Santa Fe y los medios: El periodismo en tiempos de “grieta política”.

Esta semana se festejo el día mundial de la radio, ese aniversario nos lleva a hablar sobre el rol del periodismo y de los medios en este momento especial de la provincia de Santa Fe atravesada por una feroz grieta política alimentada por esa inevitable necesidad de seguir abrevando en la “fuente” de las estimulantes sensaciones que el poder mismo genera.

Sergio Alcázar

Conviene preguntarse entonces: ¿Cual debería ser la misión del periodismo en este contexto?  Cubrir los hechos para informar independientemente y ser consecuente con la verdad o acomodar el mensaje para el beneficio de un puntual destinatario. Allí es el preciso instante donde la romántica teoría de la libertad de prensa se estrella contra la crudeza de la realidad donde muchos periodistas y medios optan convertirse en mensajeros privilegiados de algún espacio político propinándole de esa manera, un artero golpe bajo a las premisas fundacionales de la profesión.  .

Son tiempos difíciles para el periodismo, las crisis económicas de un tiempo largo a esta parte han deteriorado su capacidad de independencia padeciendo el advenimiento de muchos candidatos o dirigentes que interactúan con los medios a cambio de los favores que una pauta publicitaria siempre otorga.

El tratamiento que se le da a la información depende,  muchas veces,  de los intereses que obligatoriamente se deben respetar al elaborar una determinada publicación, ¿A cuánto cotiza el respeto a la profesión de periodista?, se puede decir con certeza que su valor se ha deteriorado enormemente, basta con referirse a  la realidad distorsionada que muchas veces se publica en un medio gráfico, en la web o en el mensaje que se expresa frente a un micrófono.

Si se lleva adelante el ejercicio de analizar las noticias de los últimos tiempos, en temas como la ley de emergencia, las paritarias, las marchas por la inseguridad o sobre diagnósticos de la gestión de gobierno, podríamos establecer una clara diferencia entre los que opinan unos medios en relación a otros, con sutilezas o con venal dureza manifiestan su postura frente a la realidad que se pretende contar.

Una parte del periodismo de esta provincia oscila en ambos lados de la grieta dependiendo del lugar que ocupe “la verdad” que están comprometidos a defender, no siendo excluyente el “apoyo” por tratarse de oficialismo u oposición.

Una buena cantidad de medios por estos días hicieron mucho hincapié en puntualizar los errores que se cometen, en desvalorizar una gestión, inculpando funcionarios o haciéndolos responsables de lo que sucede, apuntando a gobernantes o ministros como los blancos preferidos en la búsqueda de deteriorar sus imágenes y provocar el rechazo de la opinión pública.

La pregunta- retórica o sencilla – es saber hasta qué punto la política digita el accionar de los medios, la respuesta es demasiado lacónica, imposible determinar su alcance porque las fronteras que transitan se han vuelto totalmente difusas, tan difíciles como identificar muchas veces que mass medias son dependientes de la “lapicera que firma la chequera”.

Los que incursionan en el  periodismo político saben que para los partidos esa actividad puede o no tener “un precio”, que es impuesto de acuerdo a la capacidad de recursos que disponga el espacio en cuestión y que repetidas veces ha llevado a que se pierda el pudor de mantener las formas, porque en la vehemencia del discurso, sin querer, dejan al descubierto la intencionalidad de los actos.

“Billetera mata galán” nos advierte un conocido refrán urbano, por lo cual la intencionalidad de ejercer la profesión dignamente se ve distorsionada en reiteradas ocasiones por un nuevo estadio de análisis de los hechos impuesto por un interés económico que lleva a redescribir la información a favor de una determinada causa. 

“Al que le quepa el sayo que se lo ponga”,  porque hablar sobre este tema genera molestia ya que puede afectar la sensibilidad y honestidad de muchísimos buenos periodistas que ejercen a diario noblemente su labor, pero también,  es un deber inevitable exponer una realidad que sucede, que existe, que es palpable y que va a contramano de los inmaculados objetivos de la profesión.

El complicado contexto presente de Santa Fe agita los fantasmas de un periodismo coaptado, funcional a la política, que actúa para orientar la opinión de la gente hacia un lado u otro, buscando siempre favorecer un beneficio político, sin importar que los santafesinos suelen quedar presos, más de una vez, de una información que no representa cabalmente la realidad de los sucesos, convirtiéndose en víctimas involuntarias de un periodismo que florece a la sombra de la “conveniencia” , sobretodo en los tiempos de la “grieta política”. 

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