Parroquia “Maria Reina”: La dejaron sin custodia.

A fines del mes de Septiembre del 2018 la Parroquia “María Reina”, en barrio Larrea fue atacada a balazos por una denuncia de su párroco que exponía el mercado de la droga en el barrio.

La capilla y la escuela Pablo VI, tenían desde entonces custodia policial permanente, pero dicha protección fue retirada en el mes de enero de este año sin razones validas que lo justifiquen. Ante este hecho en el vecindario entro a circular un rumor que ponía en conocimiento a los vecinos de la reapertura del bunker de drogas.

El miedo se hizo presente nuevamente en la popular barriada, el puesto de ventas de drogas que funcionaba en José Ingenieros al 7100 se esta rearmando. Lo que reafirma este trascendido es que la mujer que administraba el negocio hace un par de semanas recobro la libertad y el temor es que vuelva a imponer su autoridad a fuerza de armas y muertes.

Aquel 23 de septiembre dos jóvenes sicarios de no mas de 18 años, se dirigieron al Juan Pablo Núñez, párroco de la Iglesia,  quien había denunciado el negocio de la droga,  con una amenaza terminante: “Agarra plata, cállate la boca o te quemamos”.

El párroco siguió poniendo el tema en la agenda, haciendo caso omiso a la advertencia y aquel domingo, no menos de diez proyectiles perforaron la fachada de la parroquia María Reina y el Colegio Paulo VI.

Hasta allí no sólo fueron funcionarios sino el arzobispo de Rosario, monseñor Eduardo Martín, curas de otras iglesias y vecinos. Fuera del templo, dos móviles de Gendarmería y uno de la policía de Santa Fe custodiaron el oficio religioso.

La tranquilidad gano desde ese trágico instante las calles de Barrio Larrea, hasta que la situación se volvió a complicar, el retiro de la custodia, la puesta en libertad de la narcotraficante que manejaba el lugar, la reapertura del bunker  llevaron a los vecinos a tener miedo por sus hijos y por los pibes del barrio.

“Justo cuando comienzan las clases el barrio vuelve a estar en manos de nadie” es el reclamo mas escuchado por los vecinos, y tienen razón, todo por lo que lucharon ya no existe.

Desde el entorno del padre Núñez también  están tomando los recaudos ante la falta de la custodia y tratan de ser lo más prudentes posibles ante el tema. La gente del lugar esta acobardada, sufren la desprotección del estado provincial, se consideran defraudados por aquellos funcionarios que prometieron darle una solución al problema, mientras tanto,  siguen con sus vidas, sumergidas en una nueva intranquilidad, y experimentan la sensación de que otra vez, quedaron librados a su suerte.

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