Macri versus Macri: “Las dos caras del Dios Jano”.

Sergio Alcázar

Jano era un dios de la mitología romana cuyo perfil es representado con dos caras enfrentadas. Según el mito, una miraba hacia los comienzos y la otra, hacia los finales. En su versión terrenal y a lo largo del tiempo, la leyenda de Jano terminó representando a una persona que manifiesta aspectos muy diferentes entre sí. Esa contraposición de formas de ser alude -por una cuestión de sentido común- a la hipocresía. Una cosa lleva a la otra: uno de los mecanismos más comunes de la hipocresía es decir una cosa y, después, hacer otra.

Quizás sea esta representación mitológica la síntesis mas perfecta de la gestión de Mauricio Macri en estos cuatro años, que desde aquel debate presidencial del año 2015 donde enfrentó a Daniel Scioli, expresó un compendio de compromisos asumidos con la sociedad que en definitiva nunca se cumplieron, esa necesidad de decir lo que convenía en ese momento para después actuar acorde a sus verdaderos intereses, lo llevaron a tomar un camino diametralmente opuesto a aquellas promesas inconclusas de campaña.

El presidente, por lo visto,  sigue perdido entre el decir y el hacer, su marcha del “Si se puede” retempló su optimismo y sus ganas de dar la batalla buscando una – cada vez más lejana- segunda vuelta. Macri se repite mecánicamente en la arenga: “va a crecer el empleo, va a mejorar el salario y con eso el alivio en el bolsillo a fin de mes”,  la muletilla que lo acompaña en cada recorrida, en cada lugar, quizás por tanto repetirla logre a si mismo, convencerse.

Luego de la participación en el debate presidencial de Santa Fe, donde el candidato de “Juntos por el Cambio” no pudo exponer ni una sola propuesta que le hubiera permitido recuperar terreno, en cambio, padeció un “vía crusis” donde los demás candidatos presidenciales se ocuparon en dejar al descubierto su impericia como mandatario y el “karma” de sus mentiras hacia el electorado, entonces a Macri le quedó poco margen de acción, solo un par de chicanas contra Kicillof y Alberto Fernández, la “narco-capacitación y el dedito disciplinador, fueron los puntos mas altos que pueden contar como “pequeñas victorias” en el oficialismo.

Macri péndula entre “ser lo que no es” y viceversa, esa contradicción permanente ha sido una constante en estos cuatros años de gobierno. De aquella frase del 2015  donde exponía confiado que “la inflación no iba a ser un problema en su gobierno” a otra de estos días donde reconoció que “la inflación es un flagelo que afecta al país desde hace 80 años”, Macri pelea contra si mismo, quizás en esa ambivalencia que lo atrapa, él, muchas veces, quisiera ser ese “otro” yo.

Macri insiste en parecer entero, integro y fortalecido a pesar de un presente en el cual, no las tiene todas consigo, el Financial Times, principal diario económico a nivel global esta semana publicó una durísima critica a su persona, la frase que lo describe en el articulo cuenta que “Macri es un idiota que no tiene sensibilidad hacia las personas, es de clase alta y no entiende nada”, lo expuesto no lo afectó demasiado por lo visto, porque sigue extraviado en su mundo, creyendo con convicción, que lo mejor “aun esta por venir”.

Esa percepción particular de la realidad del país que tiene el actual presidente lo deja expuesto a muchas críticas, algunas salvajes, otras en cambio risueñas como cuando la ex presidente Cristina Fernández en la presentación de su libro en Calafate expresó que Macri “no es de los más chispitas para gobernar”, humorada mediante, no esta bueno para las instituciones que la investidura presidencial se haya desvalorizado tanto, en este puntual aspecto se podría decir con certeza que “ahí si, Macri lo hizo”.

El candidato a la reelección insiste con el convencimiento propio que la elección puede darse vuelta, una versión moderna, actual y superadora de la  recordada frase suya: “la elección nunca sucedió”. Macri abreva sin pudores en la fuente de su reducido sequito que alimenta sus ilusiones, seguramente el otro Mauricio estará al tanto de cuanta encuesta que circula en el escenario político y que anuncian una victoria contundente – mas de 20 puntos- de la formula Fernández sobre “Juntos por el Cambio”.

Otro dato relevante que enfrentó, una vez mas, a Macri contra Macri fue el índice de precios al consumidor que registró un incremento del 5,9% en septiembre y en lo que va del año llegó a un alza del 37,7%. Mientras el Macri “modo campaña” sigue prometiendo una mejoría en la vida de los trabajadores y un futuro de mayor “bonanza” para el pueblo, la realidad sigue poniendo contra las cuerdas a la gente, promoviendo mas desocupación, recesion y empujando a la pobreza a muchos argentinos que lamentablemente, no encuentran consuelo a sus angustias diarias.

Para el presidente hoy la urgencia pasa por reeditar con renovados bríos el pasado, usando las mismas estrategias que la elección anterior, aunque esta vez, los resultados evidentemente no serán los mismos, él Macri candidato esta empecinado en la insistencia, en la “obstinación”, “queremos defender el futuro que todos soñamos y la democracia” se lo escuchó decir desde algún atrio de campaña, envalentonado, desafiante, creyente y a la espera de un ultimo milagro, ese que el mismo se ha encargado de sabotear.

Lo que ninguno de los dos Macri puede ocultar es la crisis económica y social que han generado, este modelo de país excluyente ha promovido inexorablemente la necesidad de la supervivencia, la venta de “pañuelos de papel”  se ha convertido  en un habito repetido de estos tiempos para aquellos ejércitos de sobrevivientes que recorren las calles y los bares de ciudades y pueblos. Los pañuelos “descartables”  son la elegida mercancía de venta o un motivo que les permita recibir el beneficio de alguna limosna, esa que haga menos triste su existencia. Aquí es evidente que Macri no escuchó a Macri, para no tener que ser esclavo de sus palabras.

A horas del segundo debate presidencial y a una semana, nada más,  de las elecciones generales, Mauricio Macri espera por un guiño cómplice del destino, por un acto de la providencia divina que le otorgue el favor de un repentino cambio de humor en la gente que se haga efectivo en las urnas, algo que resulta improbable que así suceda. Macri esta preso del mito del Dios Jano, “el candidato que se contrapone al presidente” , la mayoría de la gente ya no confía mas en su palabra, porque han sido demasiadas las pruebas que lo condenan por haber dicho una cosa y después, haber hecho otra, muy distinta…

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