Los que convierten a la política en una “farsa”.

El divorcio del pueblo con la dirigencia política ha sido uno de los hechos “más evidentes que se ha dado en la sociedad argentina en las últimas décadas. Este escepticismo que ha ganado a los electores sobre las bondades de los candidatos  ha propiciado el ingreso a la arena política de personas de “otro palo”, eso no quita que muchas veces, estas “nuevas caras”  lo hagan para satisfacer necesidades personales, o para alimentar los “egos” que el poder siempre genera, como una adicción de difícil cura.

Sergio Alcázar

En Santa Fe se ha dado en su reciente historia política el advenimiento de “outsiders”, personas ajenas al mundo de la política que incursionaron en la misma motivadas por diferentes razones;  como la solidaridad, ganas de ayudar a la gente, sentido humanitario, deseos de protagonismo  y como también,  durante el tiempo que dure el mandato,  apuestan  a la “buena renta” que un cargo siempre ofrece.

En esa incursión en el escenario político, algunos de estos “nuevos dirigentes” adoptan posturas, que muchas veces “venden” para seducir al electorado, en Santa Fe existen emblemáticos casos que confirman esa regla, candidatos que se muestran responsables y solidarios con los problemas de la gente, que comparten durante el tiempo que dura una campaña, sus inquietudes, sueños y esperanzas.

Una fachada que termina una vez consumado el poder delegado por los votantes en las urnas, es decir, en el momento exacto que ocupan sus cargos, olvidándose rápidamente de las causas que juraron atender y dar respuestas, como si los compromisos que asumieron con los vecinos de una provincia o ciudad hubieran tenido en la ilegible letra chica, una fecha de vencimiento, y justo allí, con ese simple acto, dejan al descubierto sus verdaderas intenciones, convirtiendo en un “fraude”, todo lo anteriormente realizado.

Las redes sociales han retroalimentado sus ambiciones, han sido una brutal herramienta para exponer ante la opinión publica su supuesta “vocación de servicio”, su apego incondicional a las causas del pueblo. Los muros de sus cuentas oficiales son una continua saga de buenas acciones formando parte de  un rosario repleto de integridad, honestidad, capacidad  y decoro.

Lo que no se cuenta en sus “bitácoras de viaje” es que una vez que forman parte de algún “cuerpo legislativo” se dedican a gestionar para sus propias carreras, cayendo en los viejos “vicios” de la política que juramentaron erradicar, librando acuerdos con otros espacios  solo para acceder a más beneficios, sin importarles mucho que eso “provoque” darle la espalda a las banderas políticas que definen a los electores que los acompañaron con su voto.

En un “crispado” momento político en Santa Fe con algunos dirigentes o diputados mas interesados en defender sus propios intereses que propiciar con su apoyo una mejora en la calidad de la vida de los santafesinos,  existen “casos puntuales” en los cuales, es necesario detenerse, para remarcar sus actitudes,  porque detrás de los “principios” que exhiben como “bandera”, en los hechos demuestran otra cosa, porque para el/ella lo actuado se ha resumido en representar un cuidadoso “papel protagónico” para lograr un fin y el tiempo confirmará o no, si su paso por la política solo se trató, de una manipulada “farsa”.

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