Marcelo Bielsa, una forma de vida: “Al final todo se equilibra”.

“Ningún éxito inmuniza” dijo alguna vez Marcelo Bielsa sacándole importancia al valor del triunfo, dejándole un claro mensaje a todos aquellos que justifican el fin sin importar los medios. Bielsa por su particular forma de expresarse y por sus valores acunados a contramano del exitismo a cualquier costo, ha generado desde la concepción de su pensamiento, voces a favor y en contra de su postura, parándose siempre en una difusa frontera donde el bien y el mal se disputan, con recelo, la preponderancia de sus causas. 

Sergio Alcázar

El titulo obtenido en la championship de Inglaterra con el Leeds United, devolviendo al histórico club a la máxima categoría del fútbol ingles después de 16 años, trae algo de justicia y sirve para entregar un poco de reconocimiento hacia su persona tras haber sido negadas sus virtudes repetidamente durante mucho tiempo por sus detractores. Lo importante del logro obtenido por el técnico argentino se da en un terreno abstracto, emotivo, intangible, donde los sentimientos no solo movilizan sino también inspiran.

Bielsa recorrió su vida deportiva dándole la espalda a los sistemas y a las estructuras existentes, obteniendo adhesiones a sus ideas sin importar los resultados que haya logrado como entrenador. El rosarino ha conseguido revalorizar la importancia de la palabra, por eso cada cosa que dice dispara las más disímiles reacciones. Bielsa es Bielsa, un ser autentico aun en la impiedad de la derrota,  porque nunca pierde centralidad su mensaje, un privilegio que solo pueden gozar, unos pocos.

El técnico de Leeds es una persona capaz de seguir los principios que considera correctos hasta el final, sin renunciamientos, respetando sus convicciones durante toda una vida, como otros no podrían hacerlo, ni un solo día.

Bielsa es un tipo apasionado por lo que hace, que sustenta sus actos en la brutal honestidad que lo distingue, “ave raris” de una fauna humana mas propensa al engaño y a la mentira. Allí  precisamente es donde molesta su predica  porque desafía los estamentos del poder sin importar las consecuencias.

La política debería abrevar más en la fuente de sus ideales, aunque sea de vez en cuando,  para propiciar un verdadero cambio de conductas, sobretodo teniendo en cuenta que parte de la dirigencia se siente movilizada  por la necesidad de sacar ventajas sin meditar demasiado si lo hacen a costa del bien de los santafesinos.

Es común que los candidatos hagan abuso de un discurso sobre los buenos valores humanos que deben regir la existencia de las personas solo para obtener un rédito político.  La política es un lugar donde reina la demagogia por conveniencia, justamente en esa coyuntura seria necesario tener con urgencia….muchos más Bielsas..

Es imperioso que la política pueda convivir en un escenario donde discernir, refutar, criticar, elogiar y confrontar solo sea un mecanismo democrático que surja con naturalidad, pero al contrario, cada una de estas acciones solo provocó por estos tiempos, una grieta irreconciliable. Bielsa hace bastante que convive con esa grieta dentro del fútbol, pero en vez de separarlo del sistema, lo incluyó y generó un espacio de dialogo que enriquece y proyecta a un estadio superador.

En Santa Fe estuvimos meses rivalizando inútilmente por la aprobación de la Ley de Necesidad Pública, exponiendo radicalmente razones inconducentes  sin permitirnos nunca instalar un ámbito de debate, casualmente ahora nos podemos dar cuenta que también ahí nos hizo falta tener más Bielsas,  que en la contrariedad permitieran seguir construyendo.  

Bielsa fue un tipo casi siempre incomprendido, atacado, denostado y degradado por ser diferente y distinto, principalmente en la determinación de lo que es importante. Porque con su particular impronta nos fue señalando el camino hacia donde poner las energías dejándonos las herramientas para luchar con posibilidades de éxito contra la hipocresía, esa que no solo convive en el fútbol, sino en todos los ordenes de la vida.

Para suerte nuestra, a veces, el destino no se ruboriza y se anima a hacer trampas, y se encarga de premiar a los buenos, a los que se preocupan por generar respeto y transparencia, a los sin pretenderlo, dejan un legado basado en la simpleza de sus buenas actitudes. Podemos afirmar que en ocasiones al final todo se equilibra, afortunadamente y por eso te doy las gracias Marcelo.

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