Ley de Necesidad Pública: “Cuando votar una ley depende de un acto de conciencia”

La ley de Necesidad Publica será hoy tratada en la Cámara de Diputados de la Provincia, la reunión que anoche llevaron adelante los legisladores – Miguel Lifschitz fue un protagonista importante del cónclave –  con el gobernador, Omar Perotti,  fue una “previa” al día clave para la aprobación o no de la mencionada ley.

Sergio Alcázar

Mientras las necesidades del momento en la provincia pasan por atender la pandemia del coronavirus, sobrevuela sobre el escenario político de Santa Fe el destino que tendrá esta ley, que resulta necesaria para darle respuestas a los santafesinos, la cual hace ya un tiempo, se estrella contra los intereses del bloque del Frente Progresista, que no quiere dar el brazo a torcer en otorgar herramientas al ejecutivo para poder gobernar.

Lo que se debe prestar atención en esta nueva presentación de la normativa es la diferente postura que han tomado y hecho pública, algunos actores importantes de la política santafesina, tanto Emilio Jatón como Pablo Javkin, intendentes de las ciudades de Santa Fe y Rosario, expresaron públicamente su “apoyo” a la Ley, instando a los diputados a tener “responsabilidad” al momento de levantar la mano en la cámara baja del congreso.

En la cuarentena total, el tiempo de encierro motoriza el replanteo de las cosas, precisamente la situación compleja que atraviesa la sociedad santafesina ha hecho recapacitar a muchos legisladores sobre la necesidad de otorgarle, al fin, esta herramienta al Estado, impulsado, quizás, por un “íntimo” sentido de solidaridad con los santafesinos que la están pasando mal y necesitan soluciones prontas a sus problemas.

Los espacios de Giustiniani, Del Frade, Amalia Granata, Ghione y hasta en el seno del propio Cambiemos, han dado inequívocas señales, esta vez, de acompañar la medida, hasta dentro del Frente Progresista, existen radicales que viven presos de una contradicción: “ellos quieren que la ley se apruebe, pero a la vez,  no pueden “romper” el orden impuesto dentro del espacio con esa decisión”.

Miguel Lifschitz, mientras tanto,  pilotea y monitorea el desarrollo de los hechos, amparado en la “tranquilidad” que le otorga ser mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, aunque sutilmente “sospecha” que el “lineamiento” que ha trabajado prolijamente durante todo este tiempo, puede tener algunas “fisuras” y que ya no existen “garantías absolutas” para que su voluntad se cumpla sin dobleces.

Lo que no se tiene en cuenta, más allá de las diferencias generadas en los valores del pedido de endeudamiento, es que el monto solicitado en el proyecto de Ley puede haber quedar desfasado por los últimos acontecimientos, las necesidades de recursos se han duplicado al menos,  viendo el contexto general de la provincia y las consecuencias económicas y financieras que provocará el día después a la cuarentena obligatoria.

Lo que resta develar en los instantes previos al tratamiento de la Ley en el recinto del congreso provincial es la actitud que en definitiva adoptarán los diputados de la oposición, y si estos legisladores tomarán real conciencia que su accionar tendrá consecuencias en el futuro inmediato de la sociedad santafesina.

Una mano levantada estará relacionada con la decisión de generar el cambio que la gente de la provincia esta pidiendo, un nuevo revés, en contrario, pondrá al descubierto que los intereses de la política pudieron más que la voluntad misma, y que los remanidos “superpoderes” fueron  solo una excusa ideal para justificar el rechazo, en ese caso volverán a ganar las mezquindades del poder y, lamentablemente perderán los santafesinos, una vez más.

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