Vicentin retroalimentó el “paradigma de los bandos”.

Desde el momento que la noticia de la expropiación de Vicentin por parte del gobierno ganó espacio en los medios se activaron todas las respuestas de la dirigencia política en general, sopesando la gran mayoría el “costo/beneficio” resultante por pararse de un lado o del otro de la iniciativa.

Sergio Alcázar

Vicentin se robó toda la atención de la gente a partir de la decisión de Alberto Fernández de instrumentar los mecanismos para el rescate de la firma cuya quiebra generaría alrededor de 6000 trabajadores en la calle y una deuda  hacia acreedores y productores que rondaría los 100 mil millones de pesos.

En Santa Fe este hecho movió el “avispero”, sacudió la calma política que había instalado hace un tiempo la pandemia, el gobernador Perotti asumió el rol de “anfitrión”  y se transformó en el interlocutor valido entre el gobierno y los directivos de la compañía. Detrás de las cortinas de lo que se deja ver subyace otra historia, signada por las irregularidades y los desmanejos que llevaron a una crisis financiera irreversible. Investigarla es un compromiso inevitable que debe hacerse cargo el estado para brindar transparencia a todo lo que se gestione, de aquí hacia delante.

Omar Perotti se encargó en recalcar que “el Presidente está abierto a todas las propuestas, siempre y cuando cumplan las condiciones necesarias para salvar a la empresa”. En el peronismo santafesino este suceso ha provocado cierto escozor porque se recuerda con recelo que la empresa Vicentin fue aportante a la campaña de Mauricio Macri y más atrás en el tiempo,  principal sostén económico para las participaciones de Miguel Del Sel en la vida política de la provincia.

Existe dentro del propio PJ opiniones encontradas sobre las formas mediante las cuales se pretende llevar adelante el salvataje del grupo cerealero. Hasta circuló el rumor sobre un amague de renuncia de un integrante del gabinete de Perotti por estar en desacuerdo con la medida. Lo que si se puede confirmar que este tema ha generado reacciones de todo tipo dentro y fuera de la fuerza.

Otro espacio que se plantó en la vereda opuesta a la decisión del gobierno nacional fue el PRO de Santa Fe y quien levantó el guante de la protesta fue el diputado nacional Federico Angelini quien propuso denunciar penalmente a Alberto Fernández por abuso de autoridad y por violar la Constitución. De paso reeditó viejos hits de campaña  como  el recordado: “No vamos a dejar que vuelva el Vamos por Todo” o el no menos trillado: “No vamos a permitir que nos conviertan en Venezuela, eso si todo en versión unplugged.

A Angelini se lo ve muy activo, en persona se encarga de llevar adelante algunas travesuras,  dejándose ver en lugares impropios para su partido, involucrando a dirigentes del oficialismo en sus gestiones,  sembrando focos de discordia dentro del peronismo santafesino, picardía le dicen y el presidente del Pro viene con grandes dosis de la misma incorporada.

El Frente Progresista muestra sus propios matices sobre el tema, mientras Miguel Lifschitz no fijó aún postura sobre la intervención de la compañía, se ocupó en dejar flotando la duda sobre lo que piensa realmente. Solo arriesgó una frase que lo posiciona en un  lugar expectante: “Nos preocupa que esta empresa pase a ser parte de YPF”, señaló sin comprometerse demasiado a la espera de la evolución de los hechos. El ingeniero es sabido que “no da puntada sin hilo”, algunos hasta se animan asegurar que “fuma dentro de una garrafa”.

Al socialismo le encanta jugar al “policía bueno y policía malo” mientras el ex gobernador se mantiene ecuánime, el diputado Joaquín Blanco le fue al hueso al oficialismo de la provincia: “El Gobierno de Perotti tiene que salir del shock político de la sorpresiva intervención y estar presentes poniendo la cara en Avellaneda. El rol del Gobernador es encauzar el conflicto, y que la empresa sea santafesina en sus decisiones. Esto preocupa”, escribió una de las espadas políticas de Lifschitz en su red social para seguir alimentando las antinomias entre los espacios, que a esta altura,  parecen no tener fin.   

Amalia Granata fue otra dirigente que aprovechó la hendija que dejó al descubierto este hecho para pegarle nuevamente al presidente, su cuenta de twitter se ha convertido en un sagrado lienzo donde expone cada vez que puede su repudio hacia todo lo que tenga que ver con el peronismo y mucho más si este tiene impronta K. Pensar que llegó a ser diputada gracias al voto peronista. Su empatia con el espacio que conduce Patricia Bullrich  resulta a esta altura inocultable por esa razón su futuro político en la provincia esta atado a la concreción de algún acuerdo político sobre el cual trabaja, aunque por ahora el mismo, está en ciernes.

Las marchas de repudio a la intervención de la firma Vicentin en las ciudades de Reconquista y Avellaneda agregaron incertidumbre sobre el futuro de las gestiones. Como era de esperar habrá una fuerte campaña mediática y política contra la medida y hasta algunos buscarán judicializar el conflicto. Para Fernández y Perotti este suceso será una prueba de fuego donde deberán demostrar solidez en sus propias filas y capacidad para comunicar sus actos, para poder ponerse a resguardo de las presiones y  para no ser víctimas de los embates que propicia la grieta, la que todos reclaman cerrar, pero que aún por lo visto, sigue gozando de muy buena salud.

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