Juntos por el Cambio: “Los siete pecados capitales”.

Las últimas elecciones dejaron un montón de hechos para analizar, que sirven para elaborar un cuadro de situación que permita establecer las verdaderas razones por las cuales el espacio gobernante fue derrotado contundentemente en las urnas, hubo circunstancias que generaron un masivo rechazo del electorado hacia la propuesta de “Juntos por el Cambio”, aquí detallamos los “pecados capitales” del oficialismo, los vicios cometidos que lo alejaron de la preferencia de la mayor parte de la sociedad argentina.

Enojo

Macri el mismo día del recuento, mostró su faceta menos favorable, “el enojo” hacia los argentinos que no le entregaron el favor de su voto. El presidente parece -las pruebas están a la vista- no estar acostumbrado a perder, quizás ese sentimiento haya sido fomentado por el entorno futbolero con el que convivió, tiempo atrás, en épocas donde era el mandamás de Boca Juniors.

La venalidad de su reacción dejó expuestos sentimientos contradictorios ante la derrota. La noche del escrutinio el presidente retó a los votantes por darle la espalda, y hasta mando a dormir a la sociedad toda, como reprimenda por haberse atrevido a llevar adelante “la travesura” de no haberlo acompañado con su voto.

El enojo es inconducente en todos los órdenes de la vida, y más aun en la política donde resulta una verdad a voces la frase que reza: “el que se enoja pierde”, allí Macri no entendió el mensaje, debió mostrarse más conciliatorio en la derrota, pero se dejó llevar por su carácter y pago las consecuencias al ser duramente criticado por su postura intransigente.

Ira

“Juntos por el Cambio” atravesó también por el estado de Ira, la figura de Elisa Carrió se convirtió de repente en una versión bíblica-política del Arcángel Miguel, lilita lideró sus ejércitos de justicia divina, prediciendo tempestades y se encargó de compartir su cólera con los militantes del espacio. La senadora fue la portavoz de un estado de ánimo latente en el oficialismo.

No dudó un instante en desmerecer los meritos de la formula ganadora, en inculparla de todas las fatalidades que padece y padecerá la Argentina, en profecitar una salida trágica de Olivos, como si los caminos de la democracia no alcanzaran para llevar adelante una transición en paz, en caso de confirmarse el resultado electoral en octubre próximo.

Lilita Carrió es la mas fiel exponente de la furia que se instaló en “Juntos por el Cambio” luego del 11 de agosto, es la portavoz de los pensamientos que dominan la escena en esta nueva versión de Cambiemos, y en un país que soporta una de las peores crisis económicas de la historia,  la personalidad de Carrio no abona demasiado a las esperanzas del espacio a futuro, quizás por ella mucha  gente dejo de creer en su causa.

Irresponsabilidad

Los rumores están a la orden del día, sobre las verdaderas causas que empujaron a la corrida cambiaria del día después de las PASO, lo que resulta muy evidente es que existió-al menos- irresponsabilidad de parte del gobierno en no prevenir una alteración tan grave de los mercados.

Muchos coinciden en decir que desde el poder dieron la orden de soltarle la mano al dólar, para que tuviera esa escalada brutal, deteriorando de manera falaz el poder adquisitivo de la gente. La frase de Macri advirtiendo el domingo de elecciones a la noche “que los mercados no quieren al kircherismo” preparó el terreno para lo que paso luego.

Desde Juntos por el Cambio agitaron los fantasmas de una crisis que suena a venganza por el traspié sufrido, la sensación que quedó suspendida en el escenario nacional, es que no importan los métodos utilizados cuando de revanchismo se trata, el gobierno de Macri careció de sentido común para manejar una situación que se les escapó de las manos por propia impericia y por falta de voluntad para hacer lo correcto.

Insensibilidad

Lo que ha caracterizado al gobierno de Macri ha sido su falta de sensibilidad con la situación social. Los reclamos de la gente jamás fueron atendidos por el oficialismo, que se refugio en sus ideales y objetivos, dejando librados a la suerte de sus destinos a gran parte del pueblo argentino.

La inflación permanente, los tarifazos desmedidos en los servicios, la falta de solidaridad con el pedido de una mejor calidad de vida y los altos índices de pobreza actuales, refuerzan el pensamiento que el gobierno solo tiene como eje de su gestión propiciar el bienestar de los mercados.

Combatir la crisis social reinante en la sociedad argentina nunca estuvo dentro de las prioridades del gobierno, que observó distante las crecientes necesidades de vastos sectores de la población, nunca se interesó demasiado en darles respuesta a los reclamos de muchos argentinos a pie y vio las estadísticas, solo como variables necesarias del ajuste solicitado por el FMI.

Soberbia

La soberbia debe ser considerada como el más importante de “los pecados capitales de la política”, porqué irremediablemente, te aleja de la realidad. El gobierno de Macri se rigió con el axioma “haz lo que yo digo y no lo que yo hago”, y a partir de allí construyó los basamentos dogmáticos de su gestión.

“Hoy se fueron muchos inversores que habían venido el viernes para generar trabajo porque la alternativa kirchnerista no tiene credibilidad en el mundo” fue la frase con la cual el presidente intentó justificar en vano su derrota el día después de las PASO. Para el oficialismo, esta visto, que siempre lo bueno es lo propio y lo reprochable, lo que esta del otro lado del mostrador de su poder.

En el ADN de “Juntos por el Cambio” esta la permanente minimización de las adversidades y el enaltecimiento desmedido de los logros. El gobierno navega en las peligrosas aguas de la soberbia de muchos de sus dirigentes. El mensaje de exitismo que intentan instalar siempre esta empujado por el valor de sus virtudes y ese actuar siempre mirando el “ombligo propio” lo a llevado a generar el rechazo en la gente, evidenciado claramente en el mensaje de las urnas.

Irrealidad

En el espacio del presidente siempre creen que están haciendo lo correcto, sin detenerse a meditar “si en verdad sucede lo que presumen”, eso los lleva a tener una visión sesgada de la realidad, una postura desapegada de los hechos. Se encierran en la premisa “si no te pasa a vos no ocurre” y sobre la misma han edificado un contexto regido por normas propias de conveniencia.

Cada una de las acciones y medidas que tomó el gobierno durante los tres años y medio de su mandato están apoyadas en la creencia de estar construyendo el mejor país a través “del camino correcto”, jamás ningún funcionario se ha tomado debido tiempo para mirar un poco mas allá y analizar las dificultades que se iban generado con la aplicación de sus medidas y como iban deteriorando con ello, la calidad de vida de la gente.

La reafirmación permanente de los objetivos y los escenarios virtuales de supuestos logros fueron sostenidos con un fuerte “discurso motivacional” consolidado en las redes sociales y que pretendían llevar tranquilidad, e instalar una irrealidad como estrategia de supervivencia y que lamentablemente ese país descrito, llenos de bondades dejó hace tiempo de existir para las grandes mayorías.

Inacción

Al gobierno le costo muchísimo tiempo tomar nota del grado de deterioro que causó en los distintos estadios sociales, las medidas coyunturales tomadas en los últimos días ponen en evidencia esa desidia con la que se manejó durante mucho tiempo, nunca le preocupó demasiado al gobierno atender las básicas necesidades de su pueblo.

Ese accionar permanente mirando las reacciones de los mercados y el cumplimiento de los requerimientos del FMI, terminó aletargando la reacción del gobierno ante cualquier reclamo popular. El mandato de Macri esta signado por una repetida “inacción” de sus funcionarios que siempre encontraron justificaciones para esa recurrente falta de respuesta a los pedidos de la gente por mejores condiciones de vida.

Las PASO ya son historia, el recuento definitivo en estos días terminará de dar forma a la victoria del “Frente Para Todos” agrandando aun mas  los números de la diferencia final, aunque por estos momentos denodadamente el gobierno quiere establecer un golpe de timón para generar empatia, tirando por la borda todos los preceptos cuidados y defendidos hasta entonces, nada parece poder cambiar el destino de las elecciones generales de octubre.

“Juntos por el Cambio” no supo leer las señales que les entregaba la sociedad, tal vez, por estar sumergidos en sus propios pensamientos e ideales, cometieron la equivocación de no medir las consecuencias de sus actos, que los llevaron a cometer “pecados capitales” que fueron mellando la confianza de la gente generando un fuerte desencanto que inexorablemente lo llevaron a sufrir una dolorosa derrota electoral.

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