Traspaso de Lifschitz a Perotti: “Nada es lo que parece”.

“Nada es lo que parece” es el titulo de una película cuya trama gira en torno a un grupo de ilusionistas que generan una realidad paralela, mediante actos muy bien montados manipulan a los espectadores haciéndoles creer que el hecho que están viendo es verdaderamente real, esos espectáculos llenos de trucos de magia instalan una fantasía que resulta muy difícil de ser descubierta.

Sergio Alcazar

“Cualquier parecido a la realidad es pura coincidencia”, el presente traspaso entre el Frente Progresista y el Peronismo tiene bastante de esa ficción, un escenario con muchos paralelismos o similitudes. La realidad que exponen desde el gobierno provincial se parece cada vez mas a un “montaje armado” para poder presentar la mejor fachada posible para que su gestión se vea, responsable y sobretodo, transparente.

Los últimos “chispazos” producidos entre Omar Perotti y Miguel Lifschitz dejaron expuesto que existe un problema en ciernes y que la transición viene “demasiado complicada”, es un secreto a voces en el ambiente santafesino que las recurrentes situaciones inconclusas entre partes generaron enojos varios, debido a la falta de compromiso del oficialismo para hacer efectivo los pedidos de la comisión técnica del nuevo gobernador de los datos requeridos oportunamente.

Solo hizo falta que el senador rafaelino expresara su preocupación por el destino de muchos contratados (mas de tres mil) de origen político y pertenecientes al partido gobernante, con un puntual pedido de cautela para que los mismos no formen parte de la planta permanente del futuro gobierno, para que la situación se caliente y de paso a una contundente respuesta del actual mandatario defendiendo su administración y declarando que durante su mandato no se amplio para nada “el staff” del personal en Santa Fe.

Quizás algo de razón le asista a Lifschitz en este tema, “algo”, porque lo que resulta poco defendible es la enorme cantidad de contratos que se realizaron durante su gobierno, muchas de estas contrataciones se llevaron adelante en la sinergia lógica de la política, que hace necesario armar “tropa” propia para hacer frente a las requisitorias de las tareas de campo que exige la política misma, principalmente, en tiempos de campaña.

El Perottismo requiere un salvoconducto para no tener que hacerse cargo de los “militantes socialistas” que pretende dejarle como “legado” el gobierno saliente, este medio pudo acceder a la información que  mil de esos contratados buscarían refugio en la Municipalidad de Rosario y  se convertirían en un verdadero dolor de cabeza para el nuevo intendente de la ciudad, Pablo Javkin, quién por estas horas convive con la incertidumbre de no saber que hacer con “semejante herencia” que le obligan aceptar.

Algo esta sucediendo puertas adentro del gobierno provincial, existe una evidente falta de responsabilidad para asumir el compromiso de brindar la información total solicitada, eso generó muchas sospechas, las voces de los funcionarios respaldando la supuesta inmaculada gestión del oficialismo, quedaron perdidas en la nebulosa y han creado un “estadio de  inquietud” en el peronismo al no saber la realidad que deberán afrontar y finalmente, hacerse cargo.

Sumado a que la recesion económica produjo una caída de la recaudación en términos reales muy evidente, sin embargo, el nivel de gastos corrientes se mantuvo con altos índices que superaron con creces a la inflación y a los ingresos, engrosando de esa manera el déficit que hoy estaría rondando los 25mil millones de pesos a fin de año, si se proyectan los saldos en rojo que se repiten, inevitablemente, mes a mes, en los estados financieros de la provincia.

Pasaron noventa días de las elecciones generales del 16 de junio último que otorgaron el triunfo al candidato del frente “Juntos”, Omar Perotti y la información que se cuenta es tan parcializada como limitada. Mientras el gobierno de Lifschitz pide a la legislatura aprobar nuevos créditos en dólares para infraestructura, para asistir a productores del norte de la provincia y para la adquisición e instalación de un sistema de aproximación de luces para el aeropuerto de Rosario, antes de levantar las manos aprobatorias en la Cámara, se tendría que recordar que todos estos empréstitos deberán ser cancelados más allá del 10 de diciembre.

Uno de los ítems aun no resueltos de los pedidos realizados por la comisión técnica corresponde a la obra pública, existe un misterio alrededor de la cantidad de obras que se llevan adelante y también sobre las que se encuentran en proceso de licitación. Dentro de las obras que aun se encuentran en ejecución y que serán transferidas de un mandato a otro se hayan: Autopista Rosario-Santa Fe, Emisario 27 Fisherton Norte, Pavimentación Ruta Nro 69 de San Cristóbal, trabajos en la ruta Nro. 36 de Vera y viviendas en el Barrio Cordero de Rosario, por citar las más destacadas por magnitud y costo.

Al gobernador Lifschitz le preocupa el tema de la obra pública, la fluctuación del dólar, la baja de recursos en la provincia complicó el cumplimiento con las constructoras contratadas oportunamente. Hay cierto rumor reiterado dentro del ambiente político de Santa Fe que dichas obras fueron digitadas a favor de un grupo muy pequeño de empresas que pertenecerían al circulo de confianza del poder de turno, en la pagina oficial del gobierno en las pocas obras donde figuran los responsables de realizarlas, los nombres se repiten como un mantra que lleva implícito, la duda de la sospecha. 

Los dirigentes elegidos por el gobernador electo para esta transición exigen al socialismo que se instrumenten medidas en lo fiscal, presupuestario y financiero para garantizar el cumplimiento de los compromisos asumidos para permitir el normal funcionamiento del estado, mientras siguen esperando a que se hagan efectivas las promesas de la información que respalde la supuesta buena gestión del Frente Progresista.

Por el momento lo entregado puede ser considerado como “fuegos artificiales” destinados a mantener ocupada la atención de aquellos que reclaman por saber cual será la verdadera herencia a recibir, deberán tener cuidado en el oficialismo de no tirar demasiado de la cuerda de la credibilidad, porque si no aparecen pronto los datos requeridos y se siguen dilatando los tiempos de las respuestas, terminaran por darle la razón a los que aseguran con desconfianza, que en la Santa Fe de Lifschitz, “nada es lo que parece”.

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