Paro de transporte: El riesgo del “todo vuelve”

El paro de transporte en la ciudad de Rosario llegará este lunes a los 27 días consecutivos, bajo la figura de “corte de crédito laboral” los colectiveros dejaron de prestar sus servicios como una medida de protesta ante la falta del cumplimiento salarial de los haberes del mes de Junio (se acreditó solamente 50%), 1° SAC y deuda de 4 meses del decreto 14/20.

Más allá de la justicia del reclamo por falta de pago de sueldos esta medida de fuerza afectó enormemente a amplios sectores de otros trabajadores que utilizan los servicios de transporte urbano para trasladarse desde sus hogares a sus lugares de trabajo.

Se puede apreciar en los últimos días en las redes sociales el enojo que exponen muchos “rosarinos a pie” que han visto perjudicadas sus economías, al tener que costearse otros medios de traslado para cumplir con sus obligaciones laborales. Ellos comparten en sus “estados” que este extenso paro les significó un costo extra en sus bolsillos que va desde los 10 mil a 15 mil pesos y que esto les generó un fuerte deterioro en sus ingresos.

¿Seria bueno saber si algunos de los involucrados en esta medida de fuerza se detuvo un instante para pensar en toda la gente que utiliza el transporte urbano como único medio para movilizarse?

Evidentemente, no. En esta puja por demostrar fortalezas en el reclamo, los dirigentes gremiales solo les interesó lograr que se cancelen todas las deudas con los trabajadores. Algo que es por si totalmente justificado pero que tiene daños colaterales que afectan directamente a muchos vecinos de la ciudad, sobretodo, a los de menores ingresos.

Muchos de esos rosarinos en las redes atendiendo el conflicto pidieron un poco de solidaridad con sus reclamos de contar con algo que consideran esencial como el servicio de transporte. Llegando a fin de julio, otro mes más que se sumará al recurrente pedido. “Un mes que no trabajaron y que reclamaran cobrar completo” es la queja reiterada de aquellos rosarinos que se vieron perjudicados por este conflicto.

Hay un poco de ironía en todo esto, porque la pandemia trastoco absolutamente todo, muchas pymes aun siguen sin poder trabajar, pequeñas empresas que pagan sus sueldos y el aguinaldo en cuentagotas, todos de una forma u otra están haciendo grandes sacrificios para mantener las fuentes de trabajo.

Empresas y empleados establecieron pactos no escritos de colaboración y ayuda para evitar suspensiones y despidos. ¿Porque no hay un gesto de ese estilo de parte de los trabajadores del transporte? La respuesta es simple, las relaciones se han endurecido tanto entre las partes que no hay espacio para nada más que no sean posiciones totalmente radicalizadas.

El Ministerio de trabajo, el gobierno nacional, provincial y municipal están abocados en buscar una salida urgente a este problema, por otra parte las empresas de transporte se sienten perjudicadas también porque no generan ingresos debido a la falta de servicio. Esta situación se ha convertido en un tema de nunca acabar y con final incierto

Mientras tanto, muchos habitantes de la ciudad cansados por esta situación sin solución reclaman medidas de castigo hacia los trabajadores que no cumplen sus funciones y advierten que no cuenten con ellos para acompañarlos en algún pedido que necesiten en el futuro. Este extenso paro ha detonado en una parte de los rosarinos un espontáneo sentimiento de bronca y como consecuencia de ello , los trabajadores involucrados han quedado “en la mira” de la sociedad y expuestos a padecer, en algún momento, el riesgo del “todo vuelve”.   

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