Rosario modo Covid-19: “Una moneda arrojada a la fuente de los contagios”

Redacción La Voz de Rosario

Los números de la última semana en cuanto a positivos de covid-19 en la ciudad de Rosario hablan de un cierto amesetamiento de los contagios, una buena señal para ir planificando una pausada normalización del ritmo de vida de la sociedad rosarina.

Pablo Javkin en la semana hizo un llamamiento a los hinchas de Newells para evitar aglomeraciones en la ciudad por motivo del partido de este domingo frente a Boca Juniors por el torneo local, el intendente señalaba que “cualquier situación que se produzca y genere masividad, aunque sea afuera, es un retroceso y hay que evitarla“ y agregó , “estamos en un momento donde el nivel de ocupación de camas es alto. Ojalá la evolución continúe, no estamos para descuidarnos”, fue la referencia del mandamás rosarino.

Que fue lo que paso este fin de semana para que ese pedido a la ciudadanía para cuidarse no fuera respetado. El día sábado se vio una masiva presencia de gente en las playas públicas de La Florida aprovechando las altas temperaturas de la jornada. Se vio allí poco respeto al distanciamiento y a los protocolos vigentes de esta emergencia sanitaria.

Este día domingo la situación temeraria se repitió con mayor virulencia cuando muchísimos rosarinos desde las primeras horas de la mañana formaron largas colas y produjeron peligrosos amontonamientos de personas en su afán de cruzar en lanchas a las islas para disfrutar de un día de recreación al aire libre.

Cabe recordar que como sucede en los parques públicos, no está permitida la permanencia en la zona de la playa pública. También la Municipalidad de Victoria anunció esta semana que los paradores de las islas no están habilitados hasta que no presenten los protocolos.

¿Por qué los rosarinos desafían a la pandemia y a la autoridad municipal? Un poco por el fastidio que generó esta pandemia que lleva ya varios meses  entre nosotros y otro tanto por la falta de efectivos controles del municipio para acompañar el cumplimiento de las normativas vigentes al respecto.

La Guardia Urbana, la unidad de control policial del municipio, que debería actuar de manera convincente para evitar que estas situaciones de desborde social sucedan da la impresión que brilla por su ausencia sobretodo en momentos donde todos los mensajes de los organismos de salud apuntan a seguir extremando los cuidados. Los hechos ocurridos este fin de semana en la zona de la ribera rosarina dejan en evidencia la incapacidad operativa de la fuerza para accionar con efectividad persuasiva más allá del desacato social evidente de los rosarinos a la hora de cumplir con las restricciones de la pandemia.

El alivio que generó la presencia de menos casos diarios en las estadísticas sanitarias no debe llevar a que exista un imprudente relajamiento tanto en la sociedad como en las autoridades municipales. El intendente rosarino debería tomar debida nota de estos hechos de descontrolada reunión social porque representan una alarma que avisa que algo no se esta haciendo bien y que habría que corregir con prontitud sino queremos padecer un nuevo desborde de casos con las camas criticas que continúan estando en rojo.

Causa bronca e indignación que los rosarinos no tomemos real conciencia de los riesgos de contagios que aun permanecen latentes, la pandemia sigue entre nosotros por más que muchos hayan decidido salir a desafiarla. Mientras exista imprudencia social y las autoridades municipales fracasen a la hora de hacer respetar las restricciones, la relación de Rosario con el covid-19 estará llena de incertidumbre y quedará librada a su suerte, como una moneda arrojada a la fuente de los contagios

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