Lima, de Ciudad de los Reyes a destino gastronómico y cultural por excelencia.

Mirar el Pacífico desde los acantilados de Miraflores puede ser una experiencia tan necesaria para conocer Lima como saborear lomo saltado o ceviche, beber pisco, recorrer sus museos o pasear en moto taxi por sus calles cargadas de historias, leyendas y rezos en su diferentes lenguas a dioses similares.

A esta urbe de 485 años también se la puede conocer desde un bar del bohemio distrito Barranco, en el histórico municipio al que José de San Martín llamó Pueblo Libre o en el mercado de frutas y pescados frescos de San Isidro, donde se pueden comprar langostas o manojos de pez navaja vivos.

Fundada el 18 de enero de 1535, en el centro histórico mantiene la distinción de cuando era la Ciudad de los Reyes y de su época de capital del Virreinato del Perú, entonces bordeada por una muralla que duró hasta 1868 y le dejó el nombre de Cercado de Lima.

Entre otras particularidades, es la única capital latinomericana sobre el mar, la segunda ciudad más grande del mundo ubicada en un desierto -después de El Cairo- y varias guías internacionales la declararon como la ciudad de la mejor gastronomía del planeta.

Segundo destino turístico del país, luego de Cuzco-Machu Picchu, la historia y la arqueología son allí relegadas como atractivo turístico por la cocina, ya que en Lima se prepara buena parte de los casi 500 platos típicos peruanos, junto a la fusión “nikkei” japonesa y los incontables restoranes “chifa” de comida china.

Télam visitó estos atractivos por gentileza de la Comisión de Promoción del Perú para la Exportación y el Turismo (Promperú), que armó un sintético tour por la variada oferta de Lima para sus visitantes.

Si hay algo para visitar en Lima son museos, con más de 80 opciones de variados rubros, en especial de arqueología e historia, como en el Museo Larco, elegido por el Promperú por tratarse de una iniciativa privada casi centenaria, cuyas piezas son testigos de los últimos 5.000 años de historia local.

Otro imperdible, netamente arqueológico, es el Museo de Sitio Huaca Pucllana, una pirámide de unos 25 metros de altura, con un conjunto de patios, plazas y recintos hechos con bloques de adobe, que contrastan con las avenidas y altos edificios del distrito Miraflores.

A nivel gastronómico, todo en Perú confluye para la variedad sea aún mayor, porque así como las corrientes de Humboldt y del Niño llevan los más variados frutos del Pacífico a sus costas, las migraciones prehispánicas y contemporáneos sumaron sus culturas culinarias a los platos ancestrales de los primeros habitantes.

Todas las listas de los mejores restaurantes del mundo tienen en sus primeros puestos a los peruanos, con platos andinos, de la costa y de la Amazonia, además de las opciones japonesa y china, en fusión en cualquiera de sus calles.

Los barrios, que en Lima se llaman distritos o municipios, tienen su propio alcalde y variados atractivos, y en los fines de semana sus plazas centrales son el punto de encuentro para festejos y salidas nocturnas a restoranes o lugares de diversión que las rodean.

Pero un atractivo con el que cierran las noches cientos de turistas -y también a muchos limeños al margen de sus barrios de residencia- es el Circuito Mágico del Agua, un espectáculo con luces cambiantes que dan color a las aguas en movimiento de numerosas fuentes, con música de diversos ritmos antiguos, clásicos y contemporáneos.

Fuente: Agencia Télam

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