Un año después: “Perotti, el peronismo y los desafíos por venir”

El 16 de junio se cumplió un año del triunfo electoral del PJ en Santa Fe, la figura de Omar Perotti permitió al peronismo recuperar el control de la provincia después de 12 años de gobierno socialista. En este primer aniversario es preciso situarse en el contexto que atraviesa el partido, con muchas cosas para corregir pero con un enorme potencial para volver a salir airoso el año próximo en las elecciones intermedias.

Sergio Alcázar

El frente “Juntos” unió entonces las fortalezas de distintas vertientes del partido, esa mancomunión de esfuerzos y voluntades empujó al espacio a un éxito necesario, no solo para recuperar el control de la provincia sino para reciclar el optimismo de la militancia que vio concretado un deseo de victoria postergado tras varios intentos electorales fallidos.

Omar Perotti resultó ser la figura política apropiada para plasmar ese acuerdo de unidad partidaria, un dirigente con un perfil definido- sintetiza todas las bondades que debe poseer un dirigente-  profesional,  funcionario de gestión probada, un hombre medido en sus expresiones y actos, serio en su obrar.  Fue el candidato indicado para la circunstancia de ese momento. El contador esta obligado ahora agregarle, la administración de su gobierno y la conducción partidaria, a su foja de servicios; desafíos que asume sin titubeos  en terrenos hostiles a veces.

Perotti desde el mismo momento que fue proclamado gobernador supo que debía conducir los destinos del peronismo mirando – de vez en cuando- por el espejo retrovisor. Eso le permitió anticiparse a jugarretas intestinas que perseguían con sutilezas desestabilizarlo. Convivió con las travesuras del senador Armando Traferri y su séquito, y soportó que le  instalaran un presupuesto para el ejercicio 2020 confeccionado por el espacio de Lifschitz y  más tarde tuvo que padecer “piedras en el camino” durante el tratamiento de la Ley de Emergencia.

El sanlorencino se sabe que es  partidario a besarse el escudo de la camiseta partidaria cuando la tribuna lo requiere, pero en el sosiego de su conciencia prioriza su relación y acuerdos con el ex gobernador Lifschitz y junto a otros peronistas afines al líder del Frente Progresista péndulan siempre entre el deber y el hacer, haciendo el equilibrio necesario para nunca sacar un pie de cada plato, una ambigüedad que le ha generado mas de un dolor de cabeza al actual titular de la Casa Gris.

La  proclama que fue una bandera del triunfo del Peronismo el año anterior: “unidad en la diversidad” fue perdiendo paulatinamente consistencia y peso específico desde el mismo instante que Perotti se erigió en el ganador de las generales. Marcos Cleri uno de los baluartes de ese armado  desde el  preciso instante del éxito electoral se ocupó  más en preparar el terreno para su propia candidatura del año 2023 que en trabajar para darle herramientas al gobierno de Santa Fe.

Esa dejadez evidenciada hizo que perdiera protagonismo en la Cámara de Diputados Nacional  donde fue primereado en ocasiones por el legislador de PRO, Federico Angelini al momento de presentar proyectos en favor de la provincia. “Cocodrilo que se duerme es cartera” dice el refrán y ese es el principal reclamo que le adjudican los dirigentes oficialistas santafesinos al representante de Santa Fe en la Cámara Baja..

En este recorrido no podemos obviar la relación entre los sectores del Perottismo y del Rossismo, los pactos nunca confesos que se tejieron alrededor de ambos y que permitieron cerrar el acuerdo de Unidad Ciudadana con el rafaelino fueron languideciendo con el correr de los días tras la victoria electoral. Hoy el contexto los encuentra en una situación neutra, distante y poco participativa. Perotti representa a otra clase de peronismo donde el fragor de una militancia activa no es tan necesario y allí radica una de las principales razones de la pérdida de intensidad del vínculo oportunamente generado.

En el haber del gobernador se registra la aprobación de la Ley de Necesidad Pública, una victoria que se puede adjudicar con derecho a Omar Perotti quién tuvo que padecer durante largos meses el desgaste de una transición que vino mal parida desde el comienzo y el obstáculo insalvable que representó lidiar con un recinto de diputados provinciales con una amplia mayoría en contra. El rafaelino en ese complejo escenario mostró templanza, entereza y una virtud indispensable para la ocasión: paciencia. Así pudo doblegar la voluntad en contrario del Frente Progresista y sus aliados circunstanciales y principalmente,  lograr que se aprobara la ley tal cual la había redactado su espacio.

La conformación del gabinete de gobierno generó desde el momento de su concepción reclamos de una parte de la dirigencia peronista, “nunca se puede conformar a todo el mundo”,  expresó por esos tiempos un veterano dirigente del PJ en referencia a esa coyuntura que disparó reproches. Luego de las criticas puertas adentro de la fuerza, llegaron algunas desavenencias resultantes del fragor de la gestión, con epicentros en la “salida” del ministro de Salud Carlos Parola y en las incontinencias verbales que nos tiene acostumbrados el ministro de Seguridad Marcelo Saín.

Mas tarde apareció en el horizonte un actor inesperado: la pandemia del coronavirus y Perotti se adaptó al “nuevo” escenario con naturalidad, fue adoptando las medidas pertinentes para promover el cuidado de la salud de los santafesinos, una actuación que le valió el reconocimiento propio y sobretodo ajeno. En una provincia atravesada por una grieta política tan feroz eso  pasó a ser “un enorme merito” suyo, los distintos espacios de Santa Fe reconocieron el buen obrar del gobernador en la materia, Perotti fue un “buen capitán en la tormenta” en una situación inédita,  lo que hizo subir mucho su imagen  en la consideración de la sociedad santafesina.

La relación del peronismo con el socialismo esta plagada de espinas, el espacio de la rosa será un gran oponente electoral el próximo año. Aún lejos de un clima de urnas calientes las disputas entre ambas fuerzas políticas están signadas por un enojo permanente y por posiciones irreconciliables y antagónicas.  Los popes dirigenciales se encargan de acicatear cada vez que pueden las diferencias existentes, muchas veces  más emparentadas a cuestiones personales que partidarias.

Mirando hacia delante y los compromisos electorales que se avecinan Roberto Mirabella es el eslabón que necesita Perotti para darle otro contenido a la política de su gestión. Una mayor participación del Senador Nacional redundará en la renovación de los votos de compromiso de muchos dirigentes del espacio y permitirá que los engranajes del armado partidario empiecen a reactivarse nuevamente. El desafío para el PJ es volver a lograr puntos de coincidencia entre los distintos espacios que conformaron oportunamente el frente, una tarea ímproba que deberá realizarse con premura  si el objetivo es verse competitivos en los comicios del 2021.

Se cumplió el primer aniversario del triunfo del PJ en Santa Fe, el peronismo de la provincia tiene por delante la misión impostergable de recomponer fortalezas y  reeditar la “unidad” en la divergencia si quiere aspirar a realizar un buen papel en la próxima contienda electoral. Para ello se deberá convocar irremediablemente a todos los sectores del partido sin distinción alguna y como le gustaba decir al General Perón: “Pongamos andar el carro, los melones se acomodan solos”, ¿andará pensando en eso Perotti?….Seguramente….

One thought on “Un año después: “Perotti, el peronismo y los desafíos por venir”

  • 20 junio, 2020 at 10:40 pm
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    Muy buena descripción de la actualidad del peronismo de nuestra provincia. Informada y fiel. Gracias Sergio.

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