Nostalgias del “Si se puede”

Pasaron ya ocho meses de las elecciones generales del 27 de octubre del 2019 que marcó el triunfo del Frente de Todos sobre el espacio Juntos por el Cambio. La marcha del “Si se puede” permitió a Mauricio Macri acercar posiciones en los resultados de las urnas. Los quince puntos que Alberto Fernández había sacado en las PASO terminaron siendo casi ocho puntos en el escrutinio definitivo de la elección general.

Sergio Alcázar

Una estrategia de campaña que tuvo mucho que ver en esa remontada que logró que fuera una derrota más digna a la que se presagiaba según todos los sondeos previos al comicio de octubre. En Santa Fe pudo revertir una desventaja de 10 puntos en contra en las primarias y alzarse con una victoria que sorprendió a todo el espectro político de la provincia.

Luego del convite eleccionario Mauricio Macri optó por desentenderse de la política, tomar distancia tras cuatro años de gestión y una campaña política signada por los bemoles de la grieta que generó mucho desgaste físico y emocional en el candidato a la reelección presidencial.

El ex mandatario se recluyó en los “cuarteles de invierno” de la política, solo apareció en escena para emitir algunas críticas al gobierno de Alberto Fernández, fijando una clara postura en contra de las cuarentenas extensas y rígidas. Para Macri esta situación generada por el Covid-19 puede provocar situaciones de abuso de poder por lo que considera que la democracia esta siendo amenazada, un tiro por elevación para mostrar nuevamente un perfil opositor a todo lo que tenga que ver con el peronismo.

Macri cuestionó en privado al gobierno por la extensión de la cuarentena y por la recesión económica, que se agravó producto de la pandemia y del aislamiento social. El ex presidente de Boca Juniors trabaja en privado para consolidar el espacio “Juntos por el Cambio” y sabe muy bien que debe ampliarlo a todos aquellos sectores que comparten sus mismos valores e ideas, las posibilidades de competitividad del espacio en las próximas contiendas electorales dependerá mucho de ello.

Las causas que involucran su persona por las denuncias sobre espionaje ilegal realizado durante su gobierno representan un obstáculo en su camino de regreso al ruedo de la política aunque este país esta acostumbrado a que este tipo de cuestiones legales contra políticos termine casi siempre en un callejón inconducente para cualquier castigo.

¿Where is Marcos Peña?

Fue mano derecha de Mauricio Macri, ex Jefe de Gabinete de la gestión de Cambiemos y considerado el dirigente mas influyente del macrismo. Luego de la derrota electoral poca información se ha tenido de su paradero. Obligado por las durísimas críticas que “llovieron” sobre su persona desde los distintos sectores del espacio, decidió por el momento alejarse de la política, dar un paso al costado para evadir los cuestionamientos – muchos de ellos feroces- que lo sindicaban como el “padre” de la derrota y principal responsable de la caída electoral debido a los desmanejos que incurrió durante la campaña.

Marcos Peña sopesó como estrategia “irse un tiempo”, tomarse unos meses “sabáticos” buscando que el paso de los días permita que cicatricen las heridas y hagan desaparecer los reclamos en su contra. El dirigente desde noviembre pasado le dedica atención a su familia, aunque aclara, no piensa abandonar la política. Sus adversarios dentro del PRO aseguran que si Macri no es nuevamente candidato el futuro de Peña en el espacio es una cuestión terminada, porque su peso especifico dentro del Frente Juntos por el Cambio esta muy deteriorado. La pandemia con su aislamiento abonó a su objetivo de “perderse” para volver a escena cuando amainen los ecos negativos del traspié electoral y a la espera que el paso del tiempo haga el resto.

En tanto Monzó y Frigerio están abocados a construir una “alternativa política de centro, amplia y plural” para volver al poder en el 2023. Ambos dirigentes se los ve muy activos buscando que la oposición vaya unida para evitar la dispersión en las legislativas del año que viene. Monzó aspira a ser candidato a gobernador de Buenos Aires y en el camino de este armado nacional se reunieron con Pablo Javkin en Rosario para empezar a delinear acuerdos para darle visos de realidad a esta nueva línea propia dentro de Cambiemos

A Maria Eugenia Vidal el coronavirus la sacó momentáneamente de la cancha, el “positivo” de Covid-19 representa la principal preocupación de la ex gobernadora de Buenos Aires. Vidal ha tomado distancia de la política y algunos dirigentes del macrismo aseguran que ha perdido terreno en la consideración dentro del espacio. Su nombre siempre seduce, habrá que ver como la hacen jugar llegado el momento de las intermedias para que no siga diluyéndose su figura.

La presidenta del PRO, Patricia Bullrich esta en el centro de la escena de cara al armado futuro del partido, por esa razón ha recibido reiterados reproches desde el interior del país por las formas en las cuales el mismo se pretende llevar adelante. Bullrich sabe que el crecimiento del espacio dependerá de cómo gestione políticamente en cada distrito. La ex ministra de Seguridad ha estrechado vínculos con Larreta y esa relación fue la que generó mucho ruido dentro de la fuerza, sobretodo en aquellos dirigentes que presienten que ese vínculo los puede dejar afuera de los esquemas de confección de las listas.

El presente de Cambiemos lo tiene a Horacio Rodríguez Larreta como una figura excluyente, un nombre que puede llegar a competirle – con posibilidades de éxito – la conducción del partido al propio Macri, por eso no es casual que Larreta haya estrechado lazos con Patricia Bullrich para generar una alternativa al ex presidente y a Marcos Peña. Al respecto en Santa Fe el diputado nacional Federico Angelini aún mantiene inalterable su lealtad con el ex Jefe de Gabinete, el interrogante que se empieza a instalar es saber si Roy López Molina ¿será el jugador de Larreta en la provincia?, viendo el actual escenario doméstico con posiciones antagónicas muy definidas , esa idea esta pletórica de lógica.

Juntos por el Cambio atraviesa por una etapa de reinvención, de recomposición de fuerzas. La figura de Mauricio Macri ya no es un faro incuestionable que guía los destinos del espacio y por esa razón otros dirigentes de peso se animan a reclamar el control del partido. Rumbo a las intermedias del año próximo los juegos de poder dentro de Cambiemos estarán a la orden del día. Los radicales mientras tanto siguen titubeando en la decisión de continuar o no dentro de un Frente que estará -dentro de poco tiempo- definiendo su futuro, sus posibilidades y fortalezas. El repunte logrado en el tramo final de la última campaña permitió alimentar nuevamente sus aspiraciones, como si fueran buenas nostalgias que les dejó como herencia el “Si se puede”

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