¿Qué habrá dentro de los placares?: El temor del socialismo por el posible regreso de Sain al MPA

Se dice que todos tenemos un muerto en el placard,  porque todos tenemos en mayor o en menor medida, algo que ocultamos y no queremos que se sepa. En política siempre se esta expuesto mucho más a que se hurgue en el pasado de los dirigentes donde pueden habitar no solo errores de gestión y sino actos que pueden haber traspasado las fronteras de la legalidad.

La renuncia de Marcelo Saín como ministro de Seguridad de la provincia se dio en un marco de fuego cruzado con algunos periodistas, legisladores propios y de la oposición. Quizás el ex funcionario -más allá de la incontinencia verbal  que lo caracteriza para decir las cosas sin demasiado casette – se atrevió a mirar debajo de la intocabe alfombra de la política santafesina.

En esa búsqueda de correr los velos que protegen los vínculos de dirigentes políticos con distintas formas del delito, abrió sin querer queriendo, la caja de Pandora donde están celosamente guardados los secretos de negocios espurios -que muchos sospechan que existen pero que nadie tiene pruebas – que se llevaron adelante durante mucho tiempo y que fueron permitidos por la connivencia de la política con los distintos actores del juego clandestino y el narcotráfico.

El pedido del gobernador Omar Perotti a su ex ministro de llevar hasta las últimas consecuencias la lucha contra la corrupción en todos sus matices, hizo que Saín se granjeara la antipatía de muchos actores de la política santafesina, que derivó en su renuncia y hasta en un intento de juicio político sobre su persona.

La fuerte negativa de los diputados socialistas al regreso de Sain al cargo en la Oficina de Investigaciones que depende del Ministerio Público de la Acusación parece haber activado todas las alarmas que se habián hecho evidentes cuando la mayoría de los legisladores del Frente Progresista que integran la Comisión de Juicio Político de la Cámara de Diputados de Santa Fe lograron el jueves pasado mantener vivo el pedido de juicio político al ex ministro de Seguridad, ingresado por la diputada nacional de la Coalición Cívica, Lucila Lehmann hace menos de un mes.

El diputado Joaquín Blanco es el que lleva adelante la iniciativa de bloquear el ingreso de Sain al MPA, o al menos retrasar su vuelta para ganar tiempo para encontrar los artilugios legales que permitan inhabilitar al ministro de ocupar cargos en la función publica.

¿Por qué tanto interés del socialismo en sacar de la cancha a Saín?

Las razones se ruborizan ante el inminente peligro de ser descubiertas, las investigaciones que derivaron en la imputación del senador provincial Armando Traferri de ser el presunto organizador de una asociación ilícita que manejaba el juego clandestino en la provincia puso en sospecha a las instituciones políticas y judiciales en Santa Fe. El caso “Traferri es el barco insignia que tiene el oficialismo para llevar adelante la cruzada de la lucha que enfrenta a la decencia contra la corrupción  

La firme decisión de la mayoría de los senadores de blindar a Traferri con un contundente rechazo a la quita de sus fueros para que pueda ser investigado disparó las dudas sobre la cantidad  de implicados que podían surgir durante el derrotero de la causa y algo mas grave, que podrián pertenecer a la clase política. Cabe hacer mención al poder territorial que supieron construir los anteriores gobiernos provinciales alrededor del senador Traferri. No es casualidad las reiteradas menciones que hizo públicas el sanlorencino sobre los lazos de amistad que ha sabido consolidar con Bonfatti y con Lifschitz.

La diputada del PJ Matilde Bruera sintetizó el pensar de los distintos dirigentes del oficialismo sobre el hecho: “No quieren que Saín vuelva al MPA porque están muy preocupados por las investigaciones que impulsó para avanzar sobre el crimen organizado”, expresó la legisladora con el convencimiento que el ex ministro “pateo un hormiguero” que no se debía y estas son sus consecuencias.  

En el gobierno de Santa Fe hay una firme decisión de avanzar contra el crimen organizado y saben muy bien que es cruzar un terreno prohibido que podría involucrar a muchos funcionarios y legisladores de las anteriores gestiones. Alli es donde suponen en el oficialismo se estrecharon los lazos de la política con el delito para que se pudieran instalar en el territorio provincial tantos negocios en común.

Otros de los hechos que preocupa al Frente Progresista es la posibilidad de que estando Sain en el organismo del MPA  se pueda profundizar la investigación sobre los audios que se hicieron públicos y  que involucran al diputado Maximiliano Pullaro y al senador Lisandro Enrico con el ex Jefe de Policía Alejandro Druetta, quién fue condenado a 10 años de prisión por su comprobada relación con el narcotráfico. En esas escuchas queda claro que tanto el ex ministro de Seguridad de Lifschitz como el legislador de Venado Tuerto brindaban protección al mencionado funcionario policial.

La recurrente urgencia de negarle la vuelta a Sain al Organismo de Investigaciones no parece casual ni caprichosa, sino está más emparentada a los temores que sobrevuelan el pasado y el presente de los dirigentes del socialismo, quienes podrián llegar a sentirse “tocados” por las indagaciones – que el avance de la justicia en las causas – pudiera propiciar.

¡Para que arriesgar! pensarán algunos dentro del Frente Progresista y por esa razón han puesto manos a la obra para “dinamitar” el arribo de Sain al MPA, tanto que es “cueste lo que cueste”.  ¿Qué habrá dentro de los placares? es la pregunta que se cae por si sola y que quizás deberían hacerse para poder encontrarle sentido a tanta insistencia por dejar fuera de combate al ex ministro de Seguridad de la provincia.

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