Lo que nos deja el legado de Luis Scola y por qué ya es una leyenda

Conmovedor: Luis Scola fue reemplazado en el último minuto de la eliminación con Australia y a los 41 años recibió un tributo inolvidable; el partido se detuvo y lo aplaudieron todos los presentes en el estadio de Saitama.

En el último minuto del partido, Sergio Hernández indica el cambio. La eliminación ante Australia no tiene retorno. Luis Scola, el capitán, el goleador histórico y la leyenda de la selección, deja el rectángulo de juego. De repente, todo se detiene. Todo es emoción. En cada sector del estadio de Saitama la escena se repite: los presentes se paran para aplaudirlo. Compañeros, rivales, árbitros, asistentes, colaboradores, voluntarios… Todos. Fundidos en una conmovedora despedida. 

Los ojos vidriosos no pueden contener tantos recuerdos. El aplauso sostenido sigue como si nada. Scola se sienta como puede para que nada se salga de su cauce. Se para dos veces para agradecer semejante tributo. Su quinta participación en una cita olímpica (tras intervenir en Atenas 2004, Beijing 2008, Londres 2012 y Río de Janeiro 2016) llega a su fin a los 41 años. El aplauso continúa y esconde la emoción en su mítica camiseta N° 4. Todos lloran con él. “Cuando vi este reconocimiento se me vino todo de golpe. No sé qué decir. Terminó ya mi historia como jugador de la selección. Estoy golpeado emocionalmente, pero lo di todo y terminé como yo quería. Quería llegar hasta el último momento trabajando”, relata, como puede, Scola, luego de un partido difícil en lo estadístico y en lo emocional. 

Zona mixta interminable. Mucha gente esperando por un abrazo con Scola. Con la conmoción en la piel. Momento histórico para el básquetbol, para el deporte argentino y para el olimpismo. “Scola es el mejor jugador que ha nacido en nuestro territorio”, sentencia Hernández, el mejor técnico que lo dirigió según lo dicho por Scola. No sorprende el abrazo emocionado que, como en tantas otras ocasiones, se regalan entrenador y dirigido en la antesala del vestuario.

La Argentina quedó eliminada al perder de manera contundente con Australia por 97 a 59. Es duro, pero el resultado queda en segundo plano ante una jornada épica para el deporte argentino. El último eslabón de la Generación Dorada, ganador de la medalla en Atenas y bronce en Pekín, dos veces subcampeón mundial y con un gran paso por la NBA, España y China, se convirtió en leyenda. Fueron 173 los partidos, 22 torneos y 2.857 los puntos del “Luifa” con la camiseta albiceleste. Más allá de estadísticas y resultados, de conquistas y de capacidades, Luis Scola es un canto al orgullo. Tuvo partidos inolvidables y escenas imborrables con la camiseta argentina. Pero no fue lo único. Siempre gastó a cuenta en sudor y energía, como para dejar en claro que la actitud es lo primero que cuenta.

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