Rosario, la odisea de sobrevivir en la pobreza.

El país atraviesa una de las crisis económicas mas profundas de su historia, miles de empresas pymes tuvieron que bajar sus persianas, la desocupación en Rosario tiene alarmantes índices,  se registran considerables caídas de las ventas en todos los rubros.

Los indicativos de la indigencia trepan a niveles extremos, los datos oficiales hablan que una de cada cuatro personas en el Departamento Rosario vive en condiciones de pobreza. El panorama lejos de mejorar pinta más desolador.

La coyuntura social preocupa, los comedores, merenderos y copas de leches no dan abasto para cubrir las necesidades crecientes de las familias de los barrios marginales. “Se duplico la concurrencia de personas que vienen a buscar un plato de comida”, se lamentaba la dueña de un comedor de Villa Gobernador Gálvez.

La falta de trabajo es crucial en la región, hasta las changas han desaparecido,  las tareas de recolectar cartón, metal y plástico tienen la particularidad que escasea la materia prima buscada, la desesperación cruza transversalmente a muchísimas familias de los sectores marginales de la ciudad de Rosario.

Un síntoma inequívoco que pone en evidencia lo complicado que esta todo, es la enorme cantidad de madres, jóvenes y niños que recorren los bares céntricos de la ciudad, tratando de vender algo o pidiendo una limosna para sobrevivir.

Los contenedores de basura son testigos de cuanta necesidad existe en las calles, el acto de revisar la basura,  es una tarea que llevan adelante muchos rosarinos en su afán de conseguir algo que les sirva para hacer frente a las incontables necesidades que padecen a diario.

No podemos olvidar a todos los chicos que tratan de hacerse algunos pesos limpiando parabrisas de los autos en muchas esquinas de calles principales, avenidas o bulevares de Rosario, cuyo numero ha aumentado de manera exponencial al crecimiento de crisis en la región.

En el Departamento Rosario hay 174 asentamientos irregulares  en donde viven más de 220.000 personas, los números impresionan y asustan, son el reflejo de una realidad que muchos no quieren reconocer, pero que existe, duele y sobretodo, lastima.

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