La política en tiempos de barbijo: El poder después de la pandemia.

La cuarentena obligatoria permite cuidar la salud de los argentinos, es necesario e inevitable cumplir con una disposición impuesta por el gobierno nacional que no hace mas que proteger la vida y evitar la propagación de un virus que ha costado mas de cien vidas en el territorio argentino.

Sergio Alcázar

Lo que resulta impredecible hoy es proyectar sus consecuencias, que van mas allá de esta medida que fue correctamente tomada – el acierto de imponer este aislamiento está a la vista por los buenos resultados obtenidos en comparación con las estadísticas de muertes de otros países de la región y del mundo – los efectos que provocará esta cuarentena en los estados de animo, en el aspecto psicológico y sobretodo en el bolsillo de la gente son imposibles de presagiar.

Ubicándonos en un hipotético “día después” para la cuarentena, cuando la normalidad vaya ganando lentamente un lugar nuevamente, el escenario social será muy diferente al que estábamos acostumbrados,  en un contexto tan hipermediatizado donde la noticia permanece muy poco tiempo en los “estadíos de la actualidad”, esta pandemia con el correr del tiempo pasara también a formar parte de la historia de nuestras vidas.

Cuando eso ocurra la cuestión económica aflorara con brutal vivencia, esta epidemia dejará una crisis sin precedentes, desempleo, dificultades de supervivencia de muchas pequeñas y medianas empresas  serán algunas de las principales preocupaciones de los santafesinos, y en ese momento, muy pocos se acordaran y reconocerán que la pandemia del covid-19 fue la gran responsable de esta difícil situación que se vive.

La gente se mueve por estímulos, por necesidades, por urgencias y en ese lógico cuadro de intereses personales giran sus decisiones, sus pensamientos y opiniones. La política no podrá escapar de las reglas que impondrá el nuevo humor social que generó esta inédita circunstancia de salud, y es muy probable que con ello se reactiven los problemas de siempre aunque de un modo mas acuciante.

Los juegos por el poder real en Santa Fe no se han tomado descanso por la cuarentena, Lifschitz después de la reunión del “Comité de Crisis” salió sin sutilezas a marcarle, otra vez, la cancha a Perotti aconsejándole que “tendrá que estar más presente que nunca” y obligándolo “a poner toda la carne al asador, porque de esto no se sale con medidas tibias, acá hay que jugar fuerte para poder superar esta situación lo más rápido posible”, fue el tenor del mensaje del ex gobernador, sin preocuparse demasiado en disfrazar o atenuar las irreconciliables diferencias que evidentemente existen entre ambos.

Perotti en este presente y en el futuro inmediato deberá surfear en un mar tormentoso, primero respondiendo al pie de la letra con las obligaciones que asumió de mantener enfocada a la sociedad santafesina en el compromiso de cumplir con el aislamiento y luego para atender las necesidades de los santafesinos para darle asi contenido y relato a su gestión.

Lo que no se puede prever es que pasara luego que sea superada esta pandemia, las crisis siempre producen, en mayor o menor medida, un costo político que usualmente se cargan a la cuenta de los “oficialismos”, porque nunca se podrán atender debidamente todos los reclamos y darle respuestas a todos los requerimientos de los sectores productivos y laborales que quedaran muy afectados, y que necesitaran de soluciones inmediatas, que muchas veces serán imposibles de satisfacer.

Las declaraciones de entre semana del ministro de Economía Walter Agosto sobre la imposibilidad de hacer frente a los sueldos estatales en la provincia son una muestra de este difícil presente que atraviesa Santa Fe, pero vivimos en un antagonismo político extremo  que se vio reflejado en la respuesta de Maximiliano Pullaro quien consideró que el mensaje de Agosto “fue un comentario desafortunado, porque tenemos una economía sólida en cuanto a los recursos”, la reacción del diputado de Frente Progresista deja al descubierto que su espacio esta parado en la vereda opuesta a la solidaridad y comprensión por la situación enunciada por el funcionario de gobierno.

El día 26 de abril marcara el final de esta etapa de la cuarentena, todas las señales apuntan a que se empezaran a flexibilizar actividades,  apuntando, con los controles del caso,  a recuperar de a poco la actividad productiva y comercial, la provincia debe empezar a funcionar para que el daño en su economía no sea mayúsculo, y principalmente para que la reconstrucción de su capacidad operativa no demande un tiempo excesivo.

La vida de los santafesinos hoy pasa por el aislamiento y por el uso obligatorio del barbijo, mientras otras preocupaciones se le hacen carne por estos días, el temor por la perdida del empleo mantiene en estado de angustia permanente a muchas personas, los pequeños y medianos empresarios se pasan las horas esperando un gesto del gobierno nacional que haga menos doloroso su presente.

Mientras tanto la política esta en “pausa”, esperando salir a escena, seguramente el día después de la pandemia se pondrá manos a la obra para empezar a delinear el escenario para las intermedias del año 2021, donde se jugaran cosas importantes, no solo por los cargos nacionales en disputa sino porque sentará las bases para el ordenamiento del poder político a futuro, para ello los espacios deberán tener muy en cuenta una máxima de la política argentina siempre presente a la hora de elegir candidatos: “la gente vota con el bolsillo” y así será inevitablemente llegado el momento, una vez mas .  

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