“Uno para todos y todos para uno”: el deseo íntimo del peronismo santafesino

“Uno para todos y todos para uno” es un famoso juramento de unión y auxilio mutuo que pertenece a Los Tres Mosqueteros. Cuenta la historia que fue recitado por Athos, Portos y Aramis cuando declararon solemnemente lealtad al joven D`Artagnan.

El gobierno de Perotti quiere darle otra impronta a su gobierno, recomponer sus filas para sacarle nuevamente lustre a la unidad en la diversidad, con la vista puesta en las intermedias de este año. El ejecutivo quiere impulsar una reactivación de su gestión dejándole en claro a sus funcionarios que de ahora en adelante no habrá más lugar para los tibios, porque si no los vomita Dios, será la política quien lo haga. La decisión esta tomada, nos confirma en susurros, un importante dirigente del gobierno.

Los cambios en el gabinete que anunció el gobernador persiguen claramente mejorar las relaciones políticas del ejecutivo con el contexto. Los ingresos de Sukerman, Corach y Pusineri buscan dotar de mayor contenido político al gabinete, precisamente en un año electoral gestionar mejor políticamente hace que cualquier estructura cotice en oro y seguramente a futuro, redituará positivamente para cualquier estrategia electoral

Roberto Sukerman será el nuevo Ministro de Gobierno de Perotti

La madre de las batallas (cita recurrente) tendrá como epicentro la disputa por las bancas del senado, y será una contienda donde casi con seguridad la grieta nacional estará otra vez presente. Todos los indicios señalan que se puede reeditar un face to face  con Juntos por el Cambio como en las ultimas elecciones nacionales. El pronóstico de ese enfrentamiento por ahora es reservado.

Mientras otros especulan con argumentos válidos que puede darse un escenario de gran PASO con Miguel Lifschitz, allí el peronismo buscará por todos los medios dinamitar el poderío político del ingeniero rosarino para liberar el terreno a la posibilidad de poder renovar por otros cuatro años el control del gobierno de la provincia en el 2023. Para el PJ ganar o perder en las urnas es una posibilidad latente, que no incluye nunca como opción una derrota ante el ex gobernador socialista.

Lo que persigue el ejecutivo provincial es reconfigurar en el GPS de su gestión con una mayor dinámica de sus actores. La más reiterada crítica puertas adentro del espacio es la falta de compromiso de algunos funcionarios que se muestran aletargados en la ejecución de soluciones. Es la parte que más pretende Perotti motorizar en su administración. Consideran imperioso provocar un shock de reacción  entre los propios que permita generar las acciones necesarias para elevar las dosis de empatia con el electorado santafesino.

El peronismo mediante la unidad partidaria logro el triunfo electoral en junio del 2019

“Hechos no palabras”  y en esa sintonía el gobierno considera urgente y necesario empezar a mostrar con periodicidad actos de gobierno que se correspondan a los compromisos asumidos en campaña. Es una enorme oportunidad la que tiene por delante Perotti para consolidar su estructura política y consolidar un piso de 35% de votos. Todo lo que se coseche a partir de este momento abonará a las expectativas de triunfo, cuando las urnas vuelvan a cobrar vida. 

Lo que deberá mejorar la gestión del rafaelino es la estrategia de comunicación en general, y en política, principalmente. Un estado puede hacer mucho en obras, en salud, en lo social y en lo económico, pero si no se lo comunica convenientemente, es como si nada se hubiera hecho.

Un gobierno debe construir consensos a través de lo comunicacional. Allí esta el pecado original del oficialismo provincial en este año de mandato, si lo corrige, las buenas nuevas llegaran solas. En el gobierno ya han tomado debida nota de eso nos confió una fuente cercana al ejecutivo que pidió las reservas del caso.  

Perotti, Rodenas y el presidente del PJ santafesino, Ricardo Olivera

Si el peronismo logra mostrar un crecimiento en su gestión captará la atención de los santafesinos y empezará a condicionar la intención de voto del electorado de la provincia. Dicen los eruditos del análisis político que siempre los oficialismos tienen a su favor el efecto “cancha inclinada”, un invalorable handicap que puede hacer torcer la balanza a su favor al momento de los comicios. El que sabe, sabe y el que no, anda por acá, escribiendo esta columna.

Se debe tener en cuenta también que la oposición esta por estos tiempos pandémicos más ocupada en armar un gran “dream team” para competir en las intermedias próximas que en atender sus obligaciones partidarias. El objetivo buscado por los radicales del Frente Progresista es poder sumar nombres propios con poder de fuego en votos para rodear la figura de Miguel Lifschtiz  y de  esa manera lograr ungirlo como candidato único de la oposición. Por ahora las negociaciones vienen bastante trabadas, aunque algunos dirigentes dan la sensación que están dispuestos a morir en el intento.

Pullaro es el principal actor político de Lifschitz para ampliar la base del Frente Progresista

Perón solía bajar líneas entre sus dirigentes con una frase teñida de compromiso partidario: “Quien me quiera seguir, que me siga y quien me quiera acompañar, que me acompañe” , en esa dirección se encamina el armado de Perotti. Desde el gobierno se piensa instalar en el imaginario partidario una arenga cargada de unidad, para zanjar diferencias, para acercar posiciones y para volverse decididamente competitivos en las elecciones venideras.

“Todos para uno y uno para todos”, es la alegoría deseada por Perotti. Próximamente se sabrá si pudo hacer realidad ese deseo

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