Pearl Jam recupera el buen camino y castiga duro a Trump en “Gigaton”

El grupo estadounidense Pearl Jam lanzó su undécimo álbum de estudio “Gigaton” que muestra a los integrantes de la banda muy enérgicos y rockeros y con un Eddie Vedder especialmente inspirado en la lírica con letras que castigan a Donald Trump y hacen referencia a las consecuencias del cambio climático.

El nuevo disco arranca con las guitarras chirriantes en “Who ever said” con la voz enojada, rabiosa de Vedder, mientras el bajista Jeff Ament y el baterista Matt Cameron sostienen un groove descomunal y todos muestran su gran amor por los Who. La canción tiene una fuerza notable y supera con creces las canciones que abrieron los dos discos anteriores de los de Seattle. “Superblood Wolfmoon” tiene un comienzo fresco, zeppeliniano y recupera al Pearl Jam de los 90 por su vitalidad, es puro aire fresco.

Ese aire fresco hace trizas todas las ventanas en “Dance Of The Clarvoyants” donde los Pearl Jam se meten con la new wave y le rinden homenaje a los Talking Heads, con un funky deforme y posmoderno, que contiene un Groove increíble y Cameron demuestra tener un beat que Charlie Watts podría envidiarle. Pero la particularidad es que el Groove es obra de Stone Gossard que se hace cargo del bajo, mientras Jeff Ament y Mike McCready cruzan guitarras. Además Vedder y el resto de sus compañeros logran darle a la canción ese aire psicópata que siempre transmitieron David Byrne y los suyos.

Ament manifiesta su amor por Led Zeppelin en una “Quick Escape“ bien rockera, con una gran línea de bajo que permite que las guitarras dibujen arabescos. Vedder aprovecha para destrozar a Donald Trump mientras honra lugares caros a los Zeppelin como Kashmir y Marruecos. La experimentación regresa en “Alright” plagada de máquinas y sintetizadores que le dan una atmosfera que la vinculan con lo mejor de Peter Gabriel, aunque Vedder opta por un tono más grave, con mucho lamento.

“Seven O’Clock“ tiene a Pearl Jam metiéndose en los terrenos de un medio tempo que tan bien le sientan desde hace años. Y aquí Vedder vuelve a golpear a Trump con una línea dura y una forma de cantar que recuerda “al Boss” Bruce Springsteen.

En la dupla de canciones “Never Destination” y “Take The Long Way”, la banda recupera la senda rockera con un gran trabajo de las guitarras y de la batería, en especial en la última que fue compuesta por el baterista Matt Cameron. Además el vocalista saca a relucir su lado más salvaje y punk.

“Buckle up” marca el regreso de uno de los grandes compositores de los primeros discos de la banda, el guitarrista Stone Gossard quien además se hace cargo de la voz en esta hermosa canción de cuna. La figura de Springsteen reaparece en la acústica “Comes Then Goes”, ya que Vedder parece haberse inspirado en discos como “Nebraska”, “El fantasma de Tom Joad” y otros trabajos acústicos del músico de New Jersey.

La anteúltima canción del disco es “Retrograde” compuesta por McCready que incluye una gran interpretación de Vedder que emociona hasta las lágrimas, apoyado en el gran trabajo de Cameron desde la batería. Para el cierre, eligieron “River Cross” una canción de Vedder que el tipo ya toco en forma solista, que cuenta con un gran trabajo lirico, teclados que recuerdan a Joy Division y a New Order. Y un dramatismo que pueda hacer mella en los espíritus bajo una noche estrellada y lunar con la que suelen concluir los recitales de Pearl Jam en la Argentina.

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