Por un modelo alimentario más justo, saludable y sustentable para el planeta

Algunas reflexiones sobre la industria alimenticia, la explotación animal y el cuidado del medioambiente, por parte de la ONG Million Dollar Vegan.

Revisar un menú para ordenar un plato en un restaurante, scrollear a través de una aplicación de delivery, prender el horno para cocinar en el hogar o elegir productos en la góndola del supermercado son algunos de las actos cotidianos que realizan los seres humanos para satisfacer una necesidad vital: alimentarse.

Sin embargo, no suele existir una concientización real sobre los procesos que atravesó la comida antes de llegar a nuestra mesa ni el impacto ambiental que tiene. Por ejemplo, ¿sabemos qué comemos cuando comemos productos de origen animal?

Las granjas industriales son establecimientos donde decenas de animales son criados y explotados en condiciones deplorables para obtener su carne, leche o huevos, con prácticas crueles como la inseminación artificial, administración de medicamentos, mutilación y privación de alimento y luz solar, entre otras. En los océanos, el panorama no cambia demasiado, un tercio de las poblaciones de peces con valor económico están sobreexplotadas.

 
“Es urgente repensar nuestra producción de alimentos actual para transicionar a modelos que consideren a los animales, a la salud de la población, expuesta a fumigaciones e intoxicaciones como consecuencia del uso de antibióticos y agroquímicos, que no sea dañino para el medioambiente ni para los pueblos originarios desplazados por la deforestación, y que nos ayude a prevenir el surgimiento de pandemias y de enfermedades. Consideramos de suma urgencia reconocer nuestro papel como comunidad en las catástrofes ambientales, económicas y sanitarias a las que nos enfrentamos, revisando nuestra alimentación y nuestros hábitos de consumo”, opina Jacqueline Guzmán, gerenta de Campañas de Million Dollar Vegan en Argentina, organización internacional sin fines de lucro que busca promover una alimentación a base de plantas para la salud, el medioambiente, la sustentabilidad y los animales.

Es importante comprender el costo altísimo que tiene para el planeta la ganadería industrial, responsable del 60% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Además, las fugas de estiércol envenenan los cursos de agua y la sistemática deforestación para adquirir más superficies de pastoreo y cultivo arrasa con la vida silvestre.

Queda claro que el modelo actual de producción de alimentos es cruel y desigual para los y las animales y tampoco es sano para los seres humanos. 

Distintas investigaciones respaldan los beneficios de una dieta basada en plantas, que previene enfermedades cardíacas, obesidad y diabetes tipo 2. En un informe, la Organización Mundial de la Salud alertó sobre el daño que provoca la carne procesada y su relación con algunos tipos de cáncer.

Por lo tanto, elegir una alimentación vegana es imperativo para construir un modelo empático con los animales, que proteja el medioambiente y priorice la salud y conservación de todas las especies que habitan este mundo.

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