La transición en Santa Fe “necesita urgente de una bala de plata”.

Cuentan algunas leyendas, cuentos y tradiciones, que una bala de plata es el único tipo de munición que resultaría efectiva para matar a hombres lobo, brujas y a otras criaturas fantásticas. El término también “es comúnmente usado” como una metáfora que hace referencia a una solución simple, aparentemente mágica, para un problema difícil, aquí resulta totalmente aplicable al presente de la transición entre Miguel Lifschitz y Omar Perotti, la cual entró en un trance de difícil e incierta solución.

Sergio Alcázar

El último jueves en la sesión de la Cámara de Diputados de la provincia se vivió un hecho que demarca un quiebre en las relaciones entre el Frente Progresista y el Peronismo,  cuando el PJ rechazó vehementemente debatir el proyecto del “Plan Abre”, que el oficialismo finalmente, por poseer mayoría, convirtió en ley y que demandará un presupuesto extra para el año 2020 de 3.500 millones de pesos, cuyo cumplimiento será responsabilidad de la próxima gestión.

El peronismo “pego el grito en el cielo” y tuvo en el diputado Leandro Busatto el principal vocero que se encargó de  denunciar la estrategia que esta llevando adelante el oficialismo para dejarle -fue muy puntual en la apreciación- “un campo minado” al gobernador electo para que pague los males que este gobierno ha generado.

El legislador enojado por la situación continuó disparando contra del socialismo al expresar: “Siguen habiendo nombramientos en la Justicia, no hay una convocatoria a resolver los problemas de fondo, intentan licitar obras. Son poco serios, no entienden que en junio empezó otro ciclo político”, un resumen de la sumatoria  de motivos por los cuales los 11 diputados peronistas abandonaron el recinto el pasado jueves.

Claro, la respuesta no tardó en llegar, Rubén Galassi-portavoz de Lifschitz- embistió al PJ mostrando un escaso apego a las formas al manifestar: “Es una muestra de intolerancia no aceptar que no son mayoría” y fue más directo en su intento de confrontar con el espacio de Perotti,  al agregar: “Hasta el 10 de diciembre vamos a hacer lo que corresponde”, una frase que tiene un tinte amenazante y que poco abona a la búsqueda de concordancia entre las partes.

El diputado del Socialismo fue mas allá en su intento de justificar la legalidad de la medida: “Sacamos una ley legal y legítima, tenemos mandato y el Plan Abre ampliado beneficiará a municipios gobernados por el PJ. Es un argumento infantil, nunca dije que no iba a trabajar de legislador”, señaló Galassi, una clara señal que de ahora hasta el 10 de diciembre, nada será fácil.

Lifschitz viendo que la situación se estaba desmadrando salió a apagar el incipiente incendio que se estaba generando en el escenario político y soltó una frase, que suena forzada y de ocasión para salir del berenjenal ocasionado: “Tenemos un excelente diálogo con el gobernador electo”, aseguró el mandatario aunque ya pocos creen que eso sea realmente cierto.

El gobernador Lifschitz remarcó que desde su administración se allanó el camino a la transición porque brindaron toda la información que solicitaron y accedieron a prorrogar la presentación del Presupuesto del año que viene para darle la oportunidad a Perotti y a su equipo de elaborar su propio presupuesto, la realidad y los hechos demuestran por ahora, todo lo contrario.

El Frente Progresista aclaró que “el proyecto de la polémica” pertenece a Armando Traferri, que tuvo el voto de todo el Senado y que llegó con media sanción a la Cámara de Diputados. Antes hubo reuniones con los intendentes de todos los partidos y fue votado todos los sectores, salvo el peronismo que es un bloque minoritario. Desde el oficialismo insisten que la iniciativa no nació en su gobierno”, que es como decirle al PJ: lo siento pero “marchen presos”.

“Están haciendo cualquiera, no les importa lo que dejaran”, “no quisiera estar en la piel de Perotti”, expresó un reconocido dirigente del Frente Progresista perteneciente al sector opuesto al gobernador, recordemos que el armado de la lista de diputados provinciales con todos dirigentes afines a Lifschitz encendió una disputa que provocó que haya bandos totalmente enfrentados y que llevó a que se hagan públicos los enconos generados por las heridas abiertas.

Lo mas comprometido que tiene Omar Perotti por estos tiempos es saber quien abona a su causa con fidelidad y compromiso, los últimos eventos dispararon todas las sospechas, y la pregunta se hizo recurrente nuevamente en el espacio: ¿Hay caballos de Troya dentro del PJ?, un interrogante que no puede ser respondido con certeza y que tiene asidero en los vastos rumores que circularon en el escenario político de Santa Fe de una época a esta parte, sobre contubernios entre dirigentes de ambos espacios generados a la sombra de la gestión socialista.  

Una foto esta semana dio cuenta del encuentro de Armando Traferri (senador peronista que péndulo hábilmente entre ambos lados del poder)  con Rubén Galassi,  esta reunión se llevó adelante en el lobby de un hotel céntrico rosarino, y agitó todos los fantasmas, las razones del encuentro continúan en las penumbras,  como la actitud de los protagonistas de intentar pasar lo mas desapercibidos posible, es conocida la buena relación del senador PJ con el socialismo, el hecho entonces no debería sorprendernos pero los motivos que llevaron al cónclave, quizás si…

En la previa del 17 de octubre, una fecha cara al sentimiento del peronismo donde siempre se busca renovar los votos de lealtad hacia el partido, al gobernador electo Omar Perotti le vendría bien abrevar en su fuente para poder armar una estructura en la cual confiar totalmente, para enfrentar mas tranquilo y confiado una gestión que se muestra por demás de complicada.

“Hay distintas clases de lealtades: la que nace del corazón, que es la que más vale, y la de la que son leales cuando no les conviene ser desleales”, es una máxima de Perón que nos permite encontrarle sentido a un montón de reacciones a contramano de dirigentes del peronismo en la provincia a través de la historia, agudizadas por una época de feroz banalizacion de los ideales y de intereses personales humillando sin piedad las banderas partidarias.

La transición en Santa Fe esta ahí de romperse, oscilando temerariamente entre la verdad y la mentira, entre el hacer y el no hacer, entre la colaboración y el daño. La realidad trasluce una incertidumbre peligrosa, un laberinto donde siguen sin encontrarse los pedidos con las respuestas. Lifschitz dispone, Perotti espera, el resultado final de la gestión del oficialismo preocupa mucho mas que antes, aunque le queda a la comisión técnica del gobernador electo la tenue esperanza de poder hallar esa “bala de plata”, que milagrosamente ponga fin al problema, aunque como pinta la mano, encontrarla puede llegar a convertirse en una misión casi imposible….

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