Un mimo a los que están solos: El “Refugio Sol de Noche” abre sus puertas para recibir año nuevo.

Aunque el termómetro no indique la estación actual es invierno, el Refugio Sol de Noche abrirá sus puertas el 1° de enero para recibir a personas en situación de calle y celebrar la llegada del Año Nuevo. Esperan más de 50 comensales.

En el inmueble de pasaje Marconi 2040 se armarán mesas con tablones y se preparará la cena del primer día del año. Las puertas se abrirán, desde las 18.30, para que los que quieran puedan ducharse y vestirse con ropa limpia, que les entregarán en el lugar.

Un rato más tarde arrancará un copetín, con las mesas dispuestas afuera, y, a las 21, se servirá el pollo.

Unos 20 voluntarios llegarán mucho más temprano para preparar esa cena, que para los que asisten será seguramente la única celebración de Año Nuevo.

“Ya hace cuatro años que abrimos el refugio tanto para el 25 de diciembre, como para el 1° de enero”, contó Horacio Echenique, presidente del Refugio y uno de los voluntarios que más años lleva trabajando en el lugar.

“Se arma un clima muy lindo, porque compartimos una cena amena donde todos quieren charlar y contar sus vivencias”, contó Horacio, quien ya participó varios años de esta iniciativa.

Para la cena no esperan menos de 50 personas. “A la mayoría ya los conocemos porque en el invierno vienen a dormir al refugio”, explicó Echenique y agregó que la cena “es para todos los que se quieran acercar”.

Desde hace varias semanas, a través de las redes, los voluntarios están solicitando donaciones para servir esta cena (ver aparte).

La invitación se transmite de boca en boca. “Cuando los vemos en la calle, les recordamos que están invitados a esta cena. Además, sabemos que la mayoría está en la zona de la Terminal de Omnibus, y por eso si avisamos allí, se enteran muchos”, comentó el voluntario.

“La verdad es que se crea una especie de mística en Sol de Noche, porque el que vino una vez, vuelve. Y claramente es porque se siente bien”, confesó el presidente.

Para los voluntarios también es una experiencia gratificante. “Charlamos y sobre todo nos divertimos. Los voluntarios la pasan muy bien. Ya hay muchos que van a ir a cocinar ese día y que lo hicieron muchas veces en el invierno”, contó Echenique.

Los voluntarios los llaman “refus” a todos los que pasan por Sol de Noche. Quienes acuden en estas festividades suelen estar solos, tal vez tengan una familia, pero hace tiempo que se han distanciado.

Muchos padecen el consumo problemático de alcohol o de sustancias y eso los ha alejado de su núcleo más íntimo. Por eso para estas fechas están solos.

De allí que los voluntarios del Refugio, que conocen estas situaciones y sus historias de vida, les abran las puertas para que las puedan pasar juntos.

El único requisito para los que van a Sol de Noche es no estar alcoholizados. Tampoco se les sirven bebidas alcohólicas durante esa cena. Y todos aceptan la consigna porque vale la pena compartir la mesa y empezar el año con buena compañía.

El Refugio también abrió sus puertas el 25 de diciembre, como lo viene haciendo hace varios años, con el mismo objetivo que el próximo miércoles.

Esta vez fue la primera en que no asistió tanta gente, porque coincidió con la apertura del comedor de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), de Córdoba al 1900, que también ofreció una comida para personas en situación de calle.

Desde el refugio comentaron que el 25 muchos fueron a la dependencia universitaria porque les queda más cerca que el refugio, pero saben que el miércoles estarán en el pasaje Marconi para celebrar.

Fuente: La Capital

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