Inseguridad: “El mayor desafío que Omar Perotti tiene por delante”.

La inseguridad fue el talón de Aquiles del socialismo en la elección pasada, todos o casi todos, en mayor o menor medida; coincidieron en afirmar que si no fuera por los altos índices de violencia no resuelta en la provincia, el oficialismo no hubiera perdido su poder, en las urnas.

Sergio Alcázar

Las tristes estadísticas de muertes en territorio santafesino producto de la criminalidad existente, inclinaron la balanza a favor de un cambio de gobierno, el fracaso mas contundente del Frente Progresista fue no poder encontrarle la vuelta a la ola de asesinatos, ataques sicarios y luchas por el poder dentro del narcotráfico, que ocuparon el escenario de la provincia, principalmente, en los últimos años.

La “Banda Los Monos” que transformó la dinámica de la ciudad de Rosario para siempre, instaló desde su aparición el negocio de la droga con una total transversalidad social. Con el correr del tiempo se fueron sumando actos de connivencias con parte de la policía y con algunos estratos del poder político y judicial, generando un escenario de difícil convivencia y que terminó, fuera de control.

Un ex alto lugarteniente de la banda más temida en el mercado del narcotráfico en la Chicago Argentina, contaba a este medio, como se rompió el equilibrio en barrio Tablada con la llegada de narcos de nacionalidad paraguaya, boliviana, peruana y sobretodo colombiana, quienes arribaron a la ciudad para disputarle el control del territorio a fuerza de balas, introduciendo la modalidad de los “sicarios” y con ellos la extrema violencia que se convirtió en su “modus operandis”, para sembrar miedo, buscando de esa manera, terminar con la competencia.

Las muertes son una moneda corriente en muchos barrios marginales de Rosario, donde existe un total desprecio por la vida, la falta de oportunidades para los chicos y jóvenes esta reflejada en una brutal desocupación, de las más altas en el país, eso llevó a que muchos adolescentes sean reclutados para formar parte de los “ejércitos de soldaditos” que hacen posible el negocio de la droga.

La Iglesia y las organizaciones sociales intentan desde hace bastante tiempo, rescatar a esos chicos de la seducción que trae aparejada el comercio de estupefacientes, con dispar fortuna, el dinero fácil que el mismo otorga da por tierra con la posibilidad de inculcarles a estos jóvenes otras expectativas de vida, para torcer su destino e inclinarlos por el camino de un trabajo digno.

La tremenda tarea que tienen estos actores sociales muchas veces va a contramano de sus buenas intenciones, la misión de reconstruir el tejido social devastado por el flagelo, transita por el delgado camino del milagro. La droga ha provocado que familias enteras queden destruidas, ha instalado entornos nocivos, empujando al consumo en adolescentes a edades muy precoces, en definitiva, han acabado con el futuro de generaciones enteras de jóvenes en muchos barrios vulnerables.

Perotti y su equipo de trabajo sabe muy bien que el secreto para cambiar esta terrible realidad pasa por atinarle al diagnostico y principalmente por lograr instrumentar correctas políticas en lo social, con una fuerte interacción de todos los actores con el estado, para generar nuevas pautas de valores en los jóvenes, para modificar sus costumbres y convencerlos que un futuro mejor, aún es posible.

Los Padres Claudio Castricone y Fabián Belay integrantes de la Pastoral Villera de Rosario advierten a la política que sino se soluciona el problema de la violencia y la droga en las calles, el nuevo gobierno padecerá el mismo destino del anterior. El principal desafió que tiene la gestión de Perotti es devolverle la tranquilidad a los santafesinos y como dijo mas de una vez el gobernador electo en campaña, que “los vecinos puedan recuperar el control de las calles”, resulta el principal anhelo.

Los curas de la Pastoral consideran que actualmente el estado esta a destiempo en muchas barriadas en situación de riesgo, lo mismo ocurre con las escuelas, que deberían modificar sus horarios de dictado de clases, la vida en estos barrios marginales comienza al mediodía y se extiende hasta altas horas de la madrugada, allí es donde hay que apuntar el acompañamiento para contener a los chicos y retirarlos de los latentes peligros que hoy los amenazan a diario.

El propio Alberto Fernández, se reunió entre semana en Buenos Ares con la Pastoral Villera encabezada por el Padre “Pepe Di Paola” para interiorizarse de la realidad de la gente en los barrios humildes del conurbano boanaerense, analogías o coincidencias para tener en cuenta y que dejan en claro cual es el camino a seguir para propiciar un cambio en un escenario social tan desfavorable, apoyarse en la investidura de la iglesia puede servir para encolumnar allí todos los esfuerzos y darle identidad a todas las buenas intenciones que pretenden colaborar en esta difícil coyuntura.

También se hace necesario establecer nuevos parámetros de orden y respeto, para ello es rigurosamente imperioso, recomponer la estructura de la policía, devolverle a la fuerza su cercanía con el santafesino, recuperar los lazos de confianza de la gente con los uniformados.

Apostar a que se instale nuevamente el sentido de pertenencia y la vocación de servicio para depurar a la fuerza, alejarla de vicios y defectos que tanto daño le han hecho de un tiempo a esta parte, el proyecto de seguridad debe atender todas estas necesidades y deberá ser llevado adelante por funcionarios que demuestren probada idoneidad en la materia para aspirar a que el mismo, tenga éxito.

Mientras se sigue con atención y detenimiento el desarrollo de la transición, para conocer la verdadera herencia que recibirá el Peronismo a partir del 10 de diciembre, el senador rafaelino con sus equipos de trabajo, deberán estar pergeñando las estrategias y programas para recomponer la frágil situación social de la provincia en seguridad, el santafesino empezara a evaluar positivamente su administración si logra recuperar la vida en paz que tanto desea, si Perotti logra superar este desafío, la continuidad en el poder estará garantizada, mas allá de los próximos cuatro años.

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