Reforma Constitucional: El Frente Progresista entre luces y sombras.

El propio Miguel Lifschitz, impulsor de la iniciativa, planteó dudas sobre la reforma constitucional que ahora propicia el justicialismo.

La reforma constitucional que ahora propicia en Santa Fe el justicialismo dejó al Frente Progresista (FPCyS) atrapado en su laberinto. Si bien la cúpula del oficialismo y algunos legisladores ya adelantaron su negativa a la avanzada del PJ, su posición previa a favor de las enmiendas a la Carta Magna provincial, acicateada en los últimos meses por el propio gobernador Miguel Lifschitz, empieza exponer dudas y diferencias entre no pocos integrantes de la coalición.

El viernes pasado, argumentando la disolución de toda chance reeleccionista de Lifschitz, los once diputados provinciales peronistas consideraron oportuno impulsar un proyecto de declaración de necesidad de la reforma constitucional, cuyo motor —en rigor— había sido encendido semanas antes (incluso con contactos con el resto del arco político). Y fijaron como objetivo su aprobación antes de que termine noviembre próximo (período de sesiones ordinarias).

La iniciativa del PJ promueve la elección de convencionales en paralelo a los comicios legislativos de 2021 y sesionar en asamblea durante 120 días, a partir del 1º de marzo de 2022. Pero, para ver la luz, la propuesta demanda 34 votos. Alcanzar esa cifra significa, para la oposición, ir por voluntades oficialistas.

De inmediato, legisladores provinciales del FPCyS le marcaron la cancha a la movida reformista del justicialismo. Incluso, el candidato a diputado nacional por Santa Fe de Consenso Federal, el concejal rosarino Enrique Estévez, insistió ayer, en declaraciones a La Ocho: “Es un debate que siempre dimos, pero no tiene que ser en el contexto de una jugada política que soslaye la coyuntura. Hay que tratar el tema con seriedad, no como una avivada”.

El sábado, en Rosario, socialistas —entre ellos Lifschitz— y radicales evaluaron la situación. También fue de la partida el titular de la UCR provincial, Julián Galdeano, quien mantiene sintonía fina con el macrismo y fue uno de los primeros en adelantar el aval de diputados de esa fuerza a la nueva propuesta reformista.

En tanto, ayer fueron convocados (también en Rosario) dirigentes y legisladores frentistas a una reunión cuyo objetivo, según trascendió temprano, iba a consistir en el fortalecimiento del rechazo a la movida reformista del PJ —con foto y documento final— por considerarla inoportuna. Pero más tarde, fuentes de la coalición fundamentaron el encuentro en un análisis de la transición santafesina.

No obstante, según pudo saberse la intención inicial de la convocatoria habría quedado desvirtuada por las diferencias internas y hasta faltazos, entre ellos el del diputado provincial Eduardo Di Pollina, quien lanzó un nuevo espacio interno en el socialismo (Bases) que, de cara a las elecciones generales del domingo, sentó posición a favor de la fórmula F-F, diferenciándose del guiño a Consenso Federal fogoneado por Lifschitz.

La misma senda encararon dos partidos aliados al socialismo, Pares y Solidaridad e Igualdad (SI), frente a los inminentes comicios. Y también evalúan por estas horas los pasos a seguir respecto de la nueva iniciativa reformista. Por su parte, como adelantó este diario en su edición del domingo, para el intendente electo de Rosario, Pablo Javkin, la enmiendas a la Carta Magna implicarían una oportunidad para avanzar con la autonomía de Rosario.

Por lo pronto, en el PJ resaltaron que el proyecto “no plantea como eje la reelección” del próximo gobernador, Omar Perotti (quien mantiene un prudencial silencio), e indicaron que la “única intención” es habilitar los retoques a la Carta Magna.

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