Rosario Violenta: Navidad en Barrio Tablada signada por balas y muerte.

Las primeras horas de la Navidad colocaron a Matías Nicolás Núñez ante la furia homicida de un viejo rencor. “Lele”, como lo conocían en las calles de Tablada y los monoblock de Grandoli y Seguí, caminaba ayer cerca de las 5 con su hija de 12 años cuando tras un breve intercambio de palabras con dos hombres que iban en moto fue ejecutado en la esquina de Presidente Quintana y Esmeralda. Al menos tres balas le impactaron en el rostro y la cabeza. Fue llevado por familiares en un auto hasta el Hospital Provincial donde no pudieron salvarle la vida. Tenía tres hijos.

“Sólo sabemos lo que nos contaron y que su hija estaba con él. No sabemos por dónde viene, porque no tenía problemas con nadie. Sólo sabemos que dos en moto le dispararon y le dieron en la cabeza y la espalda”, explicó una de sus cuñadas.

Sin embargo, no era la primera vez que a Núñez, que tenía prontuario, habían intentado matarlo. En enero de 2018 Adrián “Cable” Solís, tiratiros y sicario del clan de René “Brujo” Ungaro y la banda de los Funes, lo cruzó junto a tres secuaces y pero esa vez Lele zafó, aunque fue herido.

El punto de venta de drogas tuvo su momento de exposición a partir de la caída en abril de 2015 del policía Cristian Fernando “Gavia” Gelabert y su conexión con la banda narco de Rosa Caminos, hermana de “Pimpi”, el asesinado líder de la barra de Newell’s. En las inmediaciones viven o han residido distintos personajes de la historia del último lustro de zona sur: Cable Solís; la fallecida Marcela “Tuerta” Díaz, hermana del asesinado Ariel “Tubi” Segovia y Jorgelina “Chipi” Selerpe, novia de Alan Funes.

Sobre una de las ochavas de la esquina de Quintana y Esmeralda un manchón de sangre indicaba el punto exacto donde Lele Núñez cayó agonizante alrededor de las 5 de la mañana de ayer tras recibir una ráfaga de plomo cuando iba a comprar un champán.

A los vecinos de las inmediaciones el crimen no les alteró la mañana. “Acá los balazos no paran nunca. En el centro no se enteran, pero acá las cagadas a balazos son cotidianas”, explicó una vecina. “¿Murió el muchacho?”, preguntaba otro vecino mientras tomaba unos mates a pocos metros del manchón de sangre.

Según se pudo reconstruir, Lele celebraba la Navidad en la casa de una de sus cuñadas cuando alrededor de las 4.50 salió a comprar un champán. Su hija lo acompañó.

“Lo agarraron volviendo. No sabemos qué fue lo que pasó. Lo que sí sabemos es que le dispararon en la cabeza y en la espalda. Y que la nena vio todo porque estaba junto a él”, contó otra pariente de Lele que no se encontraba en la fiesta en la cual celebraban la Nochebuena.

Luego de recibir el vendaval de disparos Lele cayó agonizante sobre la tierra. Una versión indicaba que alcanzó a volver a la casa de la que había salido. Lo cierto es que algunos familiares y allegados lo trasladaron en un auto particular hasta el Hospital Provincial.

En el centro de salud primero fue identificado con el apellido “Muñoz” pero con el correr de las horas se estableció que se trataba de Lele Núñez.

En cuanto al prontuario de Lele la última anotación conocida databa del pasado 13 de septiembre cuando fue detenido en un procedimiento de la ex Policía de Investigaciones (PDI) en un domicilio sindicado como un punto de venta de drogas ubicado en Presidente Quintana al 100 bis, a escasos 30 metros de donde fue ejecutado ayer. En aquella oportunidad le secuestraron una pistola calibre 9 milímetros con la numeración limada y 18 proyectiles.

Más atrás en el tiempo, aún en el viejo sistema procesal penal, existe una mención a Lele en una causa por “extorsión agravada por el uso de arma de fuego” en la que puede verse una trama de relaciones con pesos pesados de zona sur. En ese expediente compartió el banquillo junto a los hermanos Milton y José “Pepe” Damario —dos pesados del sur rosarino— por un hecho de agosto de 2013 contra un convicto con salidas transitorias.

El crimen de Núñez fue el quinto homicidio en los últimos siete días. El anterior ocurrió a escasos 800 metros, en Garibaldi al 200, el lunes por la noche (ver aparte). “Esta zona siempre está que arde”, dijo escuetamente uno de los pocos vecinos que aceptó hablar a la vista de sus pares con la prensa.

En la calle lo que pudo escucharse es que el recrudecimiento de la violencia con víctimas estaría dado por una nueva lucha por territorio encabezada por la banda residual del apodado “Luquita” y su suegra “La Chana”, sindicada como vendedora de drogas bajo las órdenes del clan liderado por el Brujo Ungaro. “Cuando aumentan los tiros es porque alguno quiere meterse a vender o tumbar al que está vendiendo. No hay muchas vueltas”, contextualizó otro residente.

El caso quedó en manos del fiscal de Homicidios Ademar Bianchini quien comisionó a efectivos de la Agencia Inteligencia Criminal (AIC, ex PDI) para que en territorio tomaran testimonios y corroboraran el lugar exacto donde sucedió el homicidio. A simple vista en las inmediaciones no existen cámaras de videovigilancia.

Fuente: La Capital

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