Newells perdió otra vez jugando muy mal y el crédito de Kudelka empezó a tener cuenta regresiva.

El fútbol son momentos, rachas, estados de ánimos, Newells fue uno antes del partido con Gimnasia y otro después de la dolorosa derrota de local frente al lobo. Una cosa es incuestionable, Kudelka fallo en la mentalización del grupo, no fue convincente su mensaje para abstraer a los jugadores del especial clima generado por el regreso de Maradona al Parque Independencia.

En esta nueva derrota, Newells se pareció al equipo de los tiempos de De Felipe y Bidoglio, lento, sin ideas, fue un conjunto tirado en la cancha. La lepra careció de actitud, de rebeldía, allí la responsabilidad es pura y exclusivamente de su entrenador.

Newells parece revivir espejismos, los buenos ratos le duran relativamente poco, este equipo que hoy saltó al campo de juego en el estadio Mario Alberto Kempes no tiene brújula ni norte futbolístico, la lepra disputó un partido sustentado por arrestos individuales, la idea de juego que en algunos partidos expuso como identidad válida, se hicieron trizas en las dos ultimas fechas donde Newells cayó en el dejavú del peor Newells.

Del partido se puede decir que empezó parejo, mal jugado, con la pelota estando más tiempo por el aire que por el suelo. El orden que exhibían ambos equipos le ganaba por goleada a la sorpresa, los arqueros en los primeros 25 minutos fueron un objeto decorativo del cotejo.

Pero Newells empezaba a mostrar falencias, en una de ellas Lema comete un inocente penal al tocar una pelota jugable con la mano, la enorme figura de Aguerre salvó los trapos de la lepra al detener el remate desde los doce pasos, no muy bien ejecutado, por Bustos.

Newells no tuvo patrón de juego, se repitió en continuos pelotazos de Cristian Lema y de Santiago Gentiletti hacia el campo contrario sin sentido alguno, solo en el haber del equipo de Kudelka podemos registrar un gran cambio de frente de Maxi Rodríguez para Bittolo, quien entrando al área provocó un revolcón del arquero cordobés Guido Herrera.

El complemento no ofreció demasiados cambios en la calidad de juego, para destacar una corrida de Nahuel Bustos que trajo mucho riesgo a la portería de Aguerre y un ataque aislado de la lepra encabezado por Insaurralde, centro al área y Maxi Rodríguez entrando solo por la derecha obligó a una gran reacción del arquero de la T.

A los 19 minutos el partido empezó a tener un dueño, después de un rebote en las cercanías del área de Newells, Payero de primera la clavó desde lejos en el ángulo derecho de Aguerre, fue 1 a 0 para Talleres y  lo que quedó del partido fue para que confirmar la falta de entrega de la lepra.

Los ingresos de Alexis Rodríguez, Aníbal Moreno y Salinas se hicieron demasiado tarde – Kudelka leyó mal el partido- y Newells se perdió en la intrascendencia de su juego. Solamente para contabilizar una entrada al área de Albertengo tras una gran habilitación de Salinas, que el ex Rafaela no pudo definir al gol en un claro mano a mano con el arquero de Talleres.

El local pudo definirlo por mayor diferencia sino fuera por una mala definición de Dayro Moreno que solo frente a Alan Aguerre la tiró afuera. Newells perdió, fue un equipo sin alma, retrocedió varios casilleros en el camino de la confianza, empezará desde mañana otro presente, deberá la lepra convivir otra vez con la presión de mantener la categoría, con las urgencias de volver a recuperar el rumbo, en eso será fundamental Frank Kudelka que si no logra recomponer la identidad del grupo, comenzará a ser observado su rendimiento y su margen de permanencia en el cargo achicarse considerablemente.

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