Ley de Necesidad Pública: “El dilema de ser o parecer”

Cuenta la leyenda que Narciso, ante la imposibilidad de amar a otros a quienes desprecia, es castigado a permanecer contemplando su propia imagen reflejada en un estanque, de la que se enamora ciegamente hasta caer y morir ahogado. En los caminos del ser o parecer la personalidad se caracteriza en la búsqueda permanente de admiración o aprobación generando ese comportamiento la ausencia de empatía, indiferencia y hasta pérdida de sensibilidad.

Sergio Alcázar

La Ley de Necesidad Publica fue aprobada el jueves en su “versión” original en el Senado y fue avalada por la mayoría, con solo cuatro abstenciones de parte de la UCR, hay que prestar atención al voto favorable del senador radical Germán Giacomino, lo que habla de una “fisura” en la estructura del Frente Progresista, al menos en la Cámara Alta.

La normativa regresará nuevamente a la Cámara de Diputados donde continuará con un nuevo capítulo para una historia que hace ya bastante tiempo mantiene en vilo a los santafesinos, que atrasa las soluciones para los problemas de la gente, y que entra en el escabroso y absurdo terreno de las mezquindades que propicia el poder.

Todo vuelve a foja cero, no sabemos cuando se llamara a sesionar en la cámara baja, mientras tanto volverán los cuestionamientos cruzados, las criticas de ambas partes por la falta de acuerdo y las razones que intentaran justificar de ambos lados, los motivos para una aprobación o un rechazo de la Ley.

El socialismo y sus aliados están decididos en mantener hasta el final la defensa de la buena imagen que consideran ha tenido los distintos gobiernos del Frente Progresista, no se trata de “dinero” mas o menos para “endeudamiento”, es una cuestión que mas allá de lo cuantitativo,  lo que importa es mantener inmaculado  lo “cualitativo” de la gestión propia y eso es lo que desvela a Lifschitz por estos tiempos.

Es ahí donde verdaderamente entra a jugar el “ser o parecer”, porque en ese motivo “intangible” relacionado estrechamente con el “orgullo” reposa la principal causa de tanta resistencia, porque en el “imaginario colectivo” del socialismo aprobar la Ley de Emergencia es reconocer tácitamente el “fracaso” de la administración que le cupo en el gobierno y eso llevaría a “hipotecar” sus aspiraciones políticas a futuro, cosa que jamás se permitirían. 

Omar Perotti, por su parte, volvió a la carga sobre el nuevo rechazo, culpando al Frente Progresista por carecer de sensibilidad social y solidaridad con la sociedad santafesina en tan difícil momento que atraviesa, porque esta  inmersa en una grave crisis sanitaria sin precedentes.

Esta disputa política y legislativa va mas allá de los alcances de un proyecto de ley, lo que esta en juego es el “poder mismo” y sus circunstancias, es precisamente eso lo que “radicaliza” las actitudes al extremo, uno lo necesita para darle gobernabilidad a su gestión y el otro para “satisfacer” un “alter ego” que le requiere seguir estando en el “centro” de la escena política.

El futuro de la Ley de Necesidad Publica atraviesa un “proceso” de incertidumbre porque avanzar sobre la aprobación de la misma no depende de acuerdos racionales que giren en torno al sentido común, sino es mas complejo el tema, esta atada a decisiones humanas y a gestos personales de los protagonistas.

La oposición en Diputados, necesitaría de dos tercios de los legisladores asistentes para devolver su ley modificada otra vez al Senado, para ello, con asistencia completa en el recinto le harían falta 34 votos para que así sea y no le alcanzaría con los 28 de su bloque y necesitarán la colaboración de otros espacios, “Cambiemos y el espacio de Granata” se han mostrado funcionales al Frente que dirige Lifschitz, el interrogante que empezará a recorrer los pasillos del Congreso de ahora en más es saber si estos legisladores llegado el momento del voto estarán dispuestos a “blanquear” ese apoyo.

Usando una metáfora puramente futbolera, la pelota de nuevo está en el campo de Lifschitz, el ex gobernador deberá decidir y elegir que hacer, si mantener la estrategia de defender a cualquier costo “el buen concepto de su mandato” o cambiar y abrir el juego pensando en las necesidades de los santafesinos, para no repetir la historia de “Narciso” y no caer en “el dilema del ser o parecer” donde “el que parece algo pero no lo es, termina no siendo aquello que aparenta ser”.

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