Felices 100 años, robot

El término fue utilizado por primera vez hace un siglo en una obra teatral estrenada en Praga. El recorrido de la robótica y las definiciones de los expertos alejadas de los manuales.

Aunque habitualmente asociados al futuro, los robots tienen un pasado frondoso. Una efeméride lo confirma: esta semana, el término más común para llamar a los autómatas cumple 100 años de vida. La palabra sonó por primera vez, al menos en forma masiva, el 25 de enero de 1921 cuando en el Teatro Nacional de Praga se estrenó la obra Robots Universales Rossum, escrita por el dramaturgo checo Karel Čapek.

El término proviene de la palabra checa robota, que en ese idioma significa “servidumbre”. No es la expresión más agradable aunque, en rigor, no difiere de lo que algunos especialistas dicen al pensar en estas máquinas. “Los robots y los sistemas de inteligencia artificial son herramientas para ayudar y complementar al humano en las tareas que no puede o no quiere hacer”, comentó a Marcela Riccillo, una especialista argentina que en 2019 fue elegida entre las 30 mujeres más influyentes en robótica a nivel mundial.

En inglés se hace referencia a las tareas que deben realizar los robots como “3D”, por las tres iniciales de dangerous (“peligrosas”), dull (aburridas) y dirty (sucias). Es decir, ellos hacen lo que nosotros no queremos hacer. Sin embargo, en los últimos años hemos visto un sinfín de acciones a las que se animan los autómatas: no sólo levantar cajas o desactivar bombas, sino también acciones no tan sucias o peligrosas como escribir poemas, pintar cuadros o cuidar enfermos.

Sobre Robots Universales Rossum

Escrita en 1920, la obra teatral se estrenó al año siguiente en Praga. R.U.R., así se la conoció, fue muy popular es la época y en 1922 dio el salto a la cartelera de Nueva York. Para 1923, el texto se había traducido a 30 idiomas y con ello se popularizó la palabra “robot”. Además, gracias a una adaptación, hacia 1938 se convirtió en el primer contenido de ciencia ficción emitido en televisión, durante los primeros años de operación de la cadena británica BBC. A continuación podés ver una imagen de aquella emisión.

Tal como señalan en El País de España, la obra de Čapek mostró autómatas con aspecto humano, aunque despojados de emociones. El autor recogió “el entusiasmo por la ciencia, la ingeniería y el progreso, predominante hasta 1914 (…) y combinó el pesimismo surgido con el fin de la Primera Guerra Mundial”, señala la fuente. En ese orden, aquella ficción se consagró como referencia de muchas películas y libros de ciencia ficción que aparecieron en el siglo XX.

R.U.R. también tiene un antecedente ineludible y lejano en el tiempo: en 1818 se publicó Frankenstein o el moderno Prometeo, de Mary Shelley, una novela gótica que abordó la recurrente figura de la creación en manos del hombre. A fin de cuentas, los robots son un poco ese monstruo: una entidad diseñada para servir a la humanidad pero que podría aterrorizarnos a medida que aprende nuevas habilidades.

Una representación de la obra, en 1922.Por: (Foto: Wikimedia)

Entre los trabajos peligrosos, aburridos y sucios; hay quienes creen que los robots serán perfectos para las fuerzas militares del futuro. Ya existen robots capaces de disparar (como los de Star Wars, pero en el mundo real), ejércitos de renombre internacional anunciaron planes para incorporar autómatas, y la Fuerza Aérea de Estados Unidos mostró su intención de usar sistemas de inteligencia artificial para pilotear aviones de guerra.

En ese contexto se alzan voces que reclaman una regulación para el uso de armas autónomas. “Lo más importante es que se retenga el control humano significativo en relación a la toma de decisiones, en aspectos técnicos y operacionales”, nos dijo Pía Devoto, directora de la Asociación para Políticas Públicas de Argentina (APP) y miembro de la Red Argentina para el Desarme. Saber quién será responsable de los crímenes de una máquina es eje de otro debate.

Sobre el término “robot”

Luego del éxito de su obra, el mismísimo Karel Čapek dijo que en primera instancia había pensado en el término latino labori, que hace referencia a los trabajadores. Fue su hermano el que sugirió robota. Lo cierto es que el término no inauguró el concepto: por entonces, y mucho antes, ya existían palabras para denominar a las máquinas capaces de hacer tareas en forma automática.

Los robots son un poco como el monstruo de la novela de Shelley: una entidad diseñada para servir a la humanidad pero que podría aterrorizarnos.Por: (Foto: Adobe Stock)

La más antigua es “autómata” y aparece en La Iliada, el célebre poema de Homero. Siglos más tarde, Leonardo da Vinci usó ese término para bautizar a uno de sus inventos, una armadura que se movía sin ayuda. De acuerdo a la fuente arriba mencionada, la palabra “androide” tiene un recorrido más breve: sus primeros usos fueron registrados en el siglo XVII y se popularizó en la ciencia ficción del siglo XX. ¡Qué decir de su presente, incrustado en el sistema operativo móvil más popular del mercado, Android de Google! En esta línea de tiempo y nuevos términos surgieron los siempre necesarios sinónimos: “cyborg”, “droide” y “bots”.

Definiciones de “robot” (más allá del diccionario)

Aníbal Mazzarini es experto en robótica y docente en el área. El año pasado hablamos con él luego de la consagración de “Gardelito”, un robot que diseñó y se coronó campeón en una competencia organizada en Perú.

A los robots los siento como el resultado de la unión de diferentes disciplinas, como si fuese la amalgama que une la ciencia. Allí involucro a la física, la química, la matemática, y la biología con la tecnología, con la ingeniería, con el arte (…) Esa amalgama debe estar siempre al servicio de la humanidad, y hay muchísimos ejemplos de esto”, dice.

Y cierra: “La robótica educativa, el ámbito en el que me desempeño, es un ejemplo fantástico del robot al servicio de la humanidad. Justamente, el robot llega a las escuelas para lograr de la diversidad la unidad, una frase que usaba el ilusionista René Lavand. La robótica logra eso logra de la diversidad de disciplinas y de materias. Así es como pienso a la robótica”.

Joseph DelPreto es investigador del Instituto Tecnológico de Massachusetts, en específico de la división MIT que se especializa en computación e inteligencia artificial. El especialista es el creador de autómatas como RoboRaise, un robot que colabora con humanos en tareas como levantar objetos.

“Los robots tienen el potencial de proporcionar a los seres humanos una valiosa asistencia y aumentar considerablemente la productividad”, señala el investigador de la academia estadounidense, añadiendo que la “interacción entre el ser humano y los autómatas aún encierra grandes incertidumbres”.

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