Rosario Violenta: Asesinan a un “delivery” por la espalda.

Fue la noche del lunes en la zona sur de la ciudad. La víctima fue alcanzada por tres disparos. Para la Fiscalía no fue un intento de robo, para la familia sí.

Los lunes Martín Ignacio Oliva tenía franco en su trabajo como cadete, pero anteayer hizo una excepción, porque el próximo sábado su hijo menor cumplirá 6 años y toda ayuda económica es bienvenida. Su jornada laboral fue normal hasta que a las 22 su destino lo cruzó con la muerte en la puerta de la rotisería para la que trabajaba, en San Francisco Solano al 2600, en el barrio Las Delicias de la zona sur de la ciudad.

Cuatro hombres en dos motos lo sorprendieron mientras esperaba en la vereda para llevar un pedido. Los vecinos y sus familiares contaron que quisieron robarle el celular y como no pudieron le dispararon y tres proyectiles le quitaron la vida.

“Lo que nosotros sabemos es que mi primo estaba sentado en una silla en la vereda esperando un pedido. Y estos cuatro tipos lo sorprendieron cuando estaba de espalda. Cuando vio que lo querían robar, tiró el celular adentro del local. Mi primo odiaba a los choros, así que es probable que los haya puteado. Y éstos le pegaron tres balazos en el pecho y la panza. Hay vecinos que escucharon cuando uno de los ladrones le dijo: «Dame todo» o «dame el celular»”, rememoró Brian, uno de los primos de Oliva.

Para los investigadores, tutelados por el fiscal Adrián Spelta, la hipótesis del robo es la menos firme: para ellos la escena del crimen, donde se levantaron cinco vainas servidas calibre 380, delata que quien gatilló lo hizo para matar aunque no les queda claro el por qué. En el lugar quedaron la moto de la víctima con la llave puesta, el muchacho tenía su billetera y el celular estaba dentro de la rotisería.

De los cinco tiros, tres dieron en el cuerpo de Oliva, un proyectil ingresó por la ventana y el quinto impactó en la fachada. “No se puede descartar nada. La hipótesis de robo perdió mucha fuerza porque no le robaron ningún efecto personal. Se está trabajando sobre otra hipótesis que podría estar dadas por problemas interpersonales que pudo haber tenido la víctima”, indicó un vocero de la investigación. Y agregó: “Hubo un solo tirador”.

La rotisería Tao es un punto de referencia para los vecinos de la barriada ubicada detrás del Hipermercado Libertad y uno de los comercios más viejos del barrio. Los dueños del negocio y la familia Oliva están hermanadas por años de trabajo conjunto. Martín no fue el primero en trabajar en la casa de comidas rápidas. Ya lo habían hecho su padre y su abuelo, según sus vecinos.

Oliva vivía a poco más de dos cuadras del lugar donde lo mataron. Estaba casado y tenía dos hijos de 5 y 10 años. Era parte de una familia muy golpeada por la mala fortuna. “Eran tres hermanos. Uno murió en un accidente de tránsito hace unos años, otro en un caso de mala praxis y ahora asesinaron a Martín. Mi tía era viuda, así que se ha quedado sola. Aunque están sus nietos, sus hijos están muerto”, explicó Brian.

El lunes, desde las 19, Oliva trabajó haciendo delivery con su moto. Alrededor de las 22 llegó a la rotisería tras entregar un pedido y se sentó en las sillas de la vereda a esperar otro envío. “La rotisería trabaja tras las rejas. Adentro quedan los dueños. Los clientes piden por la ventana y esperan en la vereda, como el cadete”, explicó una vecina.

Oliva esperaba mirando su celular, de espalda a la calle. Sin que lo advirtiera, por detrás lo sorprendieron cuatro hombres en dos motos, al menos uno de ellos armado. Los vecinos y parientes de la víctima aseguran que el ladrón se bajó y lo encaró para robarle. Cuando Oliva vio el movimiento, tiró el celular al interior del comercio y trató de huir. El hombre armado lo corrió un par de metros y lo ejecutó. Subió a la moto que lo esperaba y huyó.

A Oliva los vecinos lo trasladaron en un auto al Hospital Roque Sáenz Peña, donde murió. “Llamaron a la casa de mi tía y dijeron que me habían baleado a mí. Pero yo estaba comiendo en mi casa. Al rato volvieron a llamar y preguntaron si yo era el que trabajaba en Tao, ahí nos dimos cuenta que el baleado era Martín y nos fuimos todos para allá”, explicó Brian.

El barrio quedó consternado. “Era un buen tipo. Todos lo conocíamos porque es criado acá. Trabajó mucho tiempo en la rotisería, más de cinco años. Un laburante, un buen padre. Se ocupaba del nene y la nena mientras la mujer trabajaba en el Heca. Anoche el nene preguntaba: «¿Qué pasa que papá no vuelve de trabajar?» ¿Qué le va a responder esa familia? Que un choro lo mató porque no le quiso dar el celular”, reflexionó una vecina.

El fiscal Spelta comisionó a efectivos de la Agencia de Investigación Criminal (ex PDI) para que tomen testimonios y releven cámaras de videovigilancia.

Fuente: La Capital

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