Santa Fe: El presupuesto según “San Lifschitz”.

Sergio Alcázar

La aprobación del presupuesto del año 2020 en el senado provincial fue posible solo por el apoyo de seis senadores del bloque peronista,  quienes hicieron caso omiso al pedido del gobernador electo Omar Perotti de rechazarlo de plano y allí mismo se desnudó una situación dentro del Justicialismo santafesino que estaba en ciernes, una rebelión fomentada por intereses personales y desmedidos deseos de poder de algunos importantes dirigentes que terminaron implotando “la unidad” en la noche del jueves.

Miguel Lifschitz escondió, durante todo el tiempo que duró la transición hábilmente sus cartas, la promesa hecha en la primera reunión con Perotti de permitirle confeccionar el presupuesto 2020 fue un “bluff” a la confianza del rafaelino, nunca el gobernador vigente tuvo una real intención de cumplir con su palabra, lo que buscó y consiguió en definitiva, fue ganar tiempo.

El mandatario vigente siempre tuvo en claro un objetivo: “mantener a cualquier costo el poder especifico” en el escenario de Santa Fe, a la luz de los hechos nunca le interesó acordar con su sucesor,  porque eso le hubiera significado un dejo de debilidad no solo hacia los adversarios políticos, sino principalmente, puertas adentro de su espacio.

Estos doce años de gestión del Frente Progresista estuvieron signados por una eficaz maquinaria propagandística de sus logros además de un “sutil” adoctrinamiento de los medios de comunicación que evitaba de raíz cualquier crítica desmedida a su obra y sobretodo el gobierno se preocupó en la generación de vínculos directos y “amigables” con puntuales actores políticos del peronismo.

Las relaciones “carnales” del poder entre el PJ y el socialismo tuvieron interlocutores validos en las figuras de Armando Traferri y Rubén Galassi, los negocios en común que se gestaron a la sombra de la política fortalecieron de manera exponencial las empatias existentes y el paso del tiempo hizo el resto.

El socialismo supo como alimentar el “hambre” de poder del dirigente sanlorencino dotándolo de las herramientas necesarias para construir  poder y desde allí Traferri armó tropa, alineó a sus senadores de confianza y actuó en consecuencia, mirando siempre para el lado de los beneficios propios y dejando a un costado, más de una vez, el compromiso asumido con los intereses partidarios.

Lifschitz desde el primer día de su mandato transitó los caminos necesarios para hacer perdurable sus deseos de poder, no se inmutó un instante con la derrota de Antonio Bonfatti, es mas supo contribuir con cierta inercia propia que fue criticada dentro del propio espacio, porque el resultado adverso obtenido por el candidato del Frente Progresista le posibilitó erigirse como el “único” ganador en la derrota.

Omar Perotti deberá asumir como gobernador en un escenario inédito, el presupuesto se lo armara el gobierno saliente, “un absurdo por donde se lo mire”, con desventaja en la Cámara de Diputados, con algunos dirigentes del peronismo envueltos en la sospecha de ser parte “de un pacto” que involucra las figuras de Traferri y Lifschitz, con el agregado que el actual mandatario manejará la “lapicera” de los fondos del congreso y con la inevitable obligación que tendrá sobre su espalda de dar prontas señales positivas en su gestión.

Para el peronismo santafesino esta situación de “traiciones” inesperadas puede propiciar un renacimiento en el espacio, una reinvención, la rica historia del partido sabe de epopeyas y de épicas, por esa razón todas las energías del gobernador electo y de sus mas cercanos dirigentes por estas horas deben estar puestas en sobrellevar el gran desafío que representa la inminente asunción del poder en una provincia en problemas.

No resultó casual entonces que Perotti con convicción hace un par de días expresara frente a toda su dirigencia que “las crisis no se lloran, las crisis se enfrentan y se derrotan”, un mensaje que lleva implícito una inequívoca “señal de carácter” muy necesaria en estos tiempos adversos, para generar optimismo y principalmente para brindarle batalla con expectativas de éxito a lo que se viene, que para nada será fácil….

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