Se trata el proyecto para bajar tarifas, hubo quórum en el Congreso

Cambiemos impedirá que las leyes se aprueben porque no tienen dictámenes. Monzó frustró un intento para levantar la sesión e irritó al macrismo.

La oposición alcanzó la mayoría para tratar casi un centenar de proyectos de ley incómodos para el gobierno, entre ellos los que frenan los tarifazos y los que bajan el impuesto a las ganancias para los jubilados.

Lo consiguió con lo justo, y sólo porque los kirchneristas Rodolfo Tailhade y Leopoldo Moreau abandonaron la bicameral de inteligencia cuando restaban dos votos para llegar a la mayoría simple, Agustín Rossi los llamó de urgencia y corrieron a ocupar sus bancas por unos minutos.

Necesitó de la complicidad de Emilio Monzó, que dejó pasar 40 minutos sin que sonara la campaña del quórum y otorgó  una prórroga de 10 minutos a la espera del dúo del FPV.  

Cuando había transcurrido media hora, el tiempo límite reglamentario, el salteño Alfredo Olmedo levantó la mano para cancelar la sesión, pero el presidente de la Cámara ni siquiera estaba sentado en el estrado.

No sería la última contribución a la causa opositora: minutos después de iniciada la sesión, detuvo una maniobra de los diputados de Cambiemos para levantar la sesión por falta de quórum y se ganó la rabia de los macristas de paladar negro, que caminaban incrédulos por el recinto.

Ni bien empezó el debate, Tailhade y Moreau volvieron a irse para escuchar a Gustavo Arribas y Silvia Majdalani y por lo tanto la oposición volvió a quedarse sin la mitad más uno del recinto. Mientras se aplaudía en homenaje a los caídos en la guerra de Malvinas, Silvia Lospennato, secretaria parlamentaria del oficialismo, recorrió las bancas de sus pares para ordenarles, al oído, que no vuelvan a sentarse.

Sin una mayoría en en sus bancas, era imposible votar la habilitación de cada proyecto, un trámite simbólico, porque al no haber pasado por las comisiones se necesitaban dos tercios y la oposición no puede reunirlos por su cuenta.

Pero los oficialistas no se conformaban con evitar que se aprueben y pretendían además cerrar el recinto e impedir los discursos en contra de Mauricio Macri.

“Lo que pretendemos y nos parece lógico y razonable, habiendo conseguido el quórum, es que se nos permita fundamentar cuáles son los motivos que nos llevaron a convocar esta sesión”, pidió Agustín Rossi, mientras miraba al oficialistas parados, algunos recorriendo la sala esperando el final.

Con sus compañeros parados, Juan Manuel López, de la Coalición Cívica, tomó el micrófono y le pidió a Monzó votar la habilitación de todos los proyectos, para que no le quede opción que levantar la sesión por falta de quórum.

Pero no lo hizo y un discurso de Graciela Camaño los ridiculizó más. “Esto que están haciendo ustedes hoy, que vienen haciendo desde hace tiempo, que es no permitir que el Congreso funcione, ¿no les da un poco de vergüenza? A mí sí me da vergüenza, nunca me pasó, porque venía acá y trabajaba”, gritó. Y acusó de “lacayo del Ejecutivo” a

Mientras hablaba el tablero volvió a marcar 130 y no por el retorno de los kirchneristas que estaban en la bicameral. Aparecieron diputados opositores que habían llegado tarde y a la cuenta se sumaron  Mónica Schlotthauer, de la izquierda, y el  santiagueño Bernardo José “Pepe” Herrera, quienes habían jurado unos minutos antes, o sea, no estaban en la suma del quórum que abrió la sesión.

“No voy a poner a disposición ninguna moción. Sigue la sesión como habíamos acordado”, cayó Monzó a López, mientras muchos macristas lo miraban furiosos por haberle regalado tiempo a la oposición. Ezequiel Fernandez Langan, cercano a Marcos Peña, buscaba explicaciones ante Nicolás Massot, jefe del PRO, pero ajeno a una jugada que exhibió las grietas del oficialismo.

Fuente: PoliticaOnLine

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