Rosario Central no lo cerró cuando debía y terminó sufriendo un empate con sabor a poco.

Rosario Central tenía un partido favorable frente a Patronato, el contexto era promisorio, los resultados negativos de rivales directos del canalla en la lucha por mantener la categoría le permitían al equipo de Cocca ilusionarse con una jornada de sábado inmersa en una sonrisa.

En el primer tiempo y en el complemento, hasta el gol de Patronato, Central tuvo juego, dinámica y buen traslado de pelota. Un gran despliegue de Rinaudo en la mitad de la cancha servía para darle un buen equilibrio al equipo que dominaba el trámite del encuentro.

La idea pergeñada por Diego Cocca se basaba en desequilibrar por los costados e intentar de romper filas por el medio. Partes de un todo combinados en un sistema ensayado y aprobado. Efectivo. Esto era Central ante Patronato. Es cierto que el rival no anteponía demasiados recursos para contrarrestar el dominio canalla. Pero también es cierto que la debilidad del adversario no minimiza lo bien que jugaba el equipo de Cocca.

Pero todo se derrumbó con ese gol de Chicco. Y a partir de allí llegaron los cambios, algunos de los cuales sólo pueden explicarse desde lo físico, como podría ser el de Lovera, pero Central no volvió a ser el mismo y el empate fue conclusión.

Central salió desde el inicio con una impronta ejemplar, ya que presionando con las marcas en campo rival se hacía de la pelota rápidamente, y desde allí generó en los primeros minutos una sucesión de situaciones de riesgo.

La movilidad de Zabala fue clave en ese pasaje para desarmar el esquema defensivo visitante. A los 21, tras una maniobra para eludir adversarios, Lovera metió un zapatazo y cuando la pelota iba hacia al ángulo superior izquierdo de Ibáñez, el arquero con mano cambiada la sacó por arriba.

Y diez minutos después Ibáñez tuvo otra gran atajada al desviar abajo junto al palo izquierdo tras un bombazo de Brítez. Hasta que apareció Maxi Lovera, el jugador clave para Cocca, enganchó una y otra vez para meter un zapatazo cruzado al gol. Golazo. Y justicia en el resultado parcial.

En el complemento los canallas no cesaron en su búsqueda. Fueron por el segundo para así asegurar el triunfo. Y en pos de esto, Patronato le dio una ventaja más al ser expulsado Lemos a los 54, tras una plancha al Colorado Gil.

La diferencia numérica y la ventaja en el resultado crearon el clima de tranquilidad indispensable para tratar de sellar la victoria con otro gol.

Pero el fútbol es el arte de lo impensado, y una pelota que flotó en la puerta del área canalla le quedó servida a Chicco que la clavó en el ángulo y sorprendió a todos.

Central cambió jugadores, pero ya nada cambió. Y el empate fue un duro golpe para el canalla que debía y merecía ganar el partido, y que se fue con un premio demasiado pobre para las necesidades y urgencias de un canalla que esta obligado a sumar para engrosar su promedio y sobretodo sacar diferencias contra un rival directo.

Rosario Central: Ledesma; Molina, Caruzzo, Barbieri y Brítez; Rius, Rinaudo, Gil (81′ Ortigoza) y Zabala; Lovera (66′ Gamba) y Riaño (74′ Ribas). DT: Diego Cocca.

Patronato: Ibáñez; Chimino, Federico Mancinelli, Escudero y Abero; Compagnucci (14′ Lucas Mancinelli), Lemos, Chicco y Avalos; Rosales (77′ Cortizo) y Silveira (39′ Tarragona). DT: Mario Sciaqua.

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