Macri pagó un alto costo al gobernar mirando solo hacia los mercados.

Hace casi una semana se disputaban las PASO en Argentina, fue tan frenético e irracional lo que sucedió después del acto eleccionario que nos deja la sensación que el tiempo transcurrido fuera mucho mayor. El paso de los días tras la contienda electoral nos permitió tener una mirada retrospectiva de lo ocurrido, esa toma de distancia necesaria que permite entender algunas situaciones que generaron confusión y preocupación al mismo tiempo.

Sergio Alcázar

Todo comenzó el mismo domingo del comicio en momentos del escrutinio, la inesperada aparición del presidente Mauricio Macri en su bunker reconociendo haber hecho “una mala elección” sin que aun se conociera ningún dato oficial llamó poderosamente la atención sumado a la falta de cortesía del presidente a la hora de reconocer los méritos del candidato ganador, todo extraño, tan extraño como el insólito pedido que hizo luego al pueblo para que se vaya a dormir, el presidente dejó en evidencia en ese preciso instante, su “obstinación ante la derrota”, se puede decir que su actitud dejo mucho que desear, tanto que no seria ilógico pensar que en ese momento “Macri saboteó a Macri”.

La conferencia de prensa del día siguiente, donde no estuvo acompañado-como debió- por la vicepresidenta en ejercicio Gabriela Michetti sino por el precandidato a vice de su fórmula, Miguel Ángel Pichetto, demostró lo poco apegado que es al protocolo institucional, en una situación donde debió aferrarse mas que nunca a las formas. Y su mensaje lejos de ser tranquilizador, se convirtió en una nueva arenga de campaña, repartiendo culpas hacia aquellos que habían cometido “el sacrilegio” de no haberlo votado.

A Macri le cuesta “separar la paja del trigo”, no ha aprendido muy bien cuando debe actuar como presidente y cuando debe ponerse “el traje” de candidato, esa mezcla de roles lo llevó a cometer el grave error de desmerecer la decisión soberana de una sociedad que eligió no acompañarlo en las urnas, porque consideró que el mandatario construyó la estrategia de su gestión mirando solamente a los mercados y se olvidó de los argentinos, a Macri nunca le interesó demasiado darse cuenta que los mercados no votan y la gente, a pesar de su enojo, si

Pasaron solamente un par de días de su furioso lunes para que Macri se plantará otra vez frente a la nación para anunciar un paquete de medidas económicas intentando paliar el deterioro del poder adquisitivo luego de las corridas de los mercados post PASO que generaron inestabilidad, y un desmedido aumento del dólar.

Previo a la comunicación de los cambios económicos, el presidente dedicó unos minutos a pedir disculpas por sus desafortunadas palabras de la anterior conferencia, su mensaje evidentemente “coucheado” provocó en la población una reacción negativa, a Macri se lo ve peligrosamente ambivalente, aunque casi todos coinciden que la verdadera personalidad del mandatario se corresponde al primer discurso, donde trato de irresponsables a los electores como también catalogó a Alberto Fernández mas el kirchnerismo como integrantes de un eje del mal responsable de todas las dificultades de la patria, su derrota incluida, claro.

“Medidas de coyuntura con un sutil aroma electoralista”.

El paquete de medidas anunciado por el presidente fue empujado por una notoria necesidad de campaña, tales normas representan solo un “placebo” para tratar a un paciente que se encuentra en situación terminal, que vio deteriorada su calidad de vida constantemente, llevando a muchos argentinos a engrosar la triste estadística de la pobreza.

La moratoria para las pymes, los bonos dados a los trabajadores constituyen por el tiempo que duran-septiembre/octubre-una medida puramente electoralista, muchos ciudadanos se preguntan, si estas disposiciones económicas eran tan buenas y efectivas ¿Por qué no se tomaron antes?, las respuestas a esas inquietudes de la gente solo habitan en la conciencia de aquellos que nos gobiernan.

Los planes del AFIP son medidas que serian útiles en otro contexto, las pequeñas empresas no pueden hoy hacer frente al pago de los impuestos del mes en curso, por lo que es descabellado pensar entonces que puedan además afrontar la cancelación de las cuotas de un plan de pago.

El presidente debe entender que si el principal eslabón de la cadena económica que es el consumidor no dispone de dinero para gastar, todo el circuito económico se rompe y se termina pagando el costo con una crisis que afecta a gran parte de la población.

El bolsillo de la gente reclama por soluciones profundas, agradecen la atención de este alivio a sus pesares, pero el ciudadano está cansado de ser manoseado por medidas que solo responden a intereses coyunturales, se necesitan de acciones profundas que permitan solucionar sus problemas de manera permanente y no de parches circunstanciales que solo sirven para postergar la agonía.

“Lilita Carrio una bomba de tiempo a punto de detonar”

Juntos para el Cambio se reunió entre semana para analizar los resultados de las elecciones, Elisa Carrio decidió tomar la iniciativa para renovar fortalezas en un espacio muy golpeado por el duro golpe electoral sufrido. “Lilita” tomó cartas en el asunto y fiel a su polémico estilo encendió los candiles que iluminan la grieta, hablo de “fraude” y de control territorial “narco” en el conurbano bonaerense durante el comicio.

No conforme con lo dicho anteriormente, también hizo mención de los “cobardes que se borran, de los cobardes que están de viaje y de los cobardes que se enamoran de cualquier candidato sin saber que se juega la República. Esta batalla se gana con el alma, con Dios y con la razón”, una frase mítica y excéntrica de una Carrio en estado puro. 

Luego le pidió al Presidente que no se mueva de donde esta, ¿tendría pensado Macri irse a algún lado?, volvió a vaticinar tormentas a superar y fue mas lejos aun cuando agregó: “No nos van a sacar de Olivos los que nos quieren mover, nos van a sacar muertos”, si la idea era aquietar las aguas de una sociedad convulsionada, Lilita “invocó un tsunami”, sus palabras fueron de una irresponsabilidad institucional mayúscula aunque ella siga por la vida sin registrar nunca los daños que ocasiona al hablar sin control.

Mauricio Macri vivió su peor semana desde que esta en el gobierno, la contundente derrota en las urnas del último domingo le hizo perder la compostura, ni la mano tendida por Alberto Fernández brindándole colaboración para superar este difícil momento que vive la Argentina, ayudo de mucho, Macri sigue (como el general del cuento de Garcia Marquez) perdido en su laberinto, tratando de buscar en alguna parte una esperanza que le devuelva la fe de poder revertir un resultado que parece irremontable.

El Presidente deberá meditar todos los pasos a seguir con mucho cuidado, necesita evitar tomar decisiones apresuradas y principalmente esta obligado por las circunstancias a llevar tranquilidad a los argentinos, la sociedad espera de su parte un gran acto de grandeza, los fantasmas de una hiperinflación están de nuevo dando vueltas en un escenario de extrema fragilidad económica y política, cada error cometido se puede pagar muy caro, tanto es así que puede ponerle puntos suspensivos a esa posibilidad pretendida por su espacio, de ser el primer presidente “no peronista” en terminar su mandato.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *