Mauricio Macri encerrado en su laberinto de “ser o no ser”.

A pesar de quienes integran su mesa chica no paran de decirlo, la candidatura de Mauricio

En cambio, los que creen que Macri no debería ser candidato aseguran que el presidente puede bajarse con el argumento de que evitó que el país tomase el sendero de Venezuela.

En su lugar, proponen a la gobernadora María Eugenia Vidal que, dicen, ostentaría entre un 5 y un 10% más de votos a nivel nacional que el primer mandatario.

Sin embargo, la incógnita que se abre en ese caso es qué dirigente podría ir a pelear la provincia de Buenos Aires contra un Axel Kicillof que es recibido como un rockstar en cada pueblo que pisa y con la nostalgia del conurbano de volver a votar a Cristina.

Un sector del radicalismo empuja la candidatura a presidente de la gobernadora, pero no son los únicos: también el peronismo federal, que también tiene problemas para lanzar un candidato, asegura que sin Macri iniciaría diálogos con el oficialismo.

Quien pintó correctamente el panorama fue el vicejefe de Gobierno porteño, Diego Santilli, víctima de su propio furcio: “”Nuestro candidato es María Eug… es, eh… Mauricio Macri”. está lejos de estar consolidada.

La situación económica llevó al primer mandatario a estar en los niveles más bajos de imagen desde que comenzó su gestión, apenas rozando el 30%.

En contraposición, la precandidatura de Alberto Fernández con la respectiva posibilidad de ampliar el peronismo kirchnerista sumando al massismo coloca al espacio de la expresidenta en la posibilidad de obtener una victoria en primera vuelta, si supera el 40% de los votos con 10% de ventaja sobre Cambiemos.

No son pocos los que estudian la posibilidad de abrir Cambiemos a otros espacios.

A esta altura, ni siquiera el feligrés máximo de la candidatura del presidente, el jefe de Gabinete Marcos Peña, se rehúsa a otorgarle la vicepresidencia a un dirigente de otro espacio para abroquelar a un mayor número de dirigentes en la firma.

Sin embargo, las fuerzas que analizarían sumarse a la contienda del lado del oficialismo ponen una condición: que Macri se baje.

La posibilidad ya fue desechada por la mesa chica de Macri, pero está lejos de haber pasado al olvido.

Lo que dicen quienes sostienen el presidente debe buscar su reelección arguyen que un primer mandatario que no busca un segundo mandato, teniendo la posibilidad de hacerlo, expone el fracaso de su gestión ante la ciudadanía.

“El principal activo del oficialismo es siempre el presidente”, manifestó Pichetto, quien no cree que a esta altura Macri pueda bajar su candidatura.

En cambio, los que creen que Macri no debería ser candidato aseguran que el presidente puede bajarse con el argumento de que evitó que el país tomase el sendero de Venezuela.

En su lugar, proponen a la gobernadora María Eugenia Vidal que, dicen, ostentaría entre un 5 y un 10% más de votos a nivel nacional que el primer mandatario. Sin embargo, la incógnita que se abre en ese caso es qué dirigente podría ir a pelear la provincia de Buenos Aires contra un Axel Kicillof que es recibido como un rockstar en cada pueblo que pisa y con la nostalgia del conurbano de volver a votar a Cristina.

Un sector del radicalismo empuja la candidatura a presidente de la gobernadora, pero no son los únicos: también el peronismo federal, que también tiene problemas para lanzar un candidato, asegura que sin Macri iniciaría diálogos con el oficialismo.

Quien pintó correctamente el panorama fue el vicejefe de Gobierno porteño,  Diego Santilli, víctima de su propio furcio: “”Nuestro candidato es María Eug… es, eh… Mauricio Macri”, corrigió pero ya era tarde para no dejar en evidencia algo que ya muchos en Cambiemos piensan seriamente.

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