En Santa Fe sobre el tema Bolivia presenciamos un “pequeño milagro”, Omar Perotti y Miguel Lifschitz  coincidieron casi al unísono en sus redes sociales en repudiar duramente el golpe estado sufrido por Evo Morales y en brindar el apoyo al pueblo boliviano. Para estar a tono con la actitud tomada por Macri sobre el asunto, Gabriel Chumpitaz volvió a considerar a Evo Morales como un dictador y rechazó totalmente la idea que lo de Bolivia sea “una ruptura del orden institucional”.

Dentro de su “precoz” alineamiento político con el Pro, Amalia Granata se reunió entre semana con el “cuestionado” canciller Faurie, en su red twitter fijó posición a favor de la destitución de Evo Morales, mientras sigue reuniéndose con integrantes de los espacios de Federico Angelini y Roy López Molina, estando en el medio de una interna de vieja data en el PRO santafesino, ambos dirigentes mencionados optaron por el silencio y no se pronunciaron sobre los acontecimientos ocurridos en Bolivia.

Para Cristina Kirchner, “se ha instalado una nueva moda en Latinoamérica: parece que a los Presidentes ya no los eligen los pueblos… Ahora, se autoproclaman con gran patrocinio mediático e inmediato reconocimiento de ya sabemos quién. Lo curioso, además, es que dicen hacerlo en nombre de la democracia”, fue el picante mensaje de ex presidenta, que participa poco últimamente en política, pero cada vez que aparece hace “ruido” inevitablemente.

Mientras tanto en el país el actual presidente Macri dispone sus últimas actividades antes de dejar el gobierno, que tienen que ver más con el protocolo que con acciones de fondo. Por su parte Alberto Fernández reúne distintos actores sociales para darle forma a la “epopeya” de terminar con el hambre y también consume energías en desmentir a Patricia Bullrich sobre una supuesta participación suya en el nuevo aumento de combustible.

En Santa Fe empezaron a circular algunos nombres de futuros integrantes del gabinete de Omar Perotti, pero como sucede en el periodismo deportivo “hasta que la planilla no este pegada en la puerta del vestuario” no se puede confirmar ningún equipo, habrá que esperar entonces el comunicado oficial para conocer los verdaderos ocupantes de los cargos.

En una semana convulsionada en la región con manifestaciones en Chile y Bolivia, que tuvo como epicentro un “golpe de estado” en este último país, con opiniones encontradas al respecto, con “Juntos por el Cambio” viviendo en primera persona sus propias insurrecciones internas, con el radicalismo queriendo volver a recuperar parte de la gloria perdida y con una sociedad que por estas horas se abraza mas que nunca a la renovada esperanza en un futuro, que al fin, le sea mucho más amigable y promisorio. 

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